viernes, 16 de febrero de 2018

Día 2: Tour de Force por Los Angeles





Hola a todos desde Los Angeles. Debo decir que el jet lag nos está pegando fuerte y empiezo a escribir esta entrada de blog muerto de sueño, a seis horas de levantarme para ir a una cumbre tecnológica de la NBA... y sentado en el suelo del cuarto de baño para no molestar a Belén. Ella lleva el jet lag mucho mejor que yo, durmiendo más y mejor. Adicionalmente, yo estoy yendo al servicio más de lo que me gustaría. Os ahorraré los detalles escatológicos.












Nos hemos despertado antes de las seis de la mañana y poco despues estábamos en ruta hacia un sitio donde se hacen las mejores fotos del cartel de Hollywood. Es un sitio poco turístico al que se accede por una carretera infernal y que si no es por Google Maps, por allí no pasa ni el Coche Fantástico. Es una carretera muy estrecha, que pasa por un montón de casas desvencijadas con unas curvas infernales que harían que los ciclistas se cayesen de culo. Ha merecido la pena, porque las vistas son bastante buenas y además está cerca del Observatorio Griffith, segunda parada del día de hoy. Muy buenas vistas de Los Angeles, eso sí, dejando ver que el centro tiene más polución de lo que debería. Si eso es lo que se respira aqui, mejor vivir en otro sitio. No entramos en el Observatorio - estaba cerrado, era muy temprano - pero las vistas merecieron la pena.










Hemos ido al barrio más pijo de Los Angeles y hemos entrado en el hotel donde se rodó Pretty Woman, el Beverly Wilshire. Lo acojonante es que Belén lo ha reconocido sin que nadie le dijese nada. Tantas reposiciones de la peli han dejado huella, está claro. Un error de cálculo mío (tengo que recoger las entradas mañana, no hoy) ha hecho que estuviésemos esperando un buen rato. Hemos desayunado en un sitio llamado Walter's que estaba bastante bien. Una vez que estaba claro que lo de las entradas era mañana se nos presentaba una duda - volver o no al hotel. Francamente, de haber vuelto habría dormido 18 horas seguidas, así que decidimos seguir nuestro camino hasta el Paseo de la Fama. Es interesante, pero no mata. A Belén le han hecho una entrevista por la calle sobre los abusos sexuales en el mundo de la publicidad y el cine. Hay que decir que se puede aparcar en el mismo recinto que el Dolby Theater - el hogar de los Oscars - por muy poco dinero. De hecho, allí hay un centro comercial y estaba a punto de llegar James Harden, pero pasamos de esperar a ese hombre barbudo.







Seguimos al ruta hasta Amoeba, la tienda de discos más grande del mundo. Era consciente que no me podía quedar toda la parte, así que solo eché 45 minutos dentro de ese gran templo musical. Uno de los grupos más esperados en el Primavera Sound, Car Seat Headrest, tocaban a las 18:00. Comimos en un lugar llamado Tender Greens. Es un sitio de comida sana pero coño, es que los americanos son muy exagerados. Comida sana, sí, pero como para alimentar a un pueblo entero. No hay quien coma tanto, joder. Despuès fuimos a un mercado de granjeros más o menos cercano. Todos estos sitios funcionan igual - puedes sellar el ticket del parking comprando algo, pero los precios suelen ser desorbitados. Vimos una tienda con cientos de salsas picantes, incluyendo la que dicen que es la más cabrona de todos los tiempos. A ver quién tiene cojones de comprarla, porque yo paso.

Pasamos por un par de centros comerciales sin pena ni gloria, salvo por nuestro encontronazo fortuito con David Hasselhoff en un ascensor. Era él claramente pero claro, con 7 personas más en el ascensor, no era plan de decirle que éramos españoles y que vaya mierda de canción en español que cantó en su época. No serían los únicos famosos que veríamos, claro. Por la noche teníamos un concierto de Fran Healy, el cantante de Travis, en una pequeña sala llamada Largo. Resulta que es un recinto con un bar de puta madre y que es una fiesta organizada por Jeff Garlin, el tipo ese que sale en The Goldbergs y la serie de Larry David, Curb Your Enthusiasm. Resulya que Healy solo tocó tres canciones y que antes aparecieron un montón de invitados sorpresa, encabezados por Adam Sandler y Zach Galifaniakis (el barbudo de la saga de Resacón en Las Vegas). No nos dejaban hacer fotos, así que os lo tendréis que creer. La cosa es que yo iba a ver a Fran Healy y me supo a poco, por muchos famosos que hubiesen en el escenario. Fuimos a cenar a Canter's, un deli que abre 24 horas recomendado por un par de amigos. Un sitio muy auténtico, nos gustó bastante. 




