sábado, 2 de julio de 2011

Día 29: Taxistas piruleros y museos fraudulentos


Hola a todos. Por ser el penúltimo día aquí en Hanoi - nos vamos a las 23:30 de mañana - hemos decidido tomárnoslo con calma por tres razones principales: uno, ha llovido, ha hecho mucho calor y no nos apetecía sufrir. Dos, hay poco que ver en Hanoi y nos estamos dosificando - en el día de hoy, en exceso. Y tres, cada vez que salimos nos pasa algo desagradable ya sea con los taxistas o el tráfico. Vietnam está lleno de buena gente pero coño, el día de hoy ha sido un poco raro y de hecho hemos cancelado los planes de la noche porque ya habíamos tenido bastante con todo lo que nos ha pasado.



Tras pasar la mañana en el hotel y comer en un sitio aquí al lado donde hacen unos sandwiches cojonudos, hemos decidido coger un taxi para ver el museo de historia de Vietnam, a priori un plan bastante bueno. En el hotel nos han buscado un taxi que ha intentado engañarnos miserablemente. Nos ha llevado al sitio, es cierto, pero ha pasado por delante y ha empezado a darnos un pirulo de padre y muy señor mío, el muy hijo de puta. Tras cinco minutos dando vueltas porque al tío le ha salido de los huevos, hemos visto otra vez el museo medio kilómetro detrás nuestra y el taxi yendo en sentido contrario. Hemos ido a explicarle - en perfecto castellano - que cómo podía ser tan hijo de la gran puta y ha parado el coche, haciendo que el de detrás - que venía a dos por hora, gracias a Dios - nos embista. Accidente.



El tío, que llevaba un Lexus de puta madre, ha hecho parar al puto taxista allí mismo y se han puesto a discutir. Belén ha perdido un poco los nervios y ha insultado al taxista diciéndole de todo. Hemos decidido con la valentía que nos caracteriza pagarle la carrera a ese cabrón - un euro, más o menos - y largarnos al museo andando ahora que lo teníamos localizado. De camino al museo hemos visto un accidente más serio. Tres personas en una moto - madre y dos hijos - rodando por los suelos tras una colisión bastante grande. Nos ha puesto los pelos de punta.




Al llegar nos hemos equivocado de museo y nos hemos metido en el de la revolución. Un poco más de lo mismo con la cárcel de ayer - qué cabrones son todos los que han extorsionado al pueblo vietnamita durante las últimas décadas y qué buenos son los padres vietnamitas, que nos llevan de excursión, tralarí, duduá. Ventajas - era gratis y hemos descubierto en nuestra infinita ignorancia que la Conchinchina no solo existe, además es una parte de Vietnam del Sur. Inconvenientes, que el museo era una mierda y se veía en 10 minutos.



Al salir del museo y tras una parada larga en un bar bastante agradable nos metimos en un minúsculo taxi camino al hotel. Tuvimos la precaución de andar un poco para que el trayecto al hotel fuese una calle hacia abajo - larga, pero solo una - sin posibilidad de desvíos, cruces ni hostias. Pues bien, el colega ha tirado por el camino más largo posible, callejeando como un cabrón, dando más vueltas que un hijo puta - probablemente él mismo valdría - buscando la partida de nacimiento y pasando entre motos, bicis, personas, tiendas y yo qué sé más. Hemos grabado la llegada al hotel, los últimos dos minutos, que son más o menos representativos de lo que ha sido la carrera.







Lo peor es que Belén ha ido a darle un billete de 50,000 bonifacios para pagar la carrera, el tío lo ha escondido, ha dado el cambiazo con uno de 10,000 y reclamaba la diferencia. En ese momento los dos nos hemos puesto a insultarle en varios idiomas pero cuando nos hemos ido del taxi se ha quedado tan tranquilo. Ojalá se asfixie comiéndose sus propios huevos.



Total, que pese a que la gente es guay, la bahía de Ha Long un sitio interesante, el hotel es impresionante - con un personal de primera - y Hanoi es un sitio muy curioso en el que pasar unos días, la experiencia en Vietnam no está siendo muy buena. Extraordinaria sí que lo está siendo por las cosas que nos pasan, pero muy buena no.



Mañana, si tenemos ánimos, iremos a ver el mausoleo de Ho Chi Mihn, se ve que el hombre está allí embalsamado al más puro estilo Lenin. Y si no tenemos ánimos, pues haremos tiempo hasta irnos. No sabemos si volveremos a escribir antes de coger el avión, así que por si acaso, llegaremos a Barcelona a eso de las 14:30 del lunes. Recuerden que el concurso sigue abierto y ahora que esto se acaba, es el momento de preguntar cosas. Y esperamos que vayan más allá de si nos peemos, la solidez de nuestras heces o si follamos aquí o allá. Un premio bastante chulo y nada barato espera al ganador del concurso. De hecho, aquí va la primera respuesta - Cuqui, la madre de Belén, pregunta si echamos más de menos nuestra cama, nuestro bate o una buena tortilla de patatas. Belén se inclina por esta última opción pero en mi caso, la cama aquí en Hanoi tiene una especie de bulto que me da en todo el puto lomo y no puedo dormir bien...

4 comentarios:

  1. Si Ho Chi Min está amojamao como Lenin, se pueden cortar lonchas pa traer en casa envasadas al vacio y probar el bocata de indochino cudeiro?

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  2. Y por cierto, cual es el record de peña en una motilla que hayais visto? En España, en su pueblo nos cruzamos con el siete veces campeon del mundo de trial, Jordi Tarres, saliendo de su casa llevando de paquete a la mujer y al menos dos niños (sin casco, que estamos en el pueblo, collons).
    Saludos, Domenec.

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  3. joder, vaya taxistas cabrones, lo del cambiazo del billete ya es para rociarlo con napalm

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