Hola a todos. Han sido unos meses muy intensos, en general. Por mi parte, el final de la temporada EuroLeague y EuroCup, con la Final Four en Belgrado y una final de la EuroCup de logística difícil entre Krasnodar, Rusia y Estambul, Turquía. Intentaré volver a este tema más adelante. Belén tambien ha tenido lo suyo, mucho trabajo y una serie de asuntos personales finalmente arreglados. El caso es que por fin vamos a activarnos con el tema de los viajes y he decidido rescatar el blog con suficiente anticipación, esto es, un día antes de que nos vayamos y a la puta carrera, como siempre. La Final Four de Belgrado salió muy bien: obviamente Belén lo pasó mucho mejor que yo, claro, porque a mí me toca currar y ella está más relajada. La ciudad no da para mucho pero se come excelentemente (uno de nuestros restaurantes favoritos del mundo, el Frans, está en Belgrado: baños excelente y comida aún mejor) y la Final Four estaba publicitada prácticamente en cada rincón. Vimos buenos partidos y mucha gente se quedó con ganas de más. Que es de lo que se trata, vaya.
Por otra parte, la final de la EuroCup fue toda una odisea. Era un playoff a tres partidos: el primero se jugaba un martes en Krasnodar, el segundo un viernes en Estambul y el tercero, solo si la eliminatoria estaba 1-1, de nuevo en Krasnodar. Teníamos un vuelo Barcelona - Moscú - Krasnodar con salida a las 17:00, una hora de tránsito y llegada a Krasnodar sobre las dos de la mañana. Pues bien, dos personas nos quedamos cortadas en el tránsito - elegimos la cola equivocada en el control de pasaportes, nos tocó lidiar con un tocapelotas y allí nos quedamos, en Moscú, tirados. Fuimos a la oficina de Aeroflot, nos dieron acceso a un hotel en el que dormimos dos horas y nos reubicaron en un vuelo a las seis de la mañana hacia Krasnodar. Entre pitos y flautas llegamos a las nueve de la mañana del lunes casi sin dormir. Lunes entreno, martes partido y tras el mismo, al aeropuerto porque el único vuelo directo entre Krasnodar y Estambul salía... a las cuatro de la mañana del miércoles. Llegó con retraso, las maletas salieron cuando les dio la gana y encima aterrizamos en el aeropuerto asiático de Estambul, con lo cual nos comimos el atasco de entrada a la ciudad. Llegamos a las nueve de la mañana, entre pitos y flautas, y en mi caso, sin dormir nada de nada. Afortunadamente, uno de los dos equipos ganó los dos primeros partidos y ahí se acabó la final: volvimos en un cómodo vuelo de Turkish Airlines en vez de repetir todo el proceso - vuelta a Krasnodar de madrugada y doble vuelo via Moscú.
Por lo demás, si lo que queréis es cachondeo en el blog, debería hablar de la situación que tenemos en casa ahora mismo, que da para varias entradas. Hemos comprado unos armarios para convertir la habitación de invitados en un vestidor, y eso significa que hay que vaciar una habitación que hemos usado como trastero desde 2003. Claro, ha salido mierda de todos los colores, y lo que queda por salir. Encima, por hacerlo bien, nos hemos animado y vamos a reubicar todos los libros de la casa. Limpieza total, a tope, por desesperante que sea. Vaciar una habitación completa en un piso de dos habitaciones y un salón hace que todo el piso esté lleno de cosas por todas partes. Parece que tengamos el Síndrome de Diógenes, pero una vez lleguen los armarios todo quedará mucho mejor, principalmente porque estamos tirando un mogollón de cosas, y también porque si queda peor entonces es cuando tiro los armarios por la puta ventana, hostia ya. Ya os informaré de los avances en este sentido, pero os adelanto que hoy tocan cinco horas de sacar cosas, tirar algunas, reubicar otras, etc. Lo llevamos con buen humor, al menos el uno con el otro. Ayer estuve a punto de arrancarle la cabeza a un compañero de curro que me escondió la comida a las cuatro de la tarde, pero se la habría arrancado con cariño. Y con mucha precisión.