Me muero de sueño. Encima de estas sentado con las piernas cruzadas en el suelo del cuarto de baño tengo las dos piernas dormidas y el culo frío. Voy a arrastrarme como pueda a la cama como lo que soy: un vil gusano. Mañana más, y mucho más baloncesto, seguro. Pueden dejar sus comentarios aquí abajo, gracias. 

miércoles, 14 de febrero de 2018

Día 1: Welcome to the Jungle!



Hola a todos. Escribo esta parte aún desde Barcelona porque tenemos 45 minutos de retraso. Salimos de casa con bastante tiempo, casi cuatro horas antes de que saliese el vuelo. Básicamente, hay tres formas de ir al aeropuerto cuando no tienes coche. Uno, en taxi o Cabify, por unos 30 EUR. Dos, en un autobus de línea, por alrededor de un euro si tienes una tarjeta T-10, que es la que usa todo el mundo en Barcelona, y tres, con un autobús más caro, 10.2 EUR ida y vuelta. Optamos por esta última opción porque el autobús barato hace mil paradas y no tiene espacio para las maletas. Es el que uso normalmente para ir al aeropuerto cuando no llevo equipaje y es fácil ver a gente que se le escapa la maleta y desliza por todo el puto autobús. El autobús caro tiene espacio para las maletas y no hace paradas intermedias, así que es el que pillamos. Además, así tenemos el billete de vuelta ya en el bolsillo.



Una norma importante en viajes largos es interactuar con la persona que te haga el check-in para ver si puedes rascar algo, lo que sea. A ver, tampoco te van a pasar a business cada vez, pero preguntando a veces tienes ventajas. Este ha sido el caso. La chica que facturaba en Norwegian nos dijo que el vuelo no iba lleno y que la distribución de asientos es 3-3-3, así que nos ha dado ventanilla y pasillo en una de las filas traseras, bloqueando el asiento del medio para que no lo coja nadie. Cojonudo, porque así tendremos espacio para las piernas y es mucho más cómodo que tener un phulano al lado, que nadie asegura que no sea del tamaño de un oso ucraniano con sobrepeso. Mucho mejor así. El problema ha venido con el show que he montado en el control de acceso. Ya saben, el scanner y todo lo demás. No soporto que se me cuelen, en ningún caso, pero mucho menos en el aeropuerto, y es lo que ha pasado. Tras esperar 6-7 minutos, he echado mano a la mochila para sacar el portátil y se me ha plantado un tipo delante, saltándose una cola de unas 10-12 personas.

- Eh, oiga (le dije). Verá usted, tengo una hermana que está de buen ver.

+ ¿Y eso a mí que me importa? (respondió él)

- Nada, que ya puestos, le puedo dar tu teléfono para que le comas el coño a la vuelta, sinvergüenza, asqueroso.

+ Pero qué dice

- QUE TE HAS COLAO, MAMARRACHER. VENGA PARA ATRÁS, A PRINGAR COMO TODO EL MUNDO, COÑO.

Por supuesto, a la hora de pasar el scanner, he pasado y ha pitado. Tras soltar siete improperios, todos diferentes, me han dicho que era un control aleatorio.

- Ya, claro, aleatorio. No será por lo que he dicho al tío que se ha colado, ¿no? Que yo no tengo hermanas, era una alegoría. O una metáfora, no entiendo mucho de literatura. ¿Estudió usted letras?

* Oiga, eso no tiene nada que ver. Súbase en este pódium de mierda y espere.

Total, ahí me han dejado, en el pódium. Por supuesto, Belén había pasado por otra cola y me esperaba charlando amistosamente con un guardia civil. Un minuto encima del pódium. Dos. Tres. A la que me ha mirado Belén me he llevado la mano en el pecho y he empezado a cantar el himno de España, flojito.

- Lo, lo, looo, looo, lo-lo-lo, lo-lo-lo-looo, LO LOOO LOOO LOOO LOOOO. LO LO-LO LO-LO-LOOOOOOOO!!!!!!!

* ¿Pero qué hace usted?

- Perdone, es que me vengo arriba. Nada, que llevo tres minutos encima del pódium y son los Juegos Olímpicos de Invierno. Igual he ganado una medalla al más gilipollas.

* !?$?!!!

- Ya en serio, ¿me podéis registrar ya de una vez para que me vaya?




Obviamente el control ha sido exhaustivo. Me han hecho un test de drogas y no les culpo, la verdad, después del espectáculo que he dado. Hemos llegado al Duty Free - es obligatorio pasar por ahí tras el control de seguridad - y hemos parado a comprar unas botellas de vino. Y otra vez, las dos personas que estaban detrás nuestra se cuelan y pasan antes que nosotros.

- CAGO EN MI CALAVERA! Oigan, saben, tengo una hermana...

+ (Belén, interrumpiendo) Javi, que te pierdes, ya está.

Belén simpatiza con mi causa - nos ha tocado en la caja de al lado y le ha soltado a una de ellas un viaje con el hombro que podría haberla mandado a Vladivostok.

(casi 19 horas después, desde Los Ángeles....)



Total, que nos hemos subido 12 horas en el avión y menos mal que teníamos el asiento ese vacío, porque si no, es que no se cabe. Para ser unos tíos tan grandes, Norwegian tiene espacios diminutos en sus aviones de largo recorrido. La comida, que nos la vendía como un Nice & Tasty Menu, ha sido muy escasa. Igualmente, para los grandes que son los noruegos, daban un muffin diminuto en la cena, que esa es otra - ¿qué persona en su sano juicio se toma de poste una magdalena? Cosas buenas, el mapa de a bordo, completamente interactivo y con muchas funciones. Cosas risibles, pues joder, que en Películas Clásicas estaba Miss Agente Especial 2. OLE ESE NORUEGO CINÉFILO QUE HA HECHO LA SELECCIÓN.




Resumo, porque estamos reventados del viaje. Belén ha dormido muchísimo y yo poquísimo - tenemos estrategias distintas de afrontar el jet lag y veremos cuál triunfa. Antes de aterrizar leímos que ya no se puede entrar comida en Estados Unidos, así que Belén se puso a regalar mandarinas a diestro y siniestro. Lo mejor del vuelo, sin duda, son los paisajes que se han visto al pasar por Groenlandia y el Norte de Cánada. Nunca habíamos estado tan al norte y claro, teníamos ilusión de ver la Aurora Boreal, pero no hemos visto un carajo. Lo más parecido era una luz que había encima del baño, que era verde.

Una vez hemos llegado, caos. Más de hora y media para pasar el control de aduanas, que estaba fatalmente montado. Menos mal que unos señores mayores nos colaron como si fuésemos sus hijos, más o menos. Papá y Mamá Ficticios nos salvaron de media hora extra de cola. El número que hemos montado en Dollar, la empresa de alquiler de coches, no tenía desperdicio. El lector de tarjetas no funcionaba, se han hecho un lío con los nombres y al final nos han dado unos papeles y nos han dicho, hay un grupo de coches que se llaman "compactos", coged el que queráis. Así, con dos cojones.




El hotel es lo que se puede esperar de un hotel de 100 EUR la noche en pleno All-Star. Es un motel, no hay recepción - hay que llamar a la recepcionista por teléfono para que te indique cosas, la puerta se abre fácilmente con una patada y eso sí, hay parking gratis, si consigues abrir la puerta de acceso. La habitación está bien si no fuese por un ruído constante que parece una persona de muy poco modales sorbiendo una sopa infinita. Mañana os haremos un vídeo porque hoyno doy para más. Recuerden que pueden dejar comentarios por aquí abajo. Mañana exploraremos Los Angeles y os lo contaremos todo. Es una ungla de asfalto como no hemos visto otra igual, pero vaya, que mañana más. ¡A dormir!

lunes, 12 de febrero de 2018

Los Angeles: City of (Basketball) Stars!



Hola a todos desde Barcelona. Ya lo hemos anunciado en Twitter pero sabemos que no todo el mundo nos sigue en esa red social, así que toca decirlo también por aquí. El miércoles nos vamos a Los Angeles durante seis días para asistir al All-Star de la NBA. Es un sueño hecho realidad - la verdad es que no teníamos previsto ir a Los Angeles en nuestra vida, pero surgió la oportunidad y no vamos a decir que no, claro. Toda la vida he querido ir al All-Star y para mí es todo un honor poder asistir al evento, aunque sea una vez en la vida.




Todo empezó como una broma en Atenas. Se jugaba un partido de homenaje a Dusan Ivkovic, que se retiraba como entrenador, entre Olympiacos y una selección de estrellas entre las que estaba Bogdan Bogdanovic, que es buen amigo mío. Ahí se inició una conversación un poco bizarra, medio en broma medio en serio.

- Bueno, Javi, ¿vendrás a verme a la NBA, no?

+ Sí, claro, Bogdan, mañana mismo estoy allí, no te jode. ¿No ves que hay una temporada entera de EuroLeague? Ya te veré en la Final Four, que tu equipo es una mierda y no entráis en playoffs ni de coña.

