domingo, 31 de mayo de 2026

Maldivas, Día 4: Nochebuena con Potasio


Muy buenas. Nuestro cuarto día en Maldivas ha sido bastante movidito, la verdad. Este es el momento de cada año en el que tengo que explicar el mal trago que he pasado y lo intento hacer con un poco de sentido del humor. Todo empezó bastante bien, desayunando galletas en el hotel. Es un detalle aparentemente insignificante en la historia, pero que tendrá su importancia a continuación.

Habíamos contratado una excursión a través de Mohamed: un viaje privado en barco a un lugar en el medio de la nada donde te podías sumergir con un snorkel y ver tortugas marinas, tiburones y todo tipo de peces tropicales. Llevábamos muchos días esperando el momento de meternos en el agua y contemplar las maravillas que hay ahí abajo. Todo fue bien, Mohamed nos subió en su carricoche supersónico y nos presentó a Sipé, esbelto, mayor, curtido por la mar, pelazo que te cagas. Sería nuestro guía durante la excursión, que duraría un par de horas. Un tío hecho y derecho, un viejo lobo de mar pero flaco y recto como un junco. Mirad cómo se movía el barco, es una pista de lo que viene después...



Nos subimos en el barco y todo iba bien, vaya. La brisa marina nos daba en la cara, íbamos haciendo bromas sobre los animales que íbamos a ver bajo el agua, incluso hice un vídeo para recordar el camino de ida hacia el punto estratégico donde paraíamos 15 minutos después.



Todo iba bien, sí. Hasta que dejó de ir bien.

Me empecé a encontrar mal. Lo mío con los barcos ya viene de lejos, concretamente de una excursión en nuestro viaje de bodas en Australia 2006 a un cayo perdido en el medio de la nada llamado Upolu. Fue mi principal exigencia del viaje y pasó todo el camino de ida y vuelta potando como un loco. Aquella noche acabó con Belén arrastrándome al único bar abierto y cantando en un karaoke con aborígenes hasta que me quedé sin voz. Fue a la vez uno de los mejores y peores día de mi vida. Pero volvemos a lo que nos ocupa. Me estoy encontrando mal. Me tomé una Biodramina antes de salir, pero ahora mismo es como si me hubiese comido un caramelo de los Reyes Magos del año pasado.

No hay vuelta atrás. Tengo que potar. Y tengo que echarlo por la borda, no hay otra opción. Empiezo a vomitar haciendo un ruido como si despellejasen a un cerdo, no entiendo aún por qué me salió así. Una ves. Dos. Tres. Diez. Esto es un no parar. No sé de dónde sale tanto líquido. Los peces se tienen que estar poniendo finos de galletas. Qué hijos de puta. Belén hace lo que puede, intenta que se pase el tema, pero yo no puedo parar. Ya vomito sin nada en el estómago. Estoy del revés.

Paramos el motor. Qué bien, hemos llegado al punto que queríamos, pero el barco no para de moverse y eso no me ayuda para nada. Sigo potando mientras Belén se prepara para la inmersión. Ella baja en seguida y por algún motivo que aún desconozco, a mí me dicen que me espere. Un minuto. Dos. Tres. Y yo más mareado que si hubiese salido de una centrifugadora.

- Sipé, amigo mío, déjame bajar, coño, que si sigo en este barco me va a dar algo, shurra mía.

+ Nah, espera un momento

- Sipé, prometo potarte de arriba abajo si no me dejas bajar del barco. Cuando vuelva a Isla Pobre encontraré un arma de fuego y te pegaré un tiro en el culo

+ Que te esperes, coño, puto guiri mareao. Menos mal que hemos prohibido el alcohol, que si no, cualquier te aguanta, so mamón.

- Una polla me voy a esperar (saltando a plomo desde el barco).