¿Por qué tanta prisa? Porque este fin de semana reactivamos nuestro plan viajero. Están siendo unas semanas muy musicales: el fin de semana pasado estuvimos en el Primavera Sound, que fue estupendo, el lunes en un espectacular concierto de Travis y este fin de semana nos vamos a París con la excusa de ver en directo a mi nueva cantante favorita: Courtney Barnett. Tenemos varias cuentas pendientes con París, así que nos hemos dividido de la siguiente manera. Mi única exigencia es ir al concierto de Courtney y luego a una fiesta britpop que hay en un club no muy lejos de la Sala Bataclán, sí, aquella en la que mataron a tanta gente. El resto del tiempo es para Belén y se hará lo que ella quiera, así que ya os contaré a la vuelta. Tenemos entradas para ir al Palacio de Versalles, intención de ir a Montmartre y bueno, lo que Belén quiera. En dos fines de semana vamos a Oporto, Portugal. Nunca hemos ido y tenemos muchas ganas, pero lo primero es lo primero: vamos a París y ya nos centraremos en Oporto y en todo lo que viene después.
¿Y qué viene después? Las vacaciones. Nos vamos a Asia durante más de tres semanas. Creo que el tema merece su propio post, así que lo explicaré en unas cuantas horas. Va a ser un viaje muy interesante, volverá el Reto de Bebidas, iremos a países que no hemos estado y volveremos a sitios que nos gustaron...
Hola a todos. Seis y media de la mañana en Los Angeles. No hay forma de dormir mucho en este sitio. Ya no es jet lag, es que simplemente no podemos. Me he despertado cuatro veces con la boca seca y Belén también ha dormido como el culo. Esta entrada de blog tendrá muchos vídeos y menos literatura porque en fin, lo de ayer fue un show que es difícil de expresar con palabras, la verdad.
Empezamos el día yendo directamente al Los Angeles Convention Center para un brunch con las leyendas de la NBA, organizado por la asociación de jugadores. Presentaban el acto Ernie Johnson, famoso maestro de ceremonias en la NBA, y nada más y nada menos que Billy Crystal, el famoso actor especialista en este tipo de cosas - ha presentado los Oscars varias veces. Entregaban varios premios a gente que estaba ligada de una forma u otra a Los Angeles, a saber, tres leyendas de los Lakers como James Worthy, Jerry West y Magic Johnson y una de los Clippers y UCLA, Bill Walton. Había muchos jugadores famosísimos en el acto como Julius Erving, Kareem Abdul-Jabbar, Dominique Wilkins, Elgin Baylor y Dikembe Mutombo, al que le pedimos una foto por su pasado con mi equipo, los Denver Nuggets, y estuvo simpatiquísimo con nosotros. Abdul-Jabbar, en cambio, no se hacía fotos con nadie. Había un niño persiguiéndole para firmar una camiseta suya - guapísima, por cierto, la camiseta, no el niño - y no había manera. Lo recuerdo más gracioso en Aterriza Como Puedas, aunque no baje a defender, no corra y no sude la camiseta.
Una cosa que me flipó bastante, tanto como para hacer un vídeo, es que hicieron una colección de cromos de Panini para que todo el mundo supiese quién estaba allí, y la repartían por las mesas. Salían los cuatro homenajeados, Billy Crystal, Ernie y una serie de leyendas del baloncesto NBA en Los Angeles. Como en todos los cromos de Panini, por delante la foto del personaje y por detrás sus logros personales. Una pasada.
Volvimos al hotel a pegarnos un siestorro padre de dos horas y luego comimos cerca del STAPLES Center - pillamos sitio en una terraza y parece que mi camiseta All-Star de Alex English de 1988 tuvo éxito, hasta hubo un par de tipos que le hicieron una foto. Llegamos con bastante anticipación al STAPLES Center, porque en fin, es muy probable que nos veamos en una situación así fácilmente y había que aprovechar la oportunidad. Incluso si volvemos a un All-Star, es difícil que sea tan impresionante como el de Los Angeles, con tantos famosos y una ciudad tan increíble por descubrir.
