sábado, 24 de agosto de 2013

Día 24: Eugene Celebration!



Buenos días desde Eugene, Oregón, un pueblo que nos ha encantado. Hemos llegado justo en el primer día de la fiesta anual - tres días de música, cerveza y cachondeo, lo cual también influye a que nos caigan bien. La gente es muy amable, y eso es lo principal. Ayer hablamos con más de 20 personas y todos fueron muy amables con nosotros - muchos se sorprendían de ver a españoles en las fiestas. Lo principal de Eugene es que puedes vestir como quieras, bailar como te plazca, hacer más o menos lo que te de la gana porque nadie te va a criticar ni a poner mala cara, y eso nos encanta. Ayer en la Celebration había gente muy variopinta pero todos estaban para pasar un buen rato juntos. Como bien dijo Belén anoche, literalmente, se lo pasan todo por el forro de los Levi's.





Estaba bastante bien organizado - cerraron el centro de la ciudad, montaron tres escenarios, ofrecieron conciertos en teatros y bares locales, dejaron que las tiendas del centro abriesen toda la noche... El único problema es que no podías sacar la cerveza fuera del área de cada escenario. Tenías que bebértela, andar los 15 metros que había entre zona y zona... y una vez dentro sí podías comprar otra. Ridículo. De todos modos Eugene es el sitio donde viviríamos en Estados Unidos. Nos mola, son guays. Bailan un poco raro... pero son gente legal.







El día empezó temprano, metiendo las maletas dentro de Marcellus para ir hasta Salem, previo paso por un Denny's, lugar de desayunos exagerados cuyos pancakes acabaron con mis ganas de vivir durante horas debido a los retortijones que me produjeron. Un horror, la venganza de Moctezuma. Salem es un sitio famoso porque les dio por cargarse mujeres una detrás de otra pensando que eran brujas. Esperábamos encontrarnos un sitio lúgubre y tenebroso. Pero qué va.



Pues sí, la feria. Eso sí, había que pagar 11 dólares para entrar. Solo queríamos estar cinco minutos para sacar otras tantas fotos, así que decidimos dar media vuelta y meternos en el coche.





Anteriormente a todo esto y buscando un sitio para desayunar, cogimos un desvío raro y nos metimos en un barrio residencial en el medio de ninguna parte. Nos encontramos una casa que tenía unos globos colgando. ¿Un cumpleaños? No, para nada... ¡¡¡Un mercadillo de garage, como en las películas!!! Básicamente, un señor que ya no le cabe la mierda que tiene en casa, cuyos hijos han crecido, vende juguetes, lámparas y todo tipo de cachivaches en el garage de su casa. Deberíamos hacer estas cosas en España, pero con tanto piso es jodido. Belén se compró una hucha mecánica del Tío Sam. Yo me compré un disco de grandes éxitos de Fleetwood Mac por un dólar.






Al final pasamos de ir a la costa porque la prioridad era llegar a Eugene lo antes posible. Creo que fue una buena decisión porque el día estaba regular y amenazaba lluvia. Ya es chungo ir a la playa con el agua más fría que una sueca pija, imaginaros si llueve. Añadir que el desvío suponían tres horas más de coche. No era una buena idea, vaya. Justo antes de llegar a Eugene pasamos en un pueblo, Coburg, lleno de tiendas de antigüedades. Cada tienda era más bonita que la anterior, verdaderas obras de arte de la decoración, aunque lo que vendían a veces era bastante inútil. En una de ellas encontré un cartel de la Maestranza de Sevilla, enmarcado, de una corrida con Manolete. La catarsis fue dar tres pasos y ver dos carteles metálicos de la EXPO'92. Muy chulos. He comprado uno de ellos - 15 dólares - y me lo llevo de vuelta a casa.






La acción comienza tempano con un desfile en Eugene, el cual tiene pinta de ser bastante salsichero viendo los precedentes en Internet. Después, poco a poco, cogeremos camino hacia el Monte Shasta, siguiente parada del road trip. Nos vemos desde allí.



P.D: Había una cabina para hacerse fotos. Nos las hicimos, claro, vestidos de mamarrachos, por supuesto.