Bueno, algo así que vi. Fue un poco humillante que Sipé me llevaba de la manita, esa hombre recio, mayor, llevando al guiri mareado de turno de la manita. Pude estar dos minutos o así mirando alguna ortuga y poco más. Belén estuvo un poco más, serían 6-7 minutos. Bajé pensando que estaría mejor, pero qué va, estaba reventadísimo, así que decidimos abortar misión. Belen me prometió que haría la excursión sin mí, aunque lo que estaba haciendo era una prueba de amor para sacarme de allí, visto lo dantesco de mi situación. Por eso hay pocas fotos, porque mi siruación era más bien alarmante. Me estaba deshaciendo, vaya. Eso me pasa por cagar en el mar el día anterior. Sí, era verdad. La venganza de Neptuno. 




Lo fácil era dejarme allí tirado pero tuvieron compasión de mí y volvimos. El numerito que monté subiendo al barco fue gordo, estoy seguro que aún hablan de él en Rasdhoo. Subí al barco como pude, acabé con los dos pies para arriba y cuando me di cuenta, llevaba el culo destapado. Tuve la suerte de que nadie inmortalizó el momento y solo os lo podéis imaginar, yo con ese culo blanco al aire tirado en un barco en el medio de la gana en una condición física claramnete subhumana. El camino de vuelta fue igual, sin parar de potar. La última arcada fue la mayor, no sé de dónde salió tanto líquido después de las 356 anteriores. No nos cobraron la excursión y acabé en el hotel en estado semicamotoso durmiendo una siesta larguísima.





Comimos en el Drop, un sitio al lado de la bikini beach regentado por Felipe, que es de Barcelona y lleva allí un tiempo. Sin conocernos, lo primero que hizo fue pegarnos una rajada acojonante de los locales, diciendo que los tíos eran lo más machista del mundo. También nos contó que está prohibida la Navidad y que no se puede celebrar nada de nada. Felipe me cayó bien, estaba dispuesto a rajar todo lo que hiciese falta. Fuimos a la bikini beach por primera vez, vimos muchos peces y hacía un día muy soleado. Claramente en Isla Pobre la mejor playa es para los guiris. Por cierto, que estaban construyendo por todas partes y en cinco años Rasdhoo será una isla turística más. Una pena, pero así funciona el mundo ahora mismo.



Volvimos a la habitación. Se había acabado el papel del WC así que fui a por un rollo

- Illo, Mohamed, por favor, dame un rollo de papel del WC, que no tenemos.

+ ¿Y tú para qué quieras papel del bate, hijo mío, si ya te ha visto el culo toda la isla? AAAAHAHAHAHAHAH

- ¿Qué? ¡Hijoputa!

+ Se llaman Potasio, que lo sepas. También te llaman el guiri del culo albino

(esto no pasó realmente, es por darle un toque de comedia, pero sospecho que Mohamed sí supo lo que había pasado por cómo se reía el muy cabrón)





Como nos gustó el rollo del Drop, su cáustico dueño y la bikini beach, volvimos por la tarde. Hay una calle que va de un lado al otro de la isla y que pasaba por un campo de fútbol bastante bien montado. Fuimos arriba y abajo de esta calle docenas de veces, era una pasada ver a la gente local. Felipe nos contó que la montaña más alta de Maldivas es directamente de mierda. Es una isla de residuos donde todo el mundo tira la basura y hay tanta que es la montaña más alta del país. Tiene cojones, ¿eh? Había un menú de Nochebuena encubierto y es donde hicimos una cena de Nochebuena, comiendo crispy chicken en un chiringuito de las Maldivas. Life is good.

Cartas, vinito y gintonic, así acabó nuestra Nochebuena. Las locales nunca miran a nadie a los ojos. Ellos son guapos y bastante machirulos,como nos dijo Felipe. Alguna Sugar Mommy vimos, señoras de avanzada edad con novios locales. No entro a valorarlo, si todo el mundo está de acuerdo, estupendo, viva el amor.

Así fue nuestra nochebuena. Y mañana, Navidad...

