lunes, 5 de agosto de 2019

Día 4: Pueblos acogedores y playas mediocres



Hola a todos desde nuestro cuartel general en Hvar, nuestro pequeño apartamento al que ya hemos hecho nuestro al 100%. No hay mucho espacio, pero sí el suficiente como para estar cómodos y tranquilos, disfrutando de unas puestas de sol espectaculares. Hoy ha sido un día de luces y sombras. Los que habéis seguido Aventura Global en los últimos años sabéis que aquí no estamos para contar solo las cosas buenas. Si tenemos un mal día, lo contamos igualmente y tratamos de reírnos de nuestros errores y sí, hoy ha sido uno de esos días. Hemos tenido una mañana bastante buena y una tarde horrorosa en la que nada nos ha salido bien. Comenzamos.

El día ha empezado como casi siempre, esto es, bajando el camino desde el apartamento al centro de Hvar. Nada más salir hemos visto un cubo de basura en la calle y he tirado dos botellas de agua vacía. No eran dos bolsas de basura goteando ni dos misiles antipersonas: dos botellas de agua vacías, de plástico del barato. De repente un señor ha salido a la ventana a cagarse en todo lo que se menea porque estábamos tirando nuestras botellas en su cubo. Primero, no sabíamos que aquí cada uno tiene su basura. Segundo, tampoco hay que reaccionar así porque tercero... aquí la media de altura es alta, pero aún con todo yo sigo siendo alto. Y desde luego soy muy guarro, y estoy aquí dos semanas. Cualquier día un gato se va a mear en su cubo de basura. Uno muy grande. Y muy guarro.






En fin, hoy tocaba compra en el Konzum, supermercado de referencia, donde hay que sortear obstáculos (carritos con ruedas llenos de otros productos) para conseguir lo que quieras. Justo después tocaba alquilar coche. Belén me había prometido un descapotable azul, maravilloso, la brisa marina en mi cara, el sol acariciando mis mejillas, la radio a toda hostia poniendo a los putos Beach Boys... Cuando me acerco con la compra me doy cuenta que el coche sí era azul, pero era un utilitario mierda que se cae a cachos, más usado que el paño de un bar de instituto. Belén me explicó que en vez de pagar 600 kunas por un día de cochazo, le habían ofrecido pagar 900 por CUATRO días del coche este de mierda, que se cala 20 veces al día pero que nos lleva a donde queremos, y con aire acondicionado. Ni tan mal.














Nuestra primera parada ha sido la segunda población más grande de la isla, Stari Grad. Nos ha gustado mucho, tiene un pequeño paseo marítimo, está limpia como una patena, los edificios son originales y muy bien conservados y el ambiente es mucho, mucho más tranquilo, local y auténtico que el de Hvar. Ya puestos, y como habíamos metido dinero en el parquímetro para casi dos horas, nos fuimos a ver lo que se supone que es la mayor atracción de la ciudad: el palacio de Tvrdalj, siete caracteres y una vocal. La verdad, nos ha parecido bastante flojo - un patio del siglo XVI con paces, buenas vistas y ya. Se ve en 15 minutos y si me apuras, se puede ver en menos de dos minutos, como hemos demostrado en este vídeo. ¿Merece la pena ir a Stari Grad? Sí, si estás al menos tres días en la isla. Si no, hay otras prioridades.





Ya puestos, fuimos a la vecina localidad de Jelsa, bastante bonita, con una playa muy apetecible. Nuestros amigos de Google Maps decidieron meternos por todo el puto paseo marítimo, una calle muy estrecha al lado del agua, pero conseguimos llegar a nuestro destino: un restaurante recomendado que estaba completamente cerrado. Debe ser porque ayer era el Día de la Victoria de Croacia. Básicamente, el 5 de Agosto de 1995 tuvo lugar la Operación Tormenta - nada que ver con la Operación Tormenta del Desierto - y los croatas liberaron Knin, el centro de operaciones serbio, liberando casi el 20% del ahora territorio croata. En fin, que hay mucha gente que está de cachondeo y fuimos a otro bar en el que comimos estupendamente, llamado Pupe.