Ir para allá tuvo su premio - Belén pudo darle la mano a Shaquille O'Neal, el tipo más grande que hemos visto. Hay gente más alta que Shaq, pero no más grande, el tipo es inmenso. Pasaron 30 segundos y estaba por allí el cantante de Arcade Fire, Win Butler, que pasaba por allí y se encontró al batería de los Black Keys justo a nuestra altura. Le pedí una foto con Belén, le enseñé que tenía preparada la cámara y accedió. Belén será la envidia de todo hipster que se precie. Respecto a famosos, estaban todos los del mundo y más - Jack Nicholson, en el mejor sitio y pasando de todo, Andy Garcia, Arnold Schwarzenegger, raperos tipo Common, Snoop Dogg, Ludacris y muchos más que ahora no me acuerdo, leyendas del baloncesto aparte.
Hicimos varios vídeos de la presentación de los jugadores a cargo de Kevin Hart y del show del descanso, con Migos en un papel estelar. Su canción Stir Fry es la oficial del evento y se me ha metido en la cabeza sin remedio. Además, Fergie cantó una tremenda versión del himno americano antes del partido. De lo mejor que he visto en este tipo de eventos.
El partido estuvo mejor que otros años, hubo defensa en momento claves - la acción que gana el partido es un stop defensivo - pero faltaba intensidad, compromiso y ese punto de competitividad tan necesario en el deporte. Mientras que perder importe un carajo, el All-Star no será un partidazo tal y como lo conocemos. Eso sí, el show fue imbatible, espectacular, impresionante. El tema de las mascotas es un caso aparte, son verdaderos atletas metidos en trajes ridículos y que de verdad se creen su personaje, aunque la de Miami pasó de nuestro culo, la muy cabrona. Me sorprendió que los mejores jugadores no participasen en muchos tiempos muertos y que LeBron hiciese una entrevista en pleno partido. Todo por el show, OK, pero ya digo que falta un punto de competitividad que sí tenía el partido en el pasado.
Eso sí, grabamos el último minuto del partido y lo hemos subido a YouTibe, que ahí sí que hubo baloncesto, intensidad, pasión.
Tras el partido decidimos arriesgarnos e ir al hotel andando - normalmente íbamos de día, pero nunca de noche. Son 15 minutos, pero hay que pasar por un puente lleno de homeless con un penetrante olor a meao - Belén ha perdido momentáneamente el sentido del olfato por su resfriado pero fue capaz de percibir tan delicioso olor a ácido pipí. No pasó nada y cogimos el coche hasta un Burger In N Out, famoso por salir en la peli El Gran Lebowski. El In N Out tiene una carta muy simple y un menú secreto que hay que pedirlo allí mismo.
Volamos hacia Barcelona dentro de 14 horas, así que vamos a planificarnos un poco y seguramente haya una nueva entrada de blog, pero en algún momento de la semana, no inmediatamente. Espero que el vuelo de vuelta, más de 12 horas, nos trate bien porque el miércoles hay que currar...
Hola a todos desde Los Angeles. El día ha empezado convulso. Belén tiene un catarro tremendo y no podía respirar y si habéis leído el blog anterior, ayer me comí una enchilada tan picante que al salir de mi cuerpo vía rectal aún picaba. No sabía que algo así era posible... y me he enterado de la forma más dolorosa posible. Total, visto cómo estaba el percal, nos ha dado tiempo de hacer varias cosas antes de nuestra primera cita matutina, el NBA Newsmaker Breakfast en el Beverly Wilshire Hotel, donde se rodó Pretty Woman.
Ayer, camino del STAPLES Center, Antonio nos dijo que la zona coreana de la ciudad, Koreatown, estaba muy cerca de nuestro hotel, y nos indicó que había un supermercado coreano muy pintoresco de camino a Beverly Hills. Por supuesto, hemos ido esta misma mañana, a las ocho y pico ya estábamos allí. Un coreano se ha cabreado porque hemos aparcado en un espacio para coches grandes, pero la verdad es que había sitio para aparcar por todas partes. Cada uno ha hablado en su idioma pero la breve conversación entre el coreano y Belén no ha tenido desperdicio. Ha sido algo así:
- ¿Qué haces aparcando ahí, gringa de los cojones? Si en este espacio cabe un trolebús.