Maldivas, Día 3: playas perfectas, cartas extraviadas




Hola otra vez. Una vez descubierto el paraíso de Isla Rica en las Maldivas, estaba claro cuál era la prioridad para nosotros. Estaba claro que no nos podíamos quedar por ahí escondidos porque la isla es como un bunker militar y fijo que nos habrían encontrado y probablemente deportado, así que pedimos amablemente que nos dejaran un poquito más, como cuando te despiertas para ir al cole y no te sale de los huevos ir a ningún sitio. Por cierto, cómo mola que suena la alarma y descubras que es sábado. Ah, qué sensación, esa de decir, tengo que irme a NOOOOOOOOO HOY NOOOOOOOOOO.

No es el caso, vaya. Fueron muy amables con nosotros y nos dejaron quedarnos cuatro horas más de lo permitido, hasta las 16:00. De hecho, encontré una buena oferta para quedarnos una noche más pero decidimos no aceptarla por dos motivos principales. Primero, que para que las cosas sean especiales se tienen que tener en pequeñas dosis. Y segundo, porque Mohamed estaba preocupado en Isla Pobre pensando que nos habían secuestrado, o que nos había devorado una jauría de tiburones, o algo así. Me lo imaginaba llorando al lado de la chimenea, sudando como un cabrón porque a quién se le ocurre poner la chimenea con el calor que hace en las Maldivas. En fin.





Hicimos lo correcto en una situación así. Teníamos el desayuno pagado pero no el almuerzo: esta gente son generosos pero no son gilipollas, así que hicimos unos bocatas para luego. Decidimos darle una oportunidad a la playa que había justo al lado del restaurante donde desayunamos y resultó ser ESPECTACULAR. Aguas turquesas, arena fínisima, garzas pululando por ahí, peces grandes... una auténtica pasada. Quizás mejor que la lengua de arena, que era más bonita pero hacía mucho más viento. Creo que Playa Desayuno es de las mejores playas que hemos visto en nuestras viajeras vidas, ahí arriba con Cape Tripulation en Cairns, Ses Illetes en Formentera y Oludeniz en Turquía, así a bote pronto.

Nos fuimos andando con calma hasta la lengua de arena, era un paseo largo pero no teníamos ninguna prisa. Lo típico que te paras, porque hay tumbonas por todas partes, te bañas, sigues, te echas unas risas, y así hasta llegar. Uno de esos paseos que se recuerdan toda la vida. Para el recuerdo fue una parada que hicimos en una de las piscinas a medio camino entre Playa Desayuno y la lengua de arena. Un bañito, los bocatas y una partida de cartas. La buena vida.






Al final nos cansamos, porque la isla de larga, y usamos el carrito de golf, medio oficial de transporte de Aventura Global, hasta el sandbank, la lengua de arena. Estoy intentando no utilizar anglicismos e igual estoy haciendo el gilipollas, pero creo que es menos pedante, la verdad. Lo increíble es que llegamos al final de la isla, a la punta de la lengua de arna, miramos para atrás y estábamos completamente solos, ni un alma. El día anterior había una rusa operadísima que nos hizo el reportaje fotográfico que usamos en la felicitación navideña. Encantadora, la verdad. Esta vez estábamos solos y creo que no se me olvidará fácilmente la sensación de paz que sentí. Los dos trabajamos muy duro, con mucho estrés, y tener esos momentos de privilegio absoluto, de paz total, no es fácil, pero desde luego es merecido.



Aproveché las circunstancias para cagar en el mar por primera vez en mi vida. Hey, ya que no había nadie, cuándo iba a tener una ocasión así. Esto os lo podéis creer o no, claro. Igual os estoy vacilando. Igual no.





Esperamos a que llegase el carrito de golf y fuimos de punta a punta de la isla hasta la recepción. Al llegar tenían nuestras bolsas, bueno, todas menos una. Había una bolsa de Primaprix que no estaba, así que pedimos que la trajeran. Esto retrasó nuestra salida de la isla durante más o menos media hora. Nos dijeron que no la encontraban, que sería muy poco probable, pero al final apareció. La bolsa del Primaprix no tenía nada de verdadero valor dentro, lo cual hizo que la situación fuese aún más ridículo. Era una bolsa con un color muy cantoso, era imposible no verla, yo creo que se veía desde Isla Pobre.