A partir de ahí todo fue mal. En vez de irnos a la playa de Jelsa decidimos coger el coche y hacernos caso de las recomendaciones del tipo que alquilaba coches, un treintañero sudoroso que no debe haber ido a la playa en su puta vida. Fuimos a la playa de Zarace, que resultó ser minúscula y había que bajar por un sendero repleto de coches. Masificada, ni hablar. Decidimos ir a la siguiente playa, Milna, pasara lo que pasara. Al llegar nos dimos cuenta que no llevábamos las zapatillas cangrejeras, y que teníamos que pisar las piedras a pelo. El dolor ha sido indescriptible, al menos por mi parte, me he metido en el agua como si fuese un auténtico gusano. No podía ni poner los pies en tierra dentro del agua y he acabado con varios golpes. Hay un vídeo de Belén entrando en el agua que nunca verá la luz del día. Encima la playa estaba llena de algas y mierda, todo un puto asco.






Nos fuimos 20 minutos después buscando CUALQUIER playa cerca de Hvar, para pasar por el apartamento, coger las putas zapatillas e irnos donde fuese a remojarnos un poco. Al final acabamos en una playa llamada Pokonji Dol Beach que no estaba mal, pero había mucha más gente que en Jerolim y Dubovica. Mucho turismo chungo de Instagramers, postureo, posa aquí para la foto, ay que me rompo un huevo, etc. Decidimos pasar por un sitio donde vendían pescado, pero nada, imposible, ni por la mañana ni por la tarde. Es una isla con cientos de barcos y no hay manera de comprar pescado en ningún sitio. Es como si fueses a Jaén y las pasases putas para comprar aceitunas, no tiene sentido.

En otro orden de cosas, Belén sigue invicta en las cartas y en el Rummikub, voy mejorando pero de momento solo gana alguna partidilla, pero no las series al mejor de tres, que es como jugamos. Mañana tenemos el coche y sí, vamos a volver a Dubovica cueste lo que cueste. Más vale lo EXCELENTE conocido que cualquier cosa por conocer.

Y sí, os lo aseguro, esta vez nos llevaremos el puto jamón.

domingo, 4 de agosto de 2019

Día 3: el largo camino a Dubovica



Hola a todos desde Hvar. Nuestro tercer día en la isla tenía un objetvo claro: ir hasta Dubovica, posiblemente una de las mejores playas de Europa. Antes de eso, tenemos que decir que hemos solventado uno de los grandes problemas de este apartamento con nota. Uno de los motivos por los que el piso es tan barato, o eso sospeco, es la presencia del gallo de la familia. Hay un pequeño huertoy al lado tienen unas cuantas gallinas y un gallo que se pone a cantar a las 04:30 de la mañana como si su vida dependiese de ello, el muy hijoputa. Esto lo sabíamos antes de venir porque hemos leído los comentarios del apartamento en Internet y el gallo era el tema estrella, así que vinimos preparados. Belén compró unos tapones para los oídos que han resultado ser la leche. Si oímos al gallo es desde muy, muy lejos y a un volumen que no molesta. Angelico, despertando a todos menos a nosotros. Son tapones de silicona, se llaman SleepDreamz y se venden en Amazon. Las cosas buenas hay que recomendarlas. Respecto al gallo, que le vaya dando por culo a su puta madre, porque a nosotros no nos va a pillar. 

Ayer nos pusimos en marcha bastante tarde, primero, porque dormimos muchísimo y segundo, porque teníamos un asunto personal que resolver, o más bien, en el que ayudar. Ente una cosa y otra enfilamos el camino hacia la ciudad de Hvar a las 12:00. Cuando llegamos, pedimos los horarios de los autobuses en una oficina de información y el siguiente a Dubovica pasaba a las 13:00, así que tuvimos tiempo que comprar unas cosillas. A mí se me olvidó el jamón en el apartamento, así que compramos uno local (que aún no hemos abierto) y fuimos a tomar un café a un bar un poco extraño en el que hicimos un vídeo.










El trayecto hasta Dubovica cuesta 19 kunas solo ida y una vez allí, si quieres ir a la playa, haz de bajar por un camino de piedras bastante infernal, con muchos desniveles, durante unos 12-13 minutos. Dicho de otro modo, el acceso a la playa no es para todo el mundo. A ver, si tienes pasta, solo tienes que pedir un barco-taxi y te plantas en la puta playa en un momento, pero no es nuestro caso. Fuimos poco a poco y llegamos, que era de lo que se trataba.











