Hace ya 11 años que fuimos a Japón. Estuvimos 23 días y nos despedimos diciendo "hasta pronto, Japón". Bueno, han pasado 11 años desde entonces pero ha llegado el momento de volver, y no solo eso, lo haremos acompañados por primera vez en uno de nuestros viajes.
Allá por 2015 tuvimos un lector inesperado en nuestro blog, nuestro sobrino Nacho, que entonces tenia siete años recién cumplidos. Me siento un poco culpable porque tuvo que leer según qué barbaridades como "a ver si esos hijos de puta se dan cuenta de lo bonito que es viajar", "me cago en las putas muelas del gilipollas sádico que pensó "miren, ¿qué tal si a este refresco de uva le metemos un ectoplasma semisólido para aterrorizar a la gente?" o "Eran cuatro chicas terriblemente tímidas, más cortadas que los calzoncillos de Eduardo Manostijeras con picor de huevos", todo en la misma entrada de blog, que incluye un épico ataque de risa y una interacción genial de Belén disfrazada de rana con una niña local.
En fin, que me desvío del tema principal. Nacho siguió el viaje de arriba abajo y confío en que no tuviese la comprensión léxica suficiente para pillar todos los chistes y barbaridades que dije en su momento. Lo que sí hizo fue hacernos una promesa: cuando sea mayor, quiero ir a Japón con vosotros. Le dijimos que cuando cumpliese 16 lo haríamos, y lo invitaríamos nosotros. Resulta que cuando te llevas a un menor de edad a un país que no es el tuyo, suele haber unas restricciones bastante fuertes, por lo que sea. Viendo el papeleo que nos caía encima, decidimos retrasarlo hasta que Nacho cumpliese 18 años.
Los cumplió la semana pasada y mantenemos nuestra promesa. Nos vamos a Japón con él. Y es muy emocionante para todos.
Daremos más detalles del viaje cuando llegue el momento, pero iremos a todos los sitios a los que él quiera ir, haremos una nueva temporada del Reto de Bebidas Japonesas, descubriremos muchas cosas, recordaremos otras tantas y, sobre todo, será interesante ver el viaje desde su punto de vista. Eso será dentro de unos días.
De momento, nos vamos al Prestoso para empezar las vacaciones con buen pie (aunque parece que va a llover). Buena comida, buena música, excelente ambiente... Iremos cada vez que podamos. Respecto al nivel de palabrotas e insultos en el blog, pues ya veremos. Creo que se pueden hacer buenos chistes sin tener que soltar tantas barbaridades, pero va a depender de lo que nuestra gente quiera y sobre todo, de las ganas que tengamos de escribir con cierto nivel de cachondeo. Tantos años leyendo El Jueves tenían que salir por algún sitio, digo yo. Hasta ahora en esta entrada me estoy comportando, estoy siendo más inofensivo que Bambi en un puticlub.
Mierda, ya hemos abierto el cajón de las barbaridades. Me cago en la puta, con lo bien qué iba. Aquí estoy, intentando ir de fissssno, a quién cojones quiero engañar. Por respeto a la familia y amigos que estarán interesados en el paradero de nuestro sobrino, haremos un blog casi cada día. Él no lo sabe, pero tiene poder de convocatoria, esto va a ser como repartir tarjetas regalo de Fortnite en la puerta del instituto de un barrio marginal: todo el mundo quiere saber de él.
A la vez, el blog recupera su espíritu original, que es informar a familia, amigos y algún curioso de dónde estamos, qué hacemos y que vean un buen puñado de fotos y vídeos en vez de venir a casa a verlas y aburrirlos hasta la náusea. En esta foto estamos en el pabellón de oro de Kyoto. Ahí al fondo hay una geisha que nos miró con cara de mierda. En esta foto se ve el Fushimi Inari, que raya más que abrir una caja de esas que tienen una tapa de plástico y otra de carton, y que no hay manera de abrirla porque al primer intento te queda todo el plástico y medio carton, Dios, qué puta mierda más grande. Pues igual de putomierdoso es enseñar fotos en casa, o vídeos si no tienen cierta gracia. Para eso está el blog, para que lo vea quien quiera, cuando quiera.
¡Nos leemos pronto! ¡Vuelve Aventura Global! ¡Viva!
PS: Patri, si lees esto, todo llegará y será igual de genial... #Patri2030
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