Cogimos el ferry ese de los dos minutos hasta llegar a Isla Pobre, donde nos esperaba Mohamed con visibles signos de preocupación, cual padre cuando su hijo mayor sale de noche por primera vez, le dice que vuelva a las 12, son las 3 de la mañana y el hijoputa del niño todavía está pegando saltos en la discoteca de turno. Estábamos disfrutando del atardecer en Isla Pobre cuando nos dimos cuenta de algo: nos habíamos olvidado las dos barajas de cartas en la piscina de Isla Rica. Mierda, y ahora qué hacemos. Fuimos a un Todo a 100 Rupias a ver si encontrábamos algo, qué íbamos a hacer sin las putas cartas, era un desastre. La dependienta nos dijo que no había... pero encontramos dos barajas de cartas. Espero que la pava no se encargue del inventario nuclear de Corea del Norte, porque si no, vamos jodidos.

Tras cenar en el Lemon Drop, fuimos un rato a la playa y vimos Isla Rica en la relativa lejanía, porque está cerca: ahí es donde descubrimos que llegaba el wifi. Lo pasamos bien en Isla Rica, pero Isla Pobre nos iba a sorprender muchísimo. La combinación de las dos cosas, como dijo Belén, fue perfecta. Os dejo con mi vídeo favorito del día. ¡Disfrutad!

sábado, 30 de mayo de 2026

Maldivas, Día 2: de Isla Pobre a Isla Rica



Hola a todos. Tras dormir 13 hora seguidas para superar el jet lag rápidamente, llegó el momento. Belén tomó una decisión que sería clave en nuestro viaje: pasaríamos la semana en Maldivs en una isla local, con playas espectaculares pero en contacto con la cultura local. Eso sí, una noche, solo una, rollo Cenicienta, nos iríamos a la isla resort de enfrente, Kuramathi, un pequeño paraíso en el que celebraríamos su cumpleaños. Decidimos dejar las cosas en el Beach Cottage sin decirle a Mohamed que nos íbamos a la otra isla. Al volver estaban superpreocupados de que nos hubiese pasado algo. Cosas que pasan.





Tras pasar por la ducha open air y mear con un poco de miedo a que me picase un mosquito en algún sitio incómodo como, no sé, la punta de la polla... Nos dirigimos hasta el puerto de Rasdhoo para coger el ferry. Dimos mil vueltas hasta que un jipo nos orientó un poco. Resultó que el sitio donde había que coger el barco estaba al lado del Lemon Drop, así que fuimos a desayunar y echar una rápida partida de cartas. Por fin llegó el ferry, que habíamos pagado por adelantado con un poco de descuento, 25 dólares por persona. Tardamos dos minutos en llegar. Dos minutos, 50 pavazos. No es mal negocio.










Llegamos a Kuramathi, la isla resort. Es exactamente así, toda la isla es un resort. Pasé el resto del viaje pensando cómo mierda podría volver sin que se diesen cuenta, porque creo que se puede llegar nadando, y llegué a la conclusión que era más fácil escapar de Alcatraz que meterte en esta isla sin pagar. Llegamos a la recepción, donde todo era amabilidad. Tengo que decir que el precio de una noche en este resort era más que una semana en Isla Pobre, así que más vale que fuesen amables. La recepción era algo así como un búnker de ricos. Nos explicaron que la isla estaba dividida en tres áreas, con tres piscinas y tres restaurantes, los tres con el mismo catering. Te podías mover por donde quisieras, ya fuese andando o en carrito de golf, históricamente el medio de locomoción favorito de Aventura Global.





Isla Pobre es musulmana y el alcohol está prohibido. Isla Rica, en cambio, tenía un culto muy fervoroso al dinero y podías beber lo que quisieras. Nuestro régimen era de pensión completa, pero había que pagar las bebidas a precio de Isla Rica, o sea, rozando lo astronómico. Pero qué coño, estábamos de vacaciones y habíamos volado gratis, así que no había problema. Además, Belén había conseguido un precio muy competitivo en ambas islas a base de perseverar durante meses, así que todo bien, no vamos a ir haciendo el rata en las Maldivas, pero quién os pensáis que somos, coño.