Nada más llegar reservamos en el restaurante. Hay un restaurante y un beach bar, y ya. La playa no son ni 150 metros de longitud, pero eso sí, aguas turquesas, buen rollo y una cosa muy especial. Mirando al mar, a la izquierda, el agua está un poco más fría y a la derecha, cinco grados más caliente. Hay un momento que el agua está como fría y caliente a la vez, es algo que no hemos visto en ningún otro lugar. Pasamos el día allí, conocimos un montón de españoles (Hvar está de moda, parece) y comimos unas gambas y una fritura con un vino malísimo hecho por el tipo del restaurante, todos por menos de 20 EUR por cabeza. Nos invitó a un chupito de un licor hecho por él - definitivamente, el tipo debe tener tiempo en invierno y quizás este tipo cosas le ayuden a no haberse suicidado o algo así. Hicimos un reto de bebidas, por petición popular.





A la vuelta, el autobús tardó media hora en llegar, el muy cabrón. Tanto fue así que cogimos un taxi: 6 personas, 20 kilómetros, 120 kunas en total. Cuando le dijimos que si nos acercaba a casa, nos pidió el precio estándar, o sea, 100 kunas por unos 3 kilómetros o así. Los números no cuadran, y el tema del taxi es una mafia importante en Hvar. Hemos comprado una tarjeta SIM con 10 GB por 69 Kun y recomendados que hagáis lo mismo si estáis en Croacia mínimo una semana. Sí, hay roaming internacional, pero solo con el 25% de los datos que tengáis contratados en España. Para 20 EUR que vale, mas vale no arriesgar y que os den una hostia grande por descuidados. Cenamos jamón, queso local y lo pasamos bien en la terraza escuchando música y bebiendo gin-tonics.

Hoy tenemos coche e iremos a ver cosas nuevas, mayormente Stari Grad, el otro gran pueblo de la isla, y una fortaleza española que hay a las afueras de Hvar Town. Luego nos vemos.

sábado, 3 de agosto de 2019

Día 2: Regresando a Jerolim



Hola a todos. Lo primero es lo primero - tras una larga discusión en las que han llovido vasos, platos y hostias como panes, hemos decidido mantener la política de una entrada de blog al día. Habrá días que hagamos pocas cosas e incluso que no hagamos ni el huevo, pero esos días también le daremos caña al blog. Por cierto, no hemos discutido, me lo acabo de inventar. Antes de hablar del día de hoy queríamos compartir información valiosa con vosotros. Nuestro apartamento tiene una sola habitación pero dos terrazas: exacto, más terrazas que habitaciones, con unas vistas alucinantes, especialmente al atardecer. Hemos hecho un vídeo para que veáis dónde estamos, en lo alto de una montaña.





En efecto, hay bajar entre 300 o 400 escalones para llegar a la playa. El centro de la ciudad de Hvar queda a unos 15 minutos si coges el camino más corto, que es amable, hacia abajo, pasando por unas vistas espectaculares si lo haces de ida... y horrendo, peligroso, cuesta arriba y exigente físicamente si lo haces de vuelta. De noche no hay otra opción que coger un taxi porque si volvemos andando, las posibilidades de darnos una hostia son máximas y no somos gilipollas. Los taxistas de laisla se han compinchado para no poner el taxímetro ni a punta de pistola, y todos nos cobran 100 kunas (unos 13 EUR y pico) por subirnos. Es un atraco a mano armada pero otra vez, mejor que te atraquen y llegar vivo a tu casa que dejar un bonito cadáver por no gastarte 100 kunas.







Hoy hemos bajado por un camino alternativo, a ver si era más corto de lo que decía el Google Maps. Obviamente hemos acabado dando una vuelta impresionante y tardando el doble de tiempo en llegar a la terminal de ferries. Eso sí, hemos descubierto la zona pija de Hvar, con un montón de bares de ricos, hoteles de ricos, alquileres de jetskis y todo tipo de mamonadas. Coño, había hasta un cajero en medio del paseo, como si fuese una farola. Llegamos al puerto, donde está atracado un barco de 100 millones de euros con bandera de las Islas Caimán. Se llama Samar Yatch y hasta tiene página web.








Nosotros, en cambio, cogimos una barcaza por 50 kunas ida y vuelta en dirección a la isla de Jerolim, la más cercana a Hvar. Ya habíamos ido dos veces y nos apetecía repetir porque es una de las mejores playas en las que hemos estado. Han pasado dos años y la única diferencia es que el número de turistas nudistas se ha multiplicado por 10. Había más gente con todo al aire que medio tapados como nosotros. Nos ha gustado que no era la típica gente que hace nudismo para presumir de físico, de músculos o de un rabo gigantesco - bueno, había uno que sí, que estuvo media hora tocándose la polla en la orilla para llamar la atención. La convivencia es perfecta en ese sentido, nadie se molesta por que tú vayas desnudo o vestido.