- Hombre, hay una semana que no hay EuroLeague, ¿no? La semana de las copas...

+ Eso es verdad, y tengo unos días libres que los pensaba pillar en esa semana. Espera, voy a mirar el calendario... coño, si es el All-Star.

- ¡Pues vente al All-Star!

+ Pero tú vendrás, ¿no? Digo yo que el partido de los rookies lo jugarás, por lo menos.

- Hombre, claro, si todo va bien estaré allí.

+ ¿Sabes qué? Yo saco los billetes, y si no puedes venir, nos cogemos un coche y te vemos en Sacramento, o te vienes tú al All-Star, que para eso tienes libre.




Mirando vuelos, resulta que Norwegian volaba ida y vuelta a Los Angeles en la fecha del All-Star por 370 EUR por persona. Un precio increíble. Con maleta, comida y asiento asignado eran 500 EUR por persona, más o menos. Decidimos pillar esa opción y resolver el tema del vuelo. El alojamiento era jodido, porque aparcar en Los Angeles es chungo, pero encontramos un hotel pequeño con aparcamiento, a un kilómetro y medio del STAPLES Center, que es donde se juega el All-Star, por 580 EUR cinco noches. Para que os hagáis una idea, el hotel de la organización sale por 400 EUR la noche, así que es un chollo. Conseguí alquilar un coche de miércoles por la noche a lunes por la noche por unos 200 dólares, así que ya estábamos servidos. Faltaban las entradas, pero tirando de contactos las he conseguido. No tengo claro que tenga entrada para todos, todos los eventos, pero eso parece. Seguro, el partido All-Star, la noche de sábado con los concursos y el partido de Rising Stars el viernes (que es el que juega Bogdan) están garantizados. Pero puede que haya más cosas. También tengo entrada para un seminario de redes sociales el viernes por la mañana que promete ser una pasada. Empieza muy temprano, pero me da igual.





Por lo demás, la actividad en el All-Star empieza el viernes y estaremos muy pillados a partir de entonces, pero antes, tenemos un poquito del miércoles y todo el jueves para explorar la ciudad. Seguro que encontramos más huecos aquí y allá para ver más cosas. Belén está al cargo de nuestras actividades turísticas - ya sabe dónde hacerse una buena foto con el cartel de Hollywood, dónde aparcar el coche para ir al Paseo de la Fama y demás cosas logísticas. Por supuesto, iremos al Observatorio Griffith, muy famoso por la película La La Land, donde hay una vista alucinante de la ciudad. Es una visita exprés y con las nueve horas de diferencia, vamos a tener un jet lag de caballo pero seguro que merecerá la pena. De hecho, Belén quiere hacer una entrada de blog sobre cómo afrontar viajes largos, y la hará mañana.




¿Objetivos? No tenemos muy claro qué acceso tendremos a los jugadores del All-Star y a aquellos que estarán por allí pero no juegan - leyendas de la NBA, actuales jugadores que no están en el partido. La mayoría de jugadores ven este parón como la posibilidad de ir con sus familias y desaparecer unos días, pero hay algunos que prefieren ir al All-Star. Francamente, espero que Pau Gasol sea uno de ellos. Nunca he hablado con él, lo cual es muy absurdo porque el tipo hasta me sigue en Twitter, cosa que nunca entenderé. Me gustaría tener la oportunidad de hablar con él y decirle la verdad. ¿Y cuál es la verdad? Que toda la vida he sido de equipos perdedores: el Caja, los Denver Nuggets y la selección española, y que gracias a él sé lo que es sentirse campeón de algo, campeón con un equipo al que sigues de corazón, y es una sensación acojonante. Seguramente pensará que soy imbécil, pero en fin, es la verdad. Supongo que veré a Bogdanovic, claro. Pero es parte de lo excitante que va a ser este viaje en su parte baloncestística. Habrá estrellas por todas partes, así que reconocerlas y acceder a ellas será todo un reto.

No me enrollo mucho más. Lo dicho, permanezcan atentos a este blog para saber todo del All-Star Weekend en la NBA. Mucho vídeo entre bambalinas y una contracrónica del fin de semana más espectacular del basket mundial, Final Four de la EuroLeague aparte, claro. Vamos a dar mucho espectáculo, eso seguro, y esperamos muchos comentarios tanto en el blog como en Twitter. Pueden empezar ahora, debajo de estas líneas. ¡Nos vemos en L.A.!