Tras dejar las maletas en la espectacular habitación que nos dieron, fuimos a la playa de al lado. Todas las habitaciones tienen una playa al lado. Obviamente, cuanto más cara es la habitación, más chachi es la playa de al lado. La nuestra estaba prácticamente en medio de la jungla, con muchos cangrejitos pequeños que pesarían poquísimos gramos deslizándose por la playa a una velocidad espectacular, como si se los llevara el viento, pero controlando. Comimos en el buffet, que tenía de todo (volvemos a las restricciones de Isla Pobre, en la que no había nada que tuviese cerdo).






>br>Pillamos el carrito de golf, coche oficial de Avantura Global, en este casi tripulado por los locales, y nos llevaron al sunbank, la playa más bonita de la isla, una lengua de arena que se acababa en el mar, una maravilla absoluta, con aguas truquesas a la temperatura perfecta. Al llegar vimos que había un inmenso triángulo, y aquello fue un momento mágico. Habíamos grabado unos vídeos en Barcelona para hacer una felicitación navideña graciosa. Parte de la decoración navideña de la Gran Vía incluye figuras geométricas iluminadas, y había un triángulo. Simulamos que era un triángulo mágico que nos teletransportaba a las Maldivas. Cuando vimos el triángulo justo en la playa, hicimos vídeos para que fuese el punto de salida. La felicitación navideña quedó increíble y la podéis ver aquí:




Pasamos un buen rato en la playa, que estaba decorada con motivos navideños. Luego fuimos a una de las piscinas de la isla a beber una cerveza y una copa de vino blanco que nos supo a gloria. Belén había encargado un pastel sin azúcar para la cena y nos costó hacernos entender, pero en el resort cumplieron con su palabra y Belén pudo festejar su cumpleaños con un pastel. Hasta le cantaron el Happy Birthday con más arte que Carmen de Mairena (bueno, no). Volvimos al bungalow con su cama gigante y su jacuzzi que no funcionaba, no hubo manera de que hiciese lo que tenía que hacer.





Fue el mejor cumpleaños que recuerdo. No solo de Belén, de cualquier persona que conozca. Llevábamos dos días en Maldivas y ya teníamos recuerdos como si llevásemos allí un mes.

Y lo mejor estaba por llegar...

Maldivas, Día 1: el largo camino a Rasdhoo


Hola a todos. Nos fuimos a las Maldivas el 20 de Diciembre de 2025. Era la primera vez que Aventura Global se echaba la manta a la cebza y hacía un viaje navideño transcontinental. Siempre había querido hacerme esas fotos bañándome en la playa en navidad con el gorro de Papá Noel y que la gente pensara, joder, qué hijo de puta es. Y las hicimos, sí, pero las vamos a publicar en verano. Es posible, querido lector, que ahora estés en la playa mirando el blog y pienses, joder, pues tampoco es para tanto. En su momento lo fue.

Teníamos un bono de Turkish Airlines que recibió cada empleado de la EuroLeague y que caducaba el 1 de Enero, y creo que fuimos los últimos en canjearlo. Era eso o no ir a ninguna parte. El calendario de la EuroLeague me dio una pequeña tregua y fue fácil cuadrar las fechas. Belén tuvo decisión total de ir donde fuese siempre que no nos pasásemos del presupuesto y acertó de pleno. Eso sí, el viaje de ida fue raro. Para empezar, nos fuimos a las 18:30 hacia Estambul y luego viajamos de madrugada a Malé, la capital de las Maldivas. De ahí cogeríamos un ferry hasta Rasdhoo, nuestra primera parada. A partir de ahora, llamaremos a Rasdhoo "Isla Pobre", en comparación con Kuramathi, que será "Isla Rica".