El agua estaba perfecta y hemos pasado 3-4 horas extraordinarias, menos a la hora de comer, que me han largado un sandwich malísimo. Hubiese sido un buen día para sacar el jamón, pero bueno, aún nos queda tiempo aquí y el jamón VA A CAER, JODER. Como una imagen vale más que mil palabras, hemos hecho algunas fotos que no le hacen justicia a un sitio tan genial. Volvimos a Hvar en un barco aún más pequeño que se movía muchísimo. Para reponer fuerzas pedimos un helado y nos trajeron dos copas gigantescas que no había quién se las comiera - bueno, es un decir, al final las acabamos.



Hemos programado una serie de cosas durante estos días. Tenemos reservas en dos restaurantes top de Hvar el 10 y el 13. El día 5 cogemos un coche para explorar la isla y haremos una larga excursión guiada el día 7. Esos días tendremos, supongo, más cosas que contar. Entiendo que enteraros de que Belén me está machachando jugando a las cartas y al Rummikub no es nada interesante. Eso no lo tiene que saber nadie...

Recuerden comentar algo después de estas líneas. ¡Nos gustan los comentarios! Y siempre contestamos. :)

viernes, 2 de agosto de 2019

Día 1: Largo tránsito y lluvia torrencial en Hvar



Hola a todos desde Hvar, una de las mas de 1,000 islas que tiene Croacia en el Adriático. Ya estuvimos aquí hace dos años, pero hemos vuelto, esta vez solos, para estar un par de semanas apartados del mundanal ruido. Bueno, el día de hoy ha sido bastante ruidoso y ha acabado con una tormenta histórica, pero de eso ya hablaremos más tarde.

Empecemos por el principio: toque de queda a las 03:50 y la primera en la frente: no funcionaba el ascensor. Justo el día que tenemos que bajar dos maletas de 25 kilos cada una, se escacharra el puto ascensor de los cojones. Nosotros, que vivimos en un principal, que no cogemos el ascensor nada más que para subir la compra. Una puta vez que cogemos el ascensor de bajada. Una. Puta. Vez. Encima se juntó el hambre con las ganas de comer, porque el taxista, programado a las 04:15, apareció en nuestro portal a las 04:05. Así estábamos los dos, bajando las maletas a la puta carrera sin ascensor, qué huevos.

Total, que llegamos al aeropuerto, facturamos las maletas, pasamos el control de acceso y oh sorpresa, no pitó la máquina.

- Oiga, que esto está mal, hostia - le dije al de seguridad.

+ Perdón, ¿qué le pasa? Que es muy temprano para tocar los cojones.

- Qué mierda es esto de que no pite la puta máquina. Llevaba 15 veces seguidas con el rollo del control aleatorio. Aleatorio las pelotas, EXIJO mi trato vejatorio de todos días.

+ Oiga, lárguese de aquí.

- CACHÉAME, COÑO, QUE LO ESTÁS DESEANDO.

Nos dirigimos a la puerta D porque Croacia no está en el espacio Schengen, no al menos de momento. Cuando llegas al acceso de las puertas D y E en el aeropuerto de Barcelona, hay que pasar un control de pasaportes que es distinto si eres español, europeo o de cualquier otro sitio. Llegué al seguridad y le dije a toda prisa.

- Hola, buenos días, es muy temprano para tocar los cojones, me lo ha dicho el guardia de antes. Vamos a la puerta D porque Croacia no es Schengen, vamos a Split, donde Toni Kukoc ganó tres euroligas con sus huevos. Somos europeos, concretamente españoles, y me identifico con mi DNI. Ole que ole.

+ Perdone... ¿me permite su tarjeta de embarque?

- Pero si ya se lo he dicho todo, joder. SI ME PREGUNTAS A DÓNDE VOY, Y SI TÚ QUIERES SABER QUIÉN SOY, PIENSA QUE ES FÁCIL DE ADIVINAR.

+ ¡Pero qué cojones?

- Interrumpiendo QUE YO SOY YO. OH-OH, OOOOOOOH! OH-OH, OOOOOOOH!

El siguiente numerito fue en la puerta de embarque. Habíamos comprado el vuelo los primeros, hace casi un año, y sacamos la Tarifa Optima, sin tilde. Pues bien, nos dieron el grupo de embarque 3, que no garantiza que tu maleta de mano pase al avión y vaya directa a la bodega. Ya me diréis cómo de óptima es la traifa sin pasan 120 tíos delante tuyo. En fin. Belén tuvo un buen gesto con un chico árabe que iba con una persona ciega. Los dos estaban más perdidos que un hijoputa buscando la partida de nacimiento, pero Belén les indicó que su vuelo estaba en la zona E y elos estaban en la zona D. Habían preguntado antes a las azafatas de Vueling, que habían pasado de su culo. Vueling es como un cuñao en navidad: sus dos grandes especialidades son llegar tarde y dar por culo.