P.D.2: De hecho, ayer acabamos a las tantas y un poco perjudicados. Pero en fin, todo sea por encajar en las fiestas del pueblo. ¿Qué creíais, que lo hacíamos por emborracharnos y pasar un buen rato? No, hay que ser profesional - donde fueres haz lo que vieres...

P.D.3: ¿Y dónde coño está el Espidifen?

P.D.4: Os dejamos con un par de fotos curiosas desde la carretera. Bueno, tres. The Road Trip continues! 




jueves, 22 de agosto de 2013

Día 23: Parques sorpresa, discos y tranquilidad



Hola aún desde Portland, Oregón. Mañana cogeremos carretera y manta hasta Eugene, bonita localidad aparentemente en fiestas. Ya veremos con qué nos encontramos cuando lleguemos. Ayer os dejamos a punto de salir a un resturante mexicano, el Oba, donde disfrutamos de una buena cena. Muy alta nota para el guacamole, que te lo hacían delante tuyo y estaba buenísimo. Un sitio con clase para cambiar un poco de la constante de estos días - hoy hemos comido en un Wendy's, hamburguesería que presume de no congelar nunca la carne. Estaba bastante bueno.

Teníamos que tomar una decisión esta mañana - ir o no ir al Timberline Lodge, la casa donde se rodó el Resplandor. Es una hora y media de camino hacia el Este, tres horas en total. Investigando un poco en Internet hemos visto que los interiores de la película se rodaron en otro sitio, con lo cual eran tres putas horas de camino para ver una fachada. Hemos sopesado las opciones y decidido que le dieran por culo. Que puestos a homenajear a Jack Nicholson preferimos otras localizaciones. Un partido de los Lakers en primera fila, por decir algo al azar.




Esta mañana hemos completados compras y encargos por la mañana en las afueras de Portland. Como decidimos ver la ciudad y no teníamos muy claro qué hacer, hemos seguido las recomendaciones de Lucy, una amiga nuestra que ha pasado un tiempo por aquí. Ha acertado de pleno con la recomendación para mí - una tienda de discos alucinante llamada Everyday Music. Gigante, con miles y miles de discos y bastantes ofertas. No tenía previsto ir a muchas tiendas de discos aquí en USA - solo a la gran, alucinante, espectacular Amoeba Records en San Francisco, que queda pendiente. Eso sí, Everyday Music ha sido una sorpresa muy agradable. Me he llevado siete discos por menos de 12 dólares en total.




No sé dónde cojones vamos a meter tantas cosas sin que salten las alarmas en la báscula del aeropuerto. He estado media hora reubicando cosas en la maleta y creo que más o menos lo tengo. Belén tiene que hacer lo mismo. Ya sabéis, aquí cada vez que uno se pasa de 50 libras, 23 kilos, nos hacen una putada detrás de otra.




Total, que hemos petardeado un poco por Portland. No tiene gran cosa que ver - un par de iglesias románicas, un centro de la ciudad bastante vivo - pero lo que hay tiene su cosa. Lo mejor que nos ha pasado es que buscando otra cosa nos hemos metido en un parque ALUCINANTE, algo así como Montjuic pero a lo bestia, subiendo una colina. Naturaleza a lo cabrón, por todas partes. Íbamos buscando una calle de tiendas y hemos acabado subiendo Washington Park, varios kilómetros hacia arriba. Ha merecido la pena. Ha sido lo mejor del día, y completamente por casualidad.

A mitad de subida más o menos hemos parado para hacer este vídeo. Nos parece curioso que se puede practicar el tiro con arco en un parque público. O sea, que puedas subir con tus arco y unas cuantas flechas a disparar. Igual que tiras a la diana en un bloque de paja... se te puede ir la olla y reventarle la cabeza a alguien de un flechazo. No sé, no me parece ni medio normal.




Bajando del parque y tras dar mil vueltas hemos visto un puente al fondo. Decidimos llegar hasta el final de la calle para hacer una foto al puente. Lo que nos hemos encontrado es uno de los parajes más feos que hemos visto en todo el viaje. Piedras, edificios abandonados y el puente, que de cerca es muchísimo más horroroso de lo que parece. Una decisión de esas que decis "bien hecho, hijos míos, hay que ser gilipollas". Para que no veáis que todo es belleza, luz y color, hemos hecho este vídeo.