Cogimos un Uber lloviendo a mares hacia el aeropuerto de Barcelona, y viajamos juntos en el vuelo a Estambul. Últimamente hemos decidido que si las filas son de dos asientos vamos juntos, y si son de tres o más, no. Belén tiene una rara habilidad para encontrar espacio extra. Eso, y que es más amable que el resto. Tenía puntos para subir a business a los dos pero la reserva que teníamos no incluía los asientos. Cuando fui a pagarlos eran más de 200 EUR, combinando los cuatro vuelos del viaje, así que utilicé los puntos para comprar los asientos y por lo menos garantizar que teníamos ventanilla. Nadie quiere viajar en el puto asiento del medio. Qué asco.





Llegamos a Estambul y nos encontramos con una estampa bastante curiosa: un centenar de tipos con ropa ligera y una toalla en la cabeza. Llegué a pensar que había una especie de cabina de masajes eróticos en algún sitio del aeropuerto de Estambul, pero no: preguntamos y era algo religioso. No quise saber más, pero una religión que te permite ir medio en pelotas por un aeropuerto igual me representa. Tuvimos que andar de la puerta F18 a la B12, esto es, hacer el aeropuerto de Estambul de punta a punta. Son casi dos kilómetros (1.8, en concreto), es de locos. Belén hizo su magia con la tripulación de cabina y conseguimos dos asientos con nadie al lado. Es la mejor. Pregúntenle cómo lo hace. levaba una gente delante que parecía haber estado unas 70 veces en Maldivas. Esa es una cosa que sabíamos y esperábamos, que íbamos a ver pijos insoportables por todas partes...

Llegamos a Maldivas y ya vimos indicios de lo que sería el resto del viaje: en teoría no dejan entrar alcohol, pero pasaban mozos de carga con cajas y cajas de las mejores marcas. Le llegada al aeropuerto de Malé fue completamente caótica. Habíamos comprado nuestro billete a Isla Pobre a través del hotel, pero al llegar al muelle no estábamos en la lista y no nos dejaban pagar. Llamamos al hotel, pero al tipo ese, al que llamaremos Robustiano, no nos dejaba pasar. Solo cuando pasó todo el mundo y quedó sitio, Rosbutiano nos dejó pasar, el muy cabrón. Por cierto, es importante llevar cash a estos sitios, especialmente en los transportes, porque si intentas pagar con tarjeta te dirán que tararí. Los malvideños son guapos, con un pelazo que te cagas, más morenos que Julio Iglesias cuando volvió de Tahití.




Fueron casi dos horas en el barco hacia Isla Pobre sin incidencias, no al menos esta vez. No adelantemos acontecimientos desagradables (para mí). Allí nos esperaba Mohamed, el jefe del Beach Cottage, nuestro hotel en Isla Pobre. Belén y Mohamed llevaban meses hablando y parecía que se conociesen de toda la vida, fue un momentazo. Nuestra habitación tenía una ducha al aire libre, perfecta para ver las estrellas por la noche y para que los mosquitos te piquen en el culo.





Dimos un primer paseo por Isla Pobre. Las calles no están asfaltadas y acababa de llover torrencialmente, así que había mucho barro. Llegamos a la playa principal, que era maravillosa. De todos modos sabíamos que no iríamos a la playa hasta dos días después, porque el día 21 dormiríamos en Isla Rica. Kuramathi es un resort que está tan cerca de Rasdhoo que hasta llega el wifi de una isla a la otra. La playa de turistas, llamada bikini beach, tenía mucho potencial. 
El agua estaba a la temperatura perfecta. Esto prometía. Las calles no tenían nombres, como la famosa canción de U2. Cenamos en el Lamon Pop, un restaurante que Mohamed recomendó hasta la náusea, seguramente porque se llevará comisión. 

Cenamos bastante bien y nos fuimos a dormir muy pronto, afectados por el jet lag. Al día siguiente teníamos que ir a Isla Rica, pero esa es otra historia que os contaremos pronto...

Aventura Global: el girito


Hola a todos. Aventura Global ha dado un giro radical hacia el diferido. 