Afortunadamente, esta vez fue solo lo segundo - el vuelo iba a tardar 125 minutos pero nos plantamos allí en 85, tempranísimo. Íbamos a coger un taxi pero nos pedían 400 kunas (unos 50 EUR) por llevarnos al puerto. Justo se iba un autobus de línea que hacía el mismo trayecto. ¡Cooooorre, Beléeeeeeeeeeeeeeeen! Nos subimos los últimos, por 60 Kunas (unos 8 EUR) los dos. Cuando no llevas prisa, hay que explorar tus opciones.









Tras un desayuno guarripuerco cerca del puerto y tras equivocarnos de muelle un par de veces - tuvimos que ir a la otra punta del puerto - conseguimos llegar al ferry, superlujoso, espacioso y maravilloso. Lo mejor del día en cuanto a comodidad y eficacia. No es que no me mareara, es que hasta me dormí en el ferry. Nunca pensé que algo así fuese a pasar. Una vez en Hvar, pusimos pie en tierra y a los dos minutos se puso a llover con bastante intensidad. Teníamos que buscar a un taxista llamado Kuzma, pero ese cabrón no aparecía por ninguna parte. Los tres minutos que llovió fuerte estuvimos buscando a ese mierdecilla, que encima nos dejó a los pies de una escalera de unos 130 escalones que llevaba a nuestro apartamento. Nos podría haber dejado arriba y bajar 8 escalones en vez de subir 130 con las maletas, pero cuando eres un cabrón, esto es lo que haces.







Nuestra anfitriona se llama Poma, como manzana en catalán. Es bastante eficiente y está claro que controla de este negocio - rápidamente nos ofreció excursiones y el número de un taxista de confianza. El apartamento está bien, nada del otro mundo pero con unas vistas espectaculares. El wi-fi va a pedales y eso limita mucho lo de incluir vídeos de aquí en adelante. Tras hacer una compra multitudinaria en nuestro supermercado favorito de por aquí, el Konzum, hicimos tiempo entre piscina, siesta y demás para cenar.









Hemos cenado en un lugar llamado Ko Doma. 52 EUR precio cerrado, con una botella de vino tinto, una tabla de entrantes, otra de sopa y pescado, otra de carne y más pescado y otra de postres. Nos han pasado un poco de todo en el restaurante. Primero, me he encontrado con un amigo de la infancia, Tito Bores, al que no veía hacia mil años, y va y me lo encuentro en Hvar, qué huevos. Estudiamos juntos de pequeño. Segundo, había una despedida de soltera en el restaurante. 








Tercero y más importante, a la hora de los postres comenzó a diluviar a lo bestia, hablo de una tormenta de verano como pocas veces hemos visto en nuestra vida. Intentamos salir - la parada de taxis estaba a 3 minutos andando - pero en 10 segundos nos cayó la del pulpo y volvimos. El techo del restaurante era abierto pero pusieron un trapo rollo la vela de un barco para proteger. Claro, se llenó de agua y el dueño tuvo que achicar subido a una mesa. Se puso perdido, con las chicas de la despedida jaleándole. Al final se quitó la camisa y hasta abrió una botella de espumoso con el cachondeo. Hicimos un vídeo que más o menos ilustra el caos.

Por fin salimos del restaurante y el camino, lleno de charcos enormes, fue una odisea. Belén, que es una mujer sabia, se quitó los zapatos y fue andando como pudo, a riesgo e pisar algo chungo o de resbalarse, pero fue con paso firme. Yo no me los quité y acabé con los zapatos empapados. Son los únicos zapatos que he traído para todo el viaje y estoy cagado con las consecuencias. 

Mañana empezaremos a ir a la playa, si el tiempo lo permite, que parece que sí: no sé si habrá blog cada día pero se intentará. De momento, nos vamos a la cama, que nos lo hemos ganado.... Recuerden que estamos en Twitter e Instagram como @aventura_global. Y que podéis comentar lo que queráis debajo de estas líneas. De hecho, os animamos a hacerlo. ¡Mañana más!

PS: Mañana añadiremos más fotos, prometido.