Mañana... pasaremos seguro por Salem, un pueblo teóricamente embrujado. Luego no será así y habrá el mismo tipo de gente que en todas partes, claro, pero mola el halo místico que tiene. Después tenemos la opción de ir a un Parque Nacional en la costa de Oregón o tirar directamente a Eugene. Tendréis que averiguarlo mañana, claro.

Contracrónica by Belén:

Portland es una ciudad bien chula, con casitas adorables, centro histórico, parques increíbles, pero con un serio problema de tráfico, hay unas caravanas que ni en un domingo de verano intentando ir a Sitges en hora punta, lo malo es que aquí es a todas horas. Aquí se vive en el coche, sin él no puedes hacer nada de nada, incluso los perros conducen!!




Es bromita, pero es que lo parece ¿verdad?. Lo que no es broma es lo de tener el culo pegado al asiento del coche todo el día, cosa que, por lo menos a nosotros que somos ciudadanos de a pie, se nos hace raruno.




Las carreteras son auténticos scalextric, amplias, seguras, con una media de 5 carriles y muy bien cuidadas, excepto por alguna que otra rueda de camión que te encuentras destrozada y en medio de la carretera y algún que otro mapache muerto y espachurrao, pero por lo demás, da gusto conducir entre camiones de coca-cola, furgonetas tuneadas y vehículos XXL. Lo de los coches automáticos es la leche, hasta un mono sería capaz de conducir uno y bueno, la gasolina... barata-barata, así que los habitantes de este enorme país lo tienen todo a su favor para calzarse un mustang y recorrer sus parajes.





Hemos visto tantas pelis made in U.S.A. que hace que todo nos sea reconocible aún sin tener esos elementos en nuestras ciudades, como las bocas de incendio, los depósitos de agua, los buzones de correo, los containers a donde iban a parar todos los novatos, los camiones de helados, los puestos de comida ambulantes... Todo me hace pensar que Estados Unidos es un gran desconocido-conocido, porque, aunque sepas lo que te vas a encontrar, no deja de sorprenderte.

Mañana nos adentraremos un poquito más en la América profunda y me apetece mucho la parada en Salem, en donde se hizo la famosa caza de brujas y se convirtió en un lugar de culto para la magia y el ocultismo. Yo solo aspiro a pegarme un buen desayuno entre pecho y espalda y seguir gozando de estas vacaciones como lo estamos haciendo.

P.D.: Da mucha envidia lo que aman a su país y lo orgullosos que se sienten de ello. Besitos a tutiplén!!




P.D.D.: Hemos hecho un vídeo de Charito en un puente, para que la conozcáis. Hacemos un buen equipo en el coche los tres!

miércoles, 21 de agosto de 2013

Día 22: Olympia, Goonies, Road Trippin'



Hola a todos desde - por fin - Portland, Oregón. Ha sido un día muy largo pero lo hemos pasado bastante bien. Hemos empezado nuestro viaje por la costa Oeste, conduciendo - Belén, claro - de Norte a Sur hasta llegar, eventualmente, a San Francisco. No hemos tirado por el camino más corto, obviamente, porque hay mucho y bueno que ver en el estado de Washington y en el Norte de Oregón. Nuestro nuevo coche alquilado es negro, con clase y bastante cabrón, así que lo hemos llamado Marcellus en homenaje a Marcellus Wallace, el big boss de Pulp Fiction. 







Tras recoger a Marcellus y aprovechar el desayuno del hostal en Seattle hemos tirado por la Interstate 5, que es una carretera amplísima que cruza el país de norte a sur. Nuestra primera parada ha sido Tacoma, una ciudad de unos 200,000 habitantes a una media hora de Seattle. Más bien emos pasado de largo para llegar a la costa, donde nos hemos encontrado un paisaje verde, tranquilo y acogedor. Claro, todo esto habrá que ponerlo en perspectiva cuando sea Diciembre, haga más frío que en verano y lluevan 100 días de los 90 y pico que tiene el invierno. Pero qué coño, es verano, hace sol y nos ha pillado un tiempo magnífico. Y nos ha gustado mucho. 

Ya aviso que en esta entrada habrá más vídeos y fotos que texto. Estoy cansado y el wifi del hotel - Radisson Airport de Portland - va bastante fino.  