Hemos decidido contar nuestros viajes a posteriori por un par de buenos motivos. Primero, nos hacemos mayores y queremos disfrutar de los viajes al 100%, no preocupándome que son las 22:30 y no hemos escrito la entrada de blog del día. Casi siempre lo hago con gusto y no es el motivo principal para empezar a hacer esto. El segundo y principal motivo es que no nos fiamos de dar demasiados datos de dónde estamos por si nos okupan la casa o alguien saca provecho de nuestra ausencia. Es por eso que nuestras cuentas de X e Instagram están cerradas y serán solo para amigos. 


Es curioso, porque cuando empezó Aventura Global lo hicimos para informar estrictamente a amigos y familiares. La cosa fue creciendo, quiero pensar que por la calidad del blog, hasta tener más de 1,000 visitas en cada entrada. Luego fue decayendo con las redes sociales (instagram en particular) y pese a asombrar a la gente con excursiones australianas superchulas, y al final hemos llegado al punto de partida. Hay un proyecto de exportar el blog entero a una web propia más, digamos, amistosa para el usuario. Blogspot está más pasado que la fiesta de Blas, vaya. 


Así que entramos en materia. Estuvimos en las Maldivas en Diciembre. Lo que haremos a partir de ahora es tomar notas y escribir el blog en diferido. Hay que tener en cuenta que cada vez escribo peor y Dios sabe si entenderé qué cojones puse en su momento, pero será parte de la gracia del blog, apreciar mi lento pero seguro camino hacia la senilidad más absoluta. 


Sin más, voy a por la primera entrada del blog de las Maldivas. 


PS: También voy a poner más links, no sé, por hacer algo diferente, para que la gente tenga referencias de algo que hicimos en el pasado. 


lunes, 3 de noviembre de 2025

Octubre: celebrando 25 años en Amsterdam




Hola a todos desde Barcelona. Ya lo sé, al final no cerramos del todo el viaje a Turquía. Sí, hemos vuelto, llevamos aquí ya varios meses, pero queremos darle continuidad a Aventura Global porque vienen algunas sorpresas. Hicimos un resumen del viaje en vídeo que nunca llegamos a colgar en el blog y que podéis encontrar debajo de estas líneas. No recuerdo mucho del viaje de vuelta, solo que no hubo problemas, que hubo poco tiempo para hacer transbordo y que paramos en un bar de carretera tan cochambroso como maravilloso para hacer este vídeo.









Fast forward al tiempo presente, hace más o menos un mes que estuvimos en Amsterdam, la capital de los Países Bajos. Ya habíamos ido con unos amigos hace unos años y nos apetecía volver porque ese fin de semana se cumplían 25 años de nuestra primera cita y queríamos celebrarlo haciendo algo diferente. Así pues, nos cogimos un avión de Vueling que por supuesto salió con un retraso inaceptable para lo temprano que era y nos plantamos en Amsterdam, en un hotel la mar de pintón al lado de los museos llamado Avani Museum Quarter (sí, el nombre del hotel era un poco spoiler)







Dejamos las mochilas en el hotel, que nos hizo un upgrade gratis porque al recepcionista, que era español, la caímos bastante bien. Nos dieron una habitación con unas vistas excelentes, pero llegaba el momento de patear la ciudad, ver canales, un mercadillo que había justo al lado del hotel y un mercado de flores que hay en el centro de la ciudad, con semillas de todo tipo. No nos dio por traer semillas para Barcelona. Belén no quería porque no sabía si las podíamos pasar en el aeropuerto y yo, en fin, si depende de mí que viva la planta y germine la semilla, pues vamos jodidos, la verdad.