PD: Queremos desear a Kristaps Porzingis una rápida recuperación de su lesión de rodilla. Obviamente, uno de los objetivos en este All-Star era ver a Kris, que estuvo cinco años en Sevilla. No es que seamos amigos del alma, pero sí que aún estamos en contacto por whatsapp. Es una superestrella de la NBA y no ha cambiado para nada. Tampoco veremos a su fisio, Manu, que antes trabajaba en el Caja. Espero que podamos vernos todos en New York cuando KP haya vuelto a las canchas... más fuerte que nunca. 

jueves, 1 de febrero de 2018

Diciembre 2017: London’s Burning!



Hola a todos desde Barcelona. No ha habido mucha actividad viajera por nuestra parte en los últimos meses. A ver, no hemos parado de hacer cosas y sí es verdad que estuvimos un fin de semana en Londres. La idea era hacer un blog londinense pero al final no lo hicimos, no sé por qué. Lo pasamos muy bien en Londres, como siempre. La excusa era ver un par de conciertos de grupos que no giran fuera de Inglaterra ni a tiros, y la verdad es que los dos bolos estuvieron bastante bien. Shed Seven tocó en el mítico Brixton academy junto con Cast el día 16 de Diciembre. Todas las entradas estaban vendidas desde Febrero, y es que Shed Seven tienen mucho tirón... ahora. Era un grupo de britpop que salió a la vez que Oasis - los primeros singles de cada grupo salieron la misma semana exactamente - pero su popularidad no hizo más que bajar tras tener cierto éxito. Tras unos cuantos años separados, volvieron por probar y se ha corrido la voz que son el mejor grupo en directo de Inglaterra. Han ido tocando cada vez en sitios más grandes y el concierto del Brixton Academy era el mayor del grupo en una sala - ahora en verano harán uno para 8,000, ya con entradas agotadas. Era la tercera vez que íbamos juntos al Brixton, siempre en conciertos con entradas agotadas. Una vez vimos a Levellers y The Wonder Stuff, y la otra a James hace un año o así.












El Brixton Academy es la mejor sala de conciertos que hemos visto. Es muy ancha y el suelo hace rampa, de tal forma que si te toca Sabonis delante tuyo en el concierto puedes ver. Bueno, si te toca Sabonis igual estás jodido, pero a mí me evita el típico "échate pa un lao, que eres muy alto" que tanto me toca los cojones. Contrariamente al público español, la gente va a los conciertos a pasarlo bien y el nivel de tertulia es bastante bajo. No hay nada peor que un grupo de gente hablando a gritos en mitad de un concierto. Belén tiene un método infalible para acabar con esa mierda gracias a una habilidad especial que Dios le ha dado - silbar como si fuese un cabrero canario con los pulmones de un tenor gordo y barbudo. Tres silbidos y la gente sale despavorida, o al menos se callan, que ya es algo. La novedad es que venden vasos de dos pintas para evitar tener que ir al bar muchas veces. Lo malo es que si se calienta rápido, tienes un litro de cerveza caliente y eso no gusta a nadie, coño. Respecto al concierto, Cast estuvieron muy bien pero lo de Shed Seven estuvo a la altura de su actual reputación. Han sacado un nuevo disco y el público ya coreaba las nuevas canciones. Lo petaron con los hits más famosos del grupo, Disco Down - que la grabé en vídeo para vosotros, amigos -, Getting Better y por supuesto, Chasing Rainbows, que la tocaron la última. La gente siguió cantando su estribillo 10-15 minutos mientras desmontaban el escenario, siguieron cantando saliendo del Brixton Academy e incluso hemos visto vídeos de gente aún cantándola en el metro.







Tenemos una amiga, Lorena, que dirige el club de fans de Shed Seven. No en España, creo que solo quedamos ella y yo, pero en todo el mundo. Lorena nos consiguió pases para una fiesta en el backstage del Brixton Academy. Fuimos a cenar pero al volver todas las puertas estaban cerradas. Eso sí, vimos a tres chochis con las mismas pulseras que nosotros, así que valientemente decidimos seguirlas. Entramos todos por una puerta muy estrecha, subimos por una escalera aún más estrecha llena de seguratas enormes hasta llegar a una especie de pasillo ancho y largo lleno de gente. Desde allí se podía ver cómo se acababa de desmontar el escenario - hay una puerta grande que conecta directamente con la calle -, dos montañas enormes de vasos de plástico - no es un secreto que los ingleses beben como cosacos - y en teoría estarían allí los componentes del grupo. El cantante, Rick, lo había dejado todo en el escenario y estaba con la voz perdida, así que no apareció. En cualquier caso fue una experiencia cojonuda ver el Brixton Academy por dentro.









El domingo fuimos a ver a Idlewild, grupo indie de principios de los 2000s - de hecho, celebraban 15 años de su disco más famoso, The Remote Part, en una sala muy curiosa llamada KOKO. Es un teatro antiguo con capacidad para 1,400 personas, pero la pista es muy pequeña y hay muchísimos balcones. Llegamos casi en punto, así que nos fuimos al gallinero. El sonido era excelente incluso arriba del todo, y fue muy curioso ver un concierto de forma muy distinta a la habitual. Idlewild empezaron tocando cinco canciones seguidas, en orden, de otro disco distinto, 100 Broken Windows. Mucha gente empezó a murmurar, pensando que se habían equivocado de disco al homenajearlo, que si estaban gaga o qué coño pasaba, pero qué va, era una especie de broma. A mí me fue bien, el 100 Broken Windows es mi disco favorito de ellos y las mejores canciones son las primeras. Redondeamos un fin de semana musical bastante potente.

Obviamente, si se va a Londres, hay mil cosas que hay que hacer. Intentamos ir una vez al año, últimamente con los conciertos como excusa. Estuvimos en un hotel realmente bueno, el APEX, justo al lado de la estación de metro de Bank. Cogimos una tarifa flexible que si había alguna habitación mejor disponible podrían dárnosla, y así fue. Joder, qué bañera. Aún sueño con ella. No iba a un hotel en el que yo cupiese en la bañera desde 2002. Todo fue bien, salvo que el domingo por la noche algún gilipollas activó la alarma de incendios a las dos de la mañana. Hostia, qué susto. De repente saltaron unas luces rojas y un sonido infernal. Valientemente bajamos en ascensor hasta el lobby, cumpliendo con el protocolo - bueno, los cojones, porque tendríamos que haber bajado por las escaleras. De todos modos fuimos los únicos en bajar, al resto de huéspedes se la peló que hubiese un incendio en el hotel. Supongo que si hubiesen visto las llamas habrían salido hasta en pelotas si hiciese falta, pero no con la alarma. En cualquier caso recomendamos el hotel - buena calidad-precio para ser Londres, muy bien ubicado.



















¿Qué más hicimos en Londres? Pues un poco de todo. El primer día fuimos a una movida que hay en Hyde Park llamada Winter Wonderland. Resulta que es una especie de feria, con cacharritos y tiendas exageradamente caras incluso para ser Londres, con motivos navideños y la única excusa de sacarte la pasta. Resulta que el popular y mítico Ratón Vacilón de la Feria se llama Santa's Coaster - la montaña rusa de Papa Noel - en Inglaterra. ¿En qué momento pasas de un nombre tan cojonudo como Ratón Vacilón a algo tan soso como Santa's Coaster? La Calle del Infierno de la Feria de Sevilla le da mil vueltas al Winter Wonderland ese de los cojones. Eso sí, compramos un queso que todavía anda por casa y que no ha habido cojones de comérselo. Una tradición en Londres es dar una vuelta por cerca del Palacio de Buckingham, a ver si la Reina nos invita a tomar el te. No hubo suerte, pero seguiremos intentándolo. Eso sí, pasamos por el 10 de Downing Street, residencia ultraprotegida de la primera ministra. Canté la canción que tarareó David Cameron cuando dimitió y los seguratas se rieron. Debe ser un chiste que no hace mucha gente, lo cual me sorprende, porque ES ALGO MUY OBVIO, COÑO. El parque que conecta ambos lugares, St James's Park, es uno de nuestros lugares favoritos en Europa. Y eso que íbamos cargados de cosas - Belén arrasó en el Primark de Oxford Street y yo hice lo propio en Music & Video Exchange, mi tienda favorita de discos de segunda mano. Compré 11 CDs por ocho libras y media. Es cojonudo. Y sí, aún escucho CDs, ¿qué pasa? Ojalá os corten el Spotify a todos y os quedéis en pelotas.







Lo más novedoso que hicimos esta vez, al menos por mi parte, fue ir a un par de mercadillos a los que no había ido nunca y me gustaron mucho. El primero se llamaba Old Spitalfields Market y era un mercado de antigüedades a lo bestia, con algún puesto de comida aquí y allá. Compramos dos vasos de té taiwanés con frutas - en Inglaterra, la comida étnica callejera es la mejor del mundo, garantizado - y dimos una buena vuelta por todos los puestos. Había cosas verdaderamente originales, la verdad. 












Después pasamos al mercado de Brick Lane - lo mismo, si viviésemos en Londres seguro que comprábamos cosas para casa, pero lo que nos gustaba no era algo que pudiésemos llevar a Barcelona de equipaje de mano. Había de todo y todo bueno, especialmente la comida callejera. Todo tenía una pinta estupenda. Acabamos en un pub modernísimo y espectacularmente chulo en el que solo estábamos nosotros. Muy grande, espacioso, no había pintas, solo cerveza de botella, y había una mesa de Djs profesional para liarla parda alguna noche. Con la música adecuada, uno de los mejores bares del mundo, pero seguro que allí pincha el típico soplapollas amigo del dueño que va de guru electrónico y no tiene ni puta idea de quién coño son Kraftwerk. Me cago en él, hipotéticamente hablando.










Nada más por ahora... pero vienen curvas. Aventura Global vuelve a la actividad. Tenemos algo muy gordo que anunciaros, y lo haremos este fin de semana. He dicho...

domingo, 3 de septiembre de 2017

USA 2017, Días 5-6: nuestra Gran Boda Americana



Hola a todos aún desde Chapel Hill, en el corazón del estado de North Carolina. Estamos bastante cansados tras la boda de Fara y Erik ayer, y lo peor está por llegar. Tenemos siete horas de coche hasta llegar al aeropuerto de Dulles, en Washington, nueve horas de vuelo hasta Barcelona... y lo que es aún más terrible, llegamos a las 07:45 de la mañana. La tendencia natural sería meterse en el sobre como si no hubiera mañana, pero eso es un error. Para combatir el jet lag, hay que intentar acostarse a tu hora habitual, siempre. Es lo único que funciona, y tampoco es que funcione muy bien. El caso es que hoy dormiremos mal a posta, nos iremos a Washington exageradamente temprano y esperamos estar terriblemente cansados cuando entremos en el avión. Si dormimos por el camino y aguantamos estaremos bien. En cualquier otra combinación, estaremos jodidos.






El viernes por la noche hicimos la prueba del menú. A ver, no lo hemos entendido muy bien porque nos sacaron una pila de comida impresionante... que luego no acabó en el menú de la boda. Había barra libre, cortesía de la madre de Fara, y tuvimos la oportunidad de conocer a Erik en persona, prácticamente no habíamos tratado con él. Pues bien, el tipo es de puta madre, nada más vernos nos dio las gracias por venir desde tan lejos y que había oído grandes cosas sobre nosotros. Erik desprende generosidad y buen rollo por todas partes, es muy positivo, nos gusta. Hacen una pareja cojonuda. La vuelta al hotel se hizo un poco pesada, pero la experiencia mereció la pena.









Antes de la boda de ayer decidimos visitar las dos universidades más conocidas de los alrededores, North Carolina y Duke. Daba la casualidad de que era el primer día de universidad, pero mentiría si dijese que había un ambientillo especial si no fuese porque había fútbol americano. Por azar decidimos ir primero a Duke, la sede de los Blue Devils. La universidad es impresionante, con unos medios fuera de lo común - laboratorios que son edificios enteros, gente entrenando por todas partes y una tienda que podría ser como una planta de un Corte Inglés de provincias. La hostia. Vendían de todo - libros, camisetas de todos los deportes, incluyendo el Lacrosse, balonces, recuerdos... ¡de todo! 









Nos costó un poco pero encontramos el museo, en el que los cinco títulos NCAA del equipo de baloncesto masculino son el eje central. Grandes jugadores han pasado por Duke - Kyrie Irving el último, pero también Grant Hill, Elton Brand, Christian Laettner, Shane Battier y muchos otros. El jefe de todo esto es el entrenador Mike Krzyzewski, que lleva más de 1,000 partidos ganados con Duke e hizo que el equipo nacional de USA ganase 88 de 89 partidos con él al mando. La única derrota fue contra Grecia en las semifinales del mundial 2006, que acabó ganando España exactamente hace 11 años.





Tras quedar gratamente sorprendidos con Duke y comprar un par de souvenirs nos dirigimos a la Universidad de North Carolina. Ambos equipos de baloncesto tienen una sana rivalidad. En el museo de la fama de Duke hay un sitio donde le das a un botón y reproduce el nivel de ruido de un partido. El voluntario, que debería tener 70 años, me dijo "qué, impresiona, ¿no?". Y le dije: "pues la verdad, no, señor, porque yo vengo de Europa, trabajo en la EuroLeague y he visto ambientes baloncestísicos que usted ni imagina, como 20,000 personas cantando a la vez e intimidando a un rival - hablo de personas adultas cuya vida entera es su equipo, no estudiantes pijos como los de aquí". El hombre se quedó perplejo, pero es que es la puta verdad. Vas al campo de Estrella Roja, Panathinaikos, Olympiacos, Fenerbahce... y tienes una sensación de hostilidad que en el college no tienes.



El caso es que North Carolina estaba cerrado porque había fútbol americano, el primer partido del año. Había gente vestida de celeste por todas partes, parecían todos del Celta de Vigo. Mucha gente cocinaba en sus casas unas tremendas barbacoas para luego ver el partido por la tele. La mayoría iban de peregrinación al estadio y claro, ahí estábamos nosotros en medio, sin saber muy bien qué pasaba hasta que nos informamos. Cambiamos el plan y dimos una vuelta con el coche para hacer un par de vídeos, porque allí no se podía estar.





Tras una parada en boxes para comer, dormir un poco de siesta (Javi) e ir a la peluquería (Belén, claro, Javi no tiene mucho que arreglar, el pobre mamón) tiramos hacia la boda en Uber, con una señora que no se callaba ni debajo del agua, la muy cabrona. El recinto donde la boda y el banquete, todo en uno, estaba a unos 50 kilómetros, en un lugar llamado Saxapahaw. El día anterior habíamos visto bisontes por ahí sueltos, impresionaba mucho. El tiempo respetó a los novios esta vez, así que todo estaba dispuesto para el Gran Momento. Los padrinos, cinco por bando, entraron antes que los novios. Es curioso que John, ex prometido de Fara, era uno de los padrinos de la boda. De hecho, John y Erik, el novio, son grandes amigos. Esto en España no pasa, claro, tu ex anterior aparece en la boda y la ristra de insultos, impresos y puestos uno detrás de otro con letra tamaño normal, llegaría de Barcelona a Sebastopol. Subieron al estrado con una tiparraca que hablaba muy bien y que hizo de maestra de ceremonias y se juraron amor eterno delante de todos nosotros.











Una vez acabó la ceremonia, retiraron las sillas y nos mandaron a una especie de cocktail en el piso de arriba. Los novios se fueron probablemente al sitio más feo que había para hacer todos - estábamos rodeados de naturaleza, pero las fotos de hicieron en una pared horrorosa llena de graffitis, no sé por qué. Resulta que había un español más en la fiesta, que prácticamente se había colado como amigo de una amiga de la novia, y había más gente que hablaba español. No hubo alcohol de gran graduación, pero sí corrió la cerveza y el vino a litros. El DJ era clavado a Santiago Segura en El Día de la Bestia y aceptó hacerse una foto con nosotros. Conocimos a mucha gente, incluyendo al abuelo de Erik, que había servido en la marina y había visitado Barcelona y Palma de Mallorca. El señor James seguramente disfrutó mucho en España, porque lo recordaba con una sonrisa de oreja a oreja, el muy picarón.








Belén se desenvolvió perfectamente en inglés y aunque nos fuimos de los últimos, la fiesta siguió sin nosotros. Uno de los muchos detalles que tenía la boda eran galletas de la fortuna con mensajes escritos por la propia Fara. A mí me salió "las palomas te amarán", lo cual no deja de tener su gracia, porque yo odio a las putas palomas. Bichos inmundos que se cagan por todas partes, transmiten enfermedades y parecen ratas con alas, joder. Tras la fiesta una decena de personas se fueron a hacer una fogata, pero joder, aquello estaba muy retirado y no tenía intención de que un bisonte me mordiese en el lomo. Estábamos bastante doblados tras siete horas sin parar de beber, así que volvimos con un Uber, un señor mayor que iba a la boda de su hija el fin de semana que viene. Decía que iba a llorar mucho, pero hombre, es ley de vida. Nenaza. Mamarracho.










Al día siguiente había un brunch en casa de Fara y Erik, que, por cierto, está de puta madre. Viven al lado de un pequeño lago, en un lugar supertranquilo y en una casa de tres plantas con un ático realmente maravilloso. Si viviese allí iba a llenar el ático de discos, tecnología y una tele enorme con puffs para sentarse, lo tengo claro. Iba a envejecer en ese puto ático. Fue la oportunidad de despedirnos hasta la próxima - Fara y Erik se van a Fiji de viaje de novios y van a intentar tener hijos. Les hemos sacado la promesa de que cuando Fara esté embarazada, inmediatemente pidan vacaciones y se vengan a Barcelona - ¡ojalá! Ana también espera su segundo hijo y aunque será difícil que nos veamos todos tan fácilmente, encontraremos la manera de hacerlo, estoy seguro.





Lo dicho, nos toca coger carretera y manta, volver a Barcelona y empezar a trabajar, pero antes tenemos un largo camino de vuelta. Ya os contaremos qué tal nos va: ¿os acordáis de la última vez, cuando nos pasaron a business por todo el morro tras dormir en un sitio inmundo en Kuala Lumpur? Siempre nos pasan cosas...