Hemos parado en Olympia y nos ha encantado - ciudad amable, verde, puerta de entrada a uno de los grandes parques naturales de Estados Unidos. Ambiente bastante desenfadado y sensación de que se vive bastante bien. Bonitos edificios antiguos, todo muy verde y sensación de que estabas en Stars Hollow, el pueblo imaginario de la serie Las Chicas Gilmore, la cual Belén y yo nos tragamos de principio a fin, perdiendo gran parte de nuestra vida. Con las series que hay ahora, Las Chicas Gilmore han envejecido peor que Glenn Close. Hemos vivido esta escena en uno de los parques principales de la ciudad, Belén ha ido a acariciar a un perro. Espero que veáis el vídeo y coincidáis conmigo en el comentario final. :) 







De ahí hemos dejado la Interstate 5 para acercarnos a la costa, con tremendos paisajes, lagos y árboles. Hemos acabado en Astoria, buscando un restaurante de carne, el que fuese. Nuestra GPS Charito ha decidido que fuese uno que había en los muelles del puerto. Hemos comido los dos por 15 dólares - Belén un bocata de carne y yo pollo al horno - con una salsa barbacoa estupenda. El tipo que llevaba el negocio, yankee hasta más no poder, era un motero empedernido y fan de Marc Márquez. Le hemos preguntado si quedaba algo en pie de cuando rodaron la peli Los Goonies en Astoria y, efectivamente, queda una de las casas principales y nos ha dicho cómo llegar. Francamente, si dependiese de nosotros no hubiese sido nada fácil localizarla. Eso sí, Belén la ha reconocido desde abajo. 







Media hora más para alante estaba Cannon Beach, también relacionada con Los Goonies - es la playa que sale en la escena final, cuando el barco zarpa con toda la pasta. A ver, puede ser que haya alguien leyendo estas líneas que no haya visto Los Goonies y le acabe de joder la película, pero qué coño, la culpa sería toda TUYA, mamón, por no tragarte en la tele un clásico del cine que han puesto 70,000 veces. En fin, que la playa es gigantesca y mola muchísimo, pero el agua estaba congelada. Algunos de nuestros lectores veranean regularmente en Urbasur, Huelva. Bien, el agua de Urbasur es una maldita taza de té recién hecho comparado con esa mierda de agua. Qué frío, joder. Bonita playa, pero si no te puedes bañar es como ponerle lentillas a un ciego. 




De ahí hemos tirado todo el camino a Portland, llegando con mucho atasco, la verdad. Esta noche cenaremos en un resturante que nos ha recomendado el jugador de la NBA Víctor Claver, que juega en los Trail Blazers y se ha pasado aquí todo el año. Dice que le mola - y quién soy yo para llevarle la contraria. 

Mañana iremos a la casa hotel donde se rodó El Resplandor. Haremos muchas cosas más. Os lo contaremos puntualmente, lo que se pueda contar... 



PD: Hemos pasado por un centro maderero brutal. Pero brutal. Cientos y cientos de troncos. Como una liga municipal de baloncesto gigante. 

PDD: La fauna y flora aquí es impresionante. Hemos visto hasta focas. Es espectacular.

martes, 20 de agosto de 2013

Día 21: Entre patos anda el juego



Hoy me adelanto yo con el blog (Manolita la primera), ya que acabo de dejar a Ganchetto viendo una exposición de un artista local que trabaja el vidrio de forma magistral, pero, como a mí me la trae floja y pendulona, me he venido al hotel a espatarrarme y a hacer nada, que de vez en cuando también apetece, además, nosotros no tenemos ningún problema en separarnos y que cada uno haga lo que le plazca, que para eso estamos de vacaciones.

Antes de explicar todo lo que hemos hecho hoy, que no es poco, quería comentar unos cuantos detalles que hay que tener en cuenta en un viaje largo:

1) Nunca, nunca, salgas del hotel sin tener la dirección apuntada. Hace mil años con mi familia fuimos a París, dejamos las cosas en el hotel y salimos como las locas a explorar la ciudad. A la hora de volver ninguna sabía ni el nombre del hotel, ni la dirección, solo, y por casualidad, nos acordábamos de la cadena y lo encontramos con mucha potra... nunca mais!!, después de patearte una ciudad lo último que quieres es no encontrar tu hotel.

