jueves, 16 de junio de 2011

Día 13: Madrugón al paraíso


Hola a todos desde Bali, Indonesia. Ha sido un día muy largo que empezó a las 03:45 de la mañana con uno de los mayores madrugones que recuerdo. Previamente, tras estar varias horas sin rumbo en Bangkok, encontrar el hotel que estaba al lado del aeropuerto fue toda una odisea, principalmente porque el taxista no se ubicaba bien y andaba con la picha hecha un lío el hombre. Tras varios minutos dándo más vuelta que un hijoputa buscando la partida de nacimiento, un servidor fue capaz de ver el hotel en lontananza. La secuencia de la conversación fue algo así:



Javi (alargando la mano para apuntar con el dedo): Eh, buen hombre, cabrón miserable, que el hotel está allí...

Taxista: estornudo brutal!

Javi: Aaaaah!!! Qué susto, hijoputa! La madre que te parió!

Belén: JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!!!!!!



El hotel era un pequeño establecimiento cerca del aeropuerto sin ascensor por el que hemos pagado 45 Euros por una noche. En teoría, todos los números para

ser un agujero infecto y miserable en el culo de la capital tailandesa. En la práctica, un hotel la mar de limpio, con buena tele y excelente servicio aunque solo hayamos estado unas seis horas en total. Perfecto para lo que se le pedía, esto es, un sitio limpio, decente y amplio en el que dormir unas pocas horas.




El aeropuerto de Bangkok ha mejorado un huevo desde mi última visita en 2002 - antiguamente habia unas salas de fumadores de 4x4 metros donde docenas de locales se hacinaban víctimas de su miserable e insalubre vicio. Los había que fumaban los cigarros de dos en dos. Ahora es un aeropuerto moderno con buenas tiendas y hasta una franquicia de mi marca de té favorita, Whittard of Chelsea. Ni puta idea de que tuviesen tiendas, y menos cafeterías. El aeropuerto es completamente nuevo y mucho mejor, a la altura del progreso que vemos en Asia en este viaje.














Me ha pasado algo muy raro en el avión hasta aquí. Me he sentado en fila 1 con un tipo de Malta - asi Belén tenía tres asientos libres para dormir a pierna suelta. Lo primero que he pensado es lo de siempre "un tío de Malta, 12-1, qué pringaos, por Dios". El caso es que me he dormido algo así como dos horas y cuando he despertado, zas, estaba sentado al lado mía una cuarentona francesa. Ha sido abrir un ojo, ver a la tipa y pensar "joder, pero ¿dónde cojones me he metido?". Me he interesado por la salud de nuestro amigo maltés, pero he buscado por el avión y no lo he visto. Nada más se ha sabido del colega. Pobre mamón, fagocitado por una francesa. Qué putada.





En el aeropuerto de Bali miran escrupulosamente cada maleta después del trancazo que la gente de Al-Qaeda metieron aquí hace unos años. Hay dos cosas que me gustan de Bali, al menos de momento. Uno, la gente es superamable, siempre con una sonrisa y ayudándote en todo lo que pueden. Dos, la gente - empleados del hotel, turistas en general - puede vestir hecha una auténtico mamarracho que no pasa nada. Sin problemas. Piensen en su hortera favorito y encajará perfectamente en este lugar. El hotel, el Bali Hyatt, fue atacado por los de las barbas hace casi 10 años y eso hace que las habitaciones valgan unos 100 Euros cuando deberían valer 300. Es un hotelazo con dos piscinas, acceso directo a la playa - donde nadie se baña, parece - y una vegetación impresionante. Tiene vicios de hoteles antiguos, como no ofrecer Internet gratis - estamos en un bar a 100 metros - o cobrar el desayuno aparte, pero para lo que hemos pagado para estar en un resort de lujo no me voy a quejar.





O sí, qué cojones. Doce euros por día para acceder a Internet es un abuso. Mamoneh!








Tampoco tenemos mucho más que contar. Primera toma de contacto con la piscina, siestorro inmisericorde de tres horas e iniciación a la comida balinesa. A favor en el hotel: tienen TVE Internacional por primera vez en el viaje, lo cual es un alivio. Tambien a favor: nos han recibido con un collar de flores al llegar al hotel. A Belén le ha encantado el detalle y le han robado el corazón a la primera, pero a mí, pese a parecerme un detalle, me parece un poco chorra, la verdad. De todos modos debo reconocer que el momento ha sido, cuando menos, sorprendente. En contra: se han equivocado y tenemos camas separadas. Nos cambian dentro de un par de días.





El plan de mañana es vegetar a saco - bien que nos lo hemos ganado - y dar una vuelta por la isla pasado mañana, que es cuando os contaremos más cosas.



PS: Compramos un candado para la maleta que ha cambiado de combinación aleatoriamente, el muy cabrón. Belén ha tenido que reventar la cremallera de la maleta con unas tijeritas del Mercadona para abrirla. Llegan a inspeccionar mi maleta en el aeropuerto y le digo que no pueda abrirla y acabo en comisaría. Un poco de suerte siempre viene bien...

3 comentarios:

  1. Lo que yo te diga. No gano para teclados, mamoncete....

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  2. Mola que te guste, la verdad. Lo hacemos para que quede un bonito recuerdo, pero sobre todo para informar a la familia y para entretener a los amigos. :)

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