Ayer nos despertamos en el fabuloso hotel Nikko Style de Nagoya y nos fuimos a la estación en un taxi muy grande, para que cupiesen las maletas. Uber funciona increíblemente bien en Japón y a precios muy razonables, así que pillamos un taxi bastante tocho para llevar todo (tres maletas, tres bolsas de mano y algún que otro extra). Llegamos con bastante tiempo a la estación y ya sabéis que nos manejamos bien con los trenes japoneses, así que nos dio tiempo a desayunar, llegar al sitio correcto y hasta hacer alguna broma que parece que está cogiendo velocidad en YouTube, ojo. Belén encontró una manera muy imaginativa de llevar las maletas en el tren.
Llegamos a Tokyo y directamente nos fuimos a Shinjuku a hacer las últimas compras que nos faltaban. Me fui por mi cuenta a una tienda de discos llamada Disk Union que es casi imbatible por variedad, calidad y precio. Estuve una hora y media en Disk Union y luego me reuní con Nacho y Belén para ir al Don Quijote, una caótica cadena de tiendas de artículos rebajados que está por todo Japón. La distribución de la tienda es kafkiana. Igual en un pasillo hay cosméticos, en el siguiente mil Hello Kittys distintas, en el siguiente chucherías y en el siguiente polvos para hacer té matcha. Es de locos, pero Belén y Nacho encontraron lo que buscaban. Yo también, pero en una de las 573 millones de droguerías que hay por todo Japón.
Quedamos a cenar con Sakura, la sobrina de nuestro amigo Carlos, que está en Tokyo trabajando. Sakura es hija de español y japonesa, y habla perfectamente los dos idiomas. Empezaba el Gran Reto de Comidas en Tokyo con Nacho llevándonos a un restaurante en una calle muy coqueta a comer una de las delicatessen locales: carne de caballo. Comimos un poco de todo (eso sí, nada de pimientos) y pasamos un buen rato sin pasarnos, porque hoy tocaba un madrugón de esos que nadie en su sano juicio se mete en vacaciones. El fin justificaba los medios: íbamos al Monte Fuji.
Lo normal es que no se vea un carajo, porque el Monte Fuji está ubicado en un sitio metereológicamente inestable. La montaña se ve sin nubes y con total claridad unos 80 días al año, casi todos de noviembre a febrero. En 2015 ni lo intentamos porque llovía cada día y estaba más nublado que en el salón cerrado de Jamaica donde se casó Bob Marley. Incluso hay webs como Is It Visible que te dicen si se ve o no. Pues bien, hoy se ha visto de puta madre. Visibilidad total. Hemos tenido suerte y ha sido genial.
La primera parada de la excursión fue en la Pagoda Chureito en el parque Arakurayama Sengen. Todo esto lo he tenido que mirar en Google porque el guía pakistaní no daba ningún dato en absoluto. "Vamos al sitio ese donde todo el mundo se hace la foto de la pagoda". Ya, pero ¿cómo se llama, shosho? Hay que subir unos 500 escalones para hacerse la foto, lo cual en casi cualquier otra circunstancia hubiese significado que iba a subir su puta madre, pero hablamos de uno de los puntos fotográficos más deseados del planeta en un día con total visibilidad. Y vaya si mereció la pena.
De ahí nos fuimos a otro punto en el que había unas grandes vistas del Monte Fuji con algo de visita cultural costumbrista, una aldea llamada Saiko Iyashi no Sato Nemba. Pero antes paramos a comprar fruta porque teníamos antojo de melocotón, que es carísimo aquí y queríamos ver por qué. Paramos en un puesto al lado de la carretera en la que había un buda feliz con un nabo y dos huevos gigantescos, descomunales, ofensivos. Es mejor que lo vean. El siguiente video muestra el momento exacto en el que uno de los tres (en este caso, un servidor) se da cuenta de lo que hay.
¿Pero quién ha puesto esa estatua allí? Debajo de la polla le habían puesto una botella de alcohol, que ya es lo que faltaba. Es sin duda lo más faltón que he visto en mi vida, otro nivel. Lo llamamos Happy, Happy Buda. Ah sí, el melocotón estaba bastante bueno. Y la aldea también mola, curiosa y con buenas vistas. Mandamos a Nacho a una cueva de hielo en la que en algunos puntos la altura máxima era de 91 centímetros. Si llego a entrar, me tienen que sacar en ambulancia, con la espalda partida, la crisma rota o las dos cosas. Hay cosas que es mejor perderse. Mejor esperar a Nacho tomando un café.
Por fin llegamos al que para mí era el punto fotográfico que realmente quería ver, el Lago Kawaguchi. Seguramente todos habéis visto la foto esa del Monte Fuji reflejado en un lago. Bueno, está ahí. El caso es que nuestro nefasto guía nos dejó allí en plan, "hala, vuelvo en hora y media, apañaros", pero no veíamos el Monte Fuji por ningún sitio. Parecía un timo de dimensiones desproporcionadas, así que nos fuimos a comer. El guía nos propuso alquilar un hidropedal por 6.000 yenes. Como no nos quedaba tiempo, cogimos un barco turístico por 1.000 yenes cada uno a ver si veíamos algo. En cuanto vas al centro del lago, el Monte Fuji es visible de forma impresionante, majestuosa, maravillosa. El paseíto en barco dura 20 minutos y es perfecto para admirar la montaña más famosa de Japón.
Por último, paramos en un Lawson donde la gente se hace una foto muy icónica, pero a mí personalmente me pareció un timo comparado con todo lo que habíamos visto. El guía casi se queda dormido en el trayecto de vuelta a casa, el muy cabrón tuvo que parar para echarse agua en la cara. ¿Qué más podemos pedir? Vimos el Monte Fuji desde tres ángulos impresionantes y encima vimos a Buda con la polla y los huevos fuera. Un día completo.
Esta tarde sigue el Gran Reto de Comidas. Echarán ustedes de menos el Reto de Bebidas, pero eso es algo que escapa a mi control: yo bebo, no planeo este putiferio de reto. :) Además, esta noche hay karaoke y mañana nos vamos un rato a Akihabara.
¡Nos queda poco tiempo en Japón, pero le vamos a sacar todo el provecho que podamos! Os dejo con tres postdatas.
PD: Estoy adicto a los smoothies del 7-Eleven. Los descubrí hace tres días y no puedo parar. Vamos a echar mucho de menos nuestra parada en el 7-Eleven, Lawson o Family Mart de turno.
PD2: En las estaciones de tren de Japón hay cabinas para trabajar. Sueltas la pasta y te encierras allí a trabajar. Miserables.
PD3: Hoy os dejamos con un par de vídeos cortos que ha hecho Belén sobre los WC japoneses. Enjoy.































