* Mira, tío mierda, yo aparco donde me da la gana.
- Ojalá compres un saco de picante pensando que es harina y le escueza el culo a tu marido.
* Ay, si yo te contara... Hala, a cascarla.
El supermercado coreano no nos ha decepcionado en absoluto. Comidas extrañísimas y cosas que no había visto nunca, difíciles de catalogar. Estaba todo lleno de máquinas frigoríficas y hacía un frío horroroso allí dentro. Belén se ha comprado unos guantes para fregar, pero largos, rollo Rita Hayworth en Gilda. Menos mal que no nos ha dado esta vez por hacer Retos de Bebidas, porque podría haber tranquilamente 50 brebajes sin identificar. De ahí fuimos a una farmacia que nos sacara de nuestras miserias físicas. Belén ya había mirado en Internet cómo se llamaba el medicamento que necesitaba aqui en Estados Unidos, pero yo no, y tuve una conversación incómoda con el farmacéutico.
- Verá, es que ayer comí picante y al cagar me quemó el culo. Ya sé que suena raro, pero llevo dos entradas de blog sin decirlo abiertamente y usted verá de todo.
+ Mire, a mí no me tiene que dar explicaciones. Si es usted gay, allá usted con las consecuencias de sus actos, depravado. ¡Vas al ir al infierno!
- Deje de joderme. Toallitas húmedas contra los hemorroides, un paquete.
+ Marchando, so maricón. Llevo 20 años trabajando aquí y no he escuchado una excusa peor. Aquí tiene su toallitas, señor Maroto.
- ¿¿¿Señor Maroto???
- ¡El de culo roto! ¡Fuera de mi tienda!
Total, que llegamos al NBA Newsmarker Breakfast, que fue toda una sorpresa. Es un desayuno en el que jugadores de la NBA y gente políticamente comprometida dan su visión del mundo en frente de muchos ilustres invitados. Me gustó mucho reconocer a Tal Brody, la antigua superestrella del Maccabi Tel Aviv. La tertulia la moderaba Gayle King, editora del programa de Oprah, y participaban dos ex-jugadores NBA, Grant Hill y Jason Collins (el primer jugador de una liga americana profesional en salir públicamente del armario estando aún en esa liga), el rapero Common, la senadora estadounidense Kamala D. Harris (quizás sea la primera mujer que llegue a la presidencia de Estados Unidos) y Ana Navarro, comentarista política de la CNN, republicana y anti-Trump. Invitados de verdadera élite en el país.
El atentado en Florida esta semana dominó la tertulia, pero se habló de temas como el racismo, los recientes escándalos de Hollywood, el sexismo y cómo la sociedad se ha puesto en contra de Donald Trump para alzar su voz contra él. Se habló con gran franqueza, a veces con crudeza, con una valentía admirable. Se criticó a los políticos por perder el contacto con la gente de la calle. En general, la NBA dio una lección de tolerancia y de libertad de expresión refrescante en estos tiempo que corren, y Common cerró el acto con un rap freestyle buenísimo. Además el desayuno - para unas 600 personas - estaba buenísimo y nos sentaron al lado de uno de los protagonistas de The Shield, Kenny Johnson, que hacía de Curtis en la serie.
Ah, a la salida coindicimos cinco segundos con Michael Jordan, ni más ni menos. Hoy es su cumpleaños y no lo sabíamos. Le pedimos una foto y nos dijo que tenía prisa. Quién sabe, si le hubiese dicho Feliz Cumpleaños igual tendría ahora mi foto con él. Mala suerte.
De ahí nos fuimos a la mítica playa de Santa Monica - he dejado de acentuar Santa Monica y Los Angeles por respetar el idioma del país, aunque claramente todo tenga origen español por aquí. Se tardan unos 20 minutos en coche y hacía un día estupendo. Es una playa enorme, había algún loco bañándose pero estuvimos solo un rato. Llegar, probar el agua, sentarnos un rato y volver, porque esta noche tenemos un plato fuerte: los concursos de mates, triples y habilidades. Belén mojó sus pies a conciencia y yo también... grabando a una tía mientras corría por la playa. Lamentable.
Llegamos al STAPLES para la tarde-noche de concursos y nos encontramos con Bogdan Bogdanovic, flamante MVP del partido de Rising Stars. Como siempre, Bogdan estuvo muy amable con nosotros. Decía que no había tenido ni cinco minutos para sentarse y relajarse después del partido de ayer y que intentaría hacer un hueco para vernos el domingo y o el lunes antes de que nos vayamos. No le culpo, lo que ha hecho es muy grande y espero que solo sea el principio de su carrera como estrella de la NBA. Ademas, en el peor de los casos nos veremos en la Final Four.
Debo decir que la noche de concursos es algo casi espantoso en televisión porque en España pilla a las tres o cuatro de la mañana y hay muchos parones, pero en el estadio es otra cosa. Es un espectáculo con mucho ritmo, vibrante, con muchas actuaciones y un timing perfecto. Hubo un momento que salieron varios paracaídas con camisetas del techo y pude coger una, que encima es de la talla de Belén. ¡Perfecto!
Respecto a los concursos en sí, para mí el de habilidades quedó descafeinado en el momento en el que no estaba Porzingis, pero en fin, ganó el que estuvo más sólido, Spencer Dinwiddie de los Brooklyn Nets. La primera ronda del concurso de triples fue extremadamente floja pero en la final Devin Booker se puso las pilas, anotando nueve de sus últimos 10 tiros, incluidos cinco balones de valor doble, para acabar con 28 puntos. Booker es el mejor anotador en el concurso este año aunque no necesariamente el mejor triplista, pero estuvo fino en el momento adecuado. En los mates me decepcionó que tanto Larry Nance Jr. como Donovan Mitchell copiasen mates del pasado... y lo hiciesen peor que los originales. Aún así fue un espectáculo de la leche - no fue el mejor concurso del mundo pero estuvo bastante bien, y sobre todo el espectáculo, con gran protagonismo del alucinante videomarcador del STAPLES, fue de primer nivel. Hemos grabado los mejores momentos en vídeo y los hemos puesto en YouTube - aquí están, encima de estas líneas.
Como no teníamos prisa y el sarao acabó antes de las 20:00 nos quedamos a tomar una cerveza en uno de los bares del STAPLES, con una terreza espectacular para fumadores. Sabíamos que había un concierto programado al otro lado de la calle y pensábamos que tocarían Migos, que ha compuesto la canción oficial del evento. Tras hablar con un par de jefes de EuroLeague que vinieron al mismo sitio que nosotros empezó el concierto y salieron The Killers. Hay que decir que Belén y yo vimos a The Killers en el Razzmatazz en 2004, un día en el que se jodió el aire acondicionado allá por finales de Junio y aquel día dieron un concierto memorable, brutal, pusieron la sala patas abajo. Volvieron a tocar en Barcelona el día de nuestra boda, que fue en Sevilla, y no los hemos vuelto a ver juntos hasta anoche, de sorpresa, en complot, pa revolver. Al principio pensábamos que era un vídeo musical pero qué va, eran ellos, qué huevos, NBA, ole vosotros. Hicieron lo que se esperaba que hicieran - tocar todos sus éxitos y poco más. Brandon Flowers está operadísimo pero el grupo aún suena bastante bien, aunque estábamos a unos 150 metros del escenario. Fue el colofón perfecto a un día muy largo. A las 22:30 estábamos en la cama con media Dormidina en el cuerpo dispuestos a dormir como campeones.
Hoy es el All-Star Game y os contaremos todo lo que nos pase, que espero que sea mucho, y mañana volvemos a Barcelona. ¡Queda lo mejor!