2) Remilgos los justos. Cuando te pasas tanto tiempo fuera tienes que acostumbrarte a aprovechar los W.C. limpios que te vas encontrando. Aquí no hay tanto problema como en Asia, en donde la frase "en tiempos de guerra cualquier agujero es trinchera" adquiría plenamente significado. De repente es ver un cuarto de baño limpio y pensar... ¡a por todas! y aprovechar la suerte, que luego nunca sabes dónde vas a ir a caer.

3) ¿Cansancio?, pues claro. Yo creo que a partir de los 35 ya te cansas siempre, pero nuestra mente está descansando. Ayer mismo mi hermana me preguntaba si no estaba harta y le dije que podría estar así 6 meses más. Es cierto que hacemos mil cosas, que pateamos, que no dormimos en nuestra cama, que no tenemos nuestro sofá que nos abraza, etc..., pero, sin duda alguna, compensa el no tener que pensar ni en limpiar, ni cocinar, ni en trabajar, ni en hacerte la cama, ni en aguantar a quien no quieres aguantar... y eso lo compensa. A estas alturas del viaje creo que tanto Javi como yo estamos totalmente desconectados de nuestra rutina y es lo que ambos necesitábamos.

4) ¿Añoranza?, pues no, la verdad. Hablamos por teléfono de vez en cuando con los nuestros y una de las finalidades de este blog es que, a los que les importamos, sepan de nosotros. Creo que, de hecho, saben más ahora de nosotros que cuando estamos en Barcelona, que esto, como dice nuestro amigo Frank, ya parece el reality de Alaska y Mario.

5) Organización. Esto se lo debo a Javi, que cada día se encarga de cargar los moviles y los aparatejos que nos hemos traido, de descargar las tarjetas de memoria de las cámaras y organizarlas por días, que si no, al final, tienes un popurrí de fotos y vídeos y no sabes de dónde o cuando son.

Bueno, dicho esto voy a explicar brevemente lo que hemos hecho hoy:






Hemos ido a una excursión que se llama The Duck Tour y nos lo hemos pasado como dos niños pequeños. Se trata de un híbrido entre un autobus y un barco, que va por asfalto y agua y se lo montan genial. Nuestro conductor no solo te iba explicando todo lo que veías, sino que también iba poniendo música, cambiándose de gorros y animando el cotarro. Y nos han dado un pito a cada uno!




Ha sido un agradable paseo por las calles de Seattle, que es una ciudad que tiene el mismo problema que Barcelona antes de 
las olimpiadas, ya que toda la zona que está cerca del mar está desaprovechada y con construcciones que no le favorecen, así y todo es una ciudad que está cambiando, creciendo, que tiene un espíritu libre y eso se huele y se siente.

La última parte del tour es un paseo por el agua y, tonta de mí, me ha encantado ver la casa en la que se rodó la película "Algo para recordar". Muy chulo y recomendable.




Después del tour del patito nos hemos ido al museo del Rock, ciencia ficción y cultura Pop de Seattle y lo hemos seguido pasando genial. En la zona de fantasía había de todo, desde el traje de David Bowie en "Dentro del laberinto", el disfraz de león de "El Mago de Oz", muñecos de "El cristal oscuro"... ays, que bonito ha sido tener mitos de la infancia tan cerca. 

El museo es sumamente interactivo y lo hemos probado todo. Hemos hecho una peli, grabado una canción, hemos hecho un mapa, incluso una foto del miedo. Muy, muy recomendable. Nuestro nombre de guerra como grupo es The Black Stripes. Hasta nos han dado unas entradas con ese nombre! 




Yo ahora le doy paso al jefe, que ya ha llegado (no sabe estar sin mi, jejejeje) que seguro que él lo cuenta todo de forma más graciosa y con más salero.

Besitos a tutiplén!!



(anexo by Javi) 




Bueno, como ha dicho Belén... hemos hecho bastante el gilipollas en el museo EMP, pero es que se presta totalmente a ello. El vídeo cutre de ciencia ficción que hemos hecho con la ayuda de una extra . que ha metido el dinosaurio por nosotros -, genial. