martes, 18 de agosto de 2026

Japón, Día 3: de shopping en Ginza


Hola a todos desde Tokyo. Mañana salimos temprano hacia Hiroshima y de allí a Miyajima, donde seguro que el viaje dará un giro radical. Decidimos dedicar el día a hacer un poco de shopping y ver el barrio de Ginza, famoso por sus rascacielos y sus muchas tiendas, ya sean de lujo o verdaderamente curiosas. Hemos optado por lo segundo por dos motivos: primero, no somos millonarios. Aprovecho la oportunidad para rechazar todas las ofertas de adopción que hemos tenido, incluyendo a señores de 65 años, para intentar rascar un viaje gratis. Eso no es el Banco de Tokyo, cabrones. Y segundo, porque hay mucha chicha en las tiendas peculiares. Por ejemplo, Adidas tiene una colección de camisetas japonesas muy chulas, y Uniqlo en Tokyo no tiene nada que ver con las tiendas europeas.




Vamos por el principio del día, que fue un poco accidentado. Me puse en marcha una hora antes que Nacho y Belén para ir a comprar una maleta en la tienda de Karen, que curiosamente es un señor mayor. Me gustó una maleta muy flexible, amplia y con cuatro ruedas a unos 103 EUR, 19,000 yenes. A la hora de pagar, tres afroamericanos estaban comprando la misma maleta por 16,000 yenes, unos 87 EUR. La frase me hizo sacar el mismo precio, más que nada porque lo hice con cierta gracia y los tres tíos estos se rieron bastante.

- Hey Karen! Where's my brothers discount, yo? (algo así como, hey, dónde está mi descuento, como a mis hermanos)

He vuelto andando con la maleta durante 12 minutos hasta el hotel. La puerta del ascensor se estaba cerrando, pero me metí en el último minuto, frenando en seco. Había dos españoles que empezaron a rajar: "el tío este casi nos arrolla con la maleta". Claro, yo no paso por español con la cara de nabo que tengo, parezco yanki, o serbio, o a saber. Cuando se iban a bajar les dije "hostia, qué putada que entre un tío con una maleta en el ascensor de un hotel, qué cosa más rara, ¿eh? Sois gilipollas". Se han ido refunfuñando y seguramente cagándose en mis muelas, pero sabían que tenía razón.




Anyway, fuimos a Ginza cogiendo un autobús y un metro, guiados por Belén. Nos ha pasado algo un poco desagradable en el metro. Estaba un señor mayor con un taca-taca y alguien le ha cedido el asiento. Hemos empezado a murmurar entre nosotros: "oh, qué maravilla de sociedad, esto cada vez se hace menos en España, este anciano desvalido realmente necesitaba sentarse".

El anciano ha mirado a Belén de arriba abajo, se ha cogido las tetas imitándola a ella y ha dicho con voz lasciva "BOING BOING".

La conversación entre nosotros ha cambiado a: "será cabrón el viejo salido de mierda, alguien debería meterle el taca-taca por el culo para enseñarle un poco de educación, a saber el tipo de vida que ha tenido, que va más caliente que una llave inglesa abandonada en el medio del desierto del Sáhara. Hijoputa el viejo, a ver si no se va a llevar dos hostias. Boing-boing, dice el guarro asqueroso."




Primero fuimos al GU, una filial de Uniqlo que nunca había visto. Buena ropa, más vistosa que la de Uniqlo y a precios más bajos. Había una colección de Factory Records en el GU y me he comprado dos gorras porque las camisetas que me gustaban, oh sorpresa, no estaban en mi talla. De ahí nos hemos ido al Uniqlo de Ginza, famoso por tener 12 plantas y unos precios muy competitivos. Hemos comprado mil cosas para la familia, era el momento. Sorprende lo bien que se me maneja Belén por estos sitios, parece que haya estado viviendo en el Uniqlo ese toda la vida. "Esto está en la planta seis". ¿Pero cómo lo sabe?









De allí nos fuimos al Tsukiji Hongwan-ji Temple, un templo budista del siglo XVII que se movió a su actual ubicación a principios del siglo XX. Es muy amplio, muy bonito y pudimos estrenar el cuaderno que nos regaló Belén ayer para sellar en todos los templos que veamos. Me sentí muy bien poniendo mis primeros sellos, nos va a quedar un recuerdo bastante chulo. De ahí pillamos un taxi hasta el Daiso, tienda de cosas curiosas y útiles en toda Asia que recordaréis de episodios anteriores. Hicimos una pausa para comer, escondiendo una cesta de productos que ya queríamos pero que aún no habíamos pagado. Cuando volvimos de comer, aún estaba allí.





Rematamos nuestro paseo por Ginza en el Itoya, una papelería gigantesca que tiene de todo: miles de bolis de todos los tamaños y precios, postales increíbles y todo tipo de pósteres y papeles para decorar tu casa de japonesas maneras. Nos ha sorprendido mucho. Belén pintó los monstruos de Aventura Global y espero que alguien haya flipado cuando los haya visto.










Nuestra última parada del día ha sido el BLACOWS, hamburguesería de verdadera carne de wagyu en el quinto pino, hay que ir expresamente. Hemos hecho tiempo con una partida de cartas y una cerveza porque no daba tiempo a ir a ver Akihabara, el barrio tecnológico de Tokyo. Ha ganado Belén, que sigue invicta en el viaje. Blacows no ha perdido calidad, sigue siendo una de las mejores hamburgueserías del mundo, con carne buenísima y servicio ultrarrápido. El fast food que mola, vaya.

No ha habido nada más, solo un larguísimo viaje a casa, dos líneas de metro y un autobús porque, como digo, lo único malo que se puede decir del BLACOWS es que está donde Cristo perdió el mechero.

Mañana volvemos a Miyajima. Será un día larguísimo en el tren bala y en el ferry, pero seguro que nos pasan muchas cosas y estaremos aquí para contaros todo lo que suceda. ¡Mañana más!

PS: No hay un reto de bebidas. Hay dos. Los dejo al final del blog porque acabar con dos vídeos es de guapos.



1 comentario:

  1. Quiero participar en el concurso de bebidas!!!

    Y en la tienda itoya

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