Comimos en un sitio nepalí que nos gustó bastante, la verdad. Pasamos por una de las mejores tiendas de discos que hemos visto nunca, llamada Concerto. Había discos, merchandising, libros y toda clase de objetos a todos los precios imaginables, desde discos muy baratos a verdaderas rarezas que costaban una pasta. Había un DJ pinchando, un grupo tocando en el otro lado de la tienda, que era enorme, tenía dentro una cafetería con un café buenísimo y encima ese fin de semana estaban celebrando el 70 aniversario de la tienda. Todo cojonudo, la verdad. Nos pillaron dos manifestaciones. La más bestia fue una pro-Palestina pero con la presencia de un grupo israelí ondeando sus banderas y protegidos por la policía. La verdad, no sé cómo no se dieron de hostias, en España seguro que se habrían cascado. Bueno, y en Palestina ni os cuento.








Volvimos a descansar al hotel porque teníamos plan: un concierto en la Sala Paradiso, un sueño hecho realidad para mí. La Paradiso es una iglesia reconvertida a sala de conciertos en la que el 100% de las entradas van a los artistas, así que tú pagas un extra para mantener el espacio. Fuimos a ver a The Beths, grupo de indie rock neozelandés que me encanta. Belén vio el concierto desde arriba e hizo unas fotos buenísimas mientras yo estaba abajo. A The Beths les habían robado los instrumentos en plena gira y estaban tocando con instrumentos prestados, pero dieron un conciertazo brutal. No tengo ningún vídeo, pero sí que los grabé en Barcelona, así que voy a poner uno aquí mismo. La sala es una pasada, tiene hasta su propia cerveza que solo se sirve allí dentro. Fuimos a cenar y volvimos a pasar por delante de la sala, con la suerte de que estaba allí Liz Stokes, la cantante, compositora y jefaza del grupo. Estuvo muy simpática con nosotros.








El domingo teníamos entrada para ir al Rijksmuseum, el museo más grande del país. Fue un acierto ir, aunque debo decir que el 90% de las obras son de autores holandeses y es muy difícil ver otras cosas. Por ejemplo, yo soy un gran fan de Claude Monet, que es mi abuelo artístico, o mi bisabuelo. Vamos, que me mola un huevo casi todo lo que hace… pero en el Rijksmuseum solo había un cuadro suyo y era una auténtica birria. Eso sí, hay un espacio para que pintes tus propias obras y Belén hizo una copia estupenda del cuadro que le dieron y en tiempo récord. Una pasada, me quedé flipado. Además hay una biblioteca gigante que es una auténtica pasada, muy sorpredente. Normalmente las bibliotecas están por un laso y los museos por el otro, no sé.

En vez de comprar un imán para la nevera, que está más magnetizada que el polo norte, decidimos innovar y comprar dos clicks de Playmobil con temática de La Ronda de Noche, el famosísimo cuadro de Rembrandt, el principal atractivo del museo.







A ver, el museo está guay y hay que verlo, pero no llega el nivel de los mejores museos del mundo. Organizativamente sí, pero ahí falta la chicha que sí encuentras en el Metropolitan, el Louvre, el Hermitage, el Vaticano o el British Museum, que para mí son los cinco mejores museos del mundo. Fuimos a comer a un sitio italiano bastante pintoresco y volvimos. Por supuesto, Vueling nos volvió a putear. Tres horas de retraso y una más sentados en el avión sin salir. Esta vez los demandamos para obtener una compensación que ya nos han pagado y todo. Belén estuvo de 10 con esto.





Vienen más sorpresas a Aventura Global, no solo más viajes (estamos rumiando algo bastante gordo), también estructurales. Pensamos que es hora de darle un meneo a la web y estamos en ello. Os mantendremos informados.

PS: Mentalmente seguimos en Cala Fell al menos un rato cada día.

PS2: Hay que ir a Amsterdam una vez en la vida. Y cuando vayas, te darás cuenta de que tienes que repetir porque es una ciudad fantástica. Es como si Londres y Venecia se fusionaran pero con la mentalidad de Norte de Europa. Es genial.

PS3: Ni que decir tiene que estos 25 años han sido fantásticos y que esperamos seguir haciendo cosas increíbles hasta que no podamos más, por lo que sea.

PS4: Ya sabéis, si tenéis algo que comentar lo podéis hacer debajo de estas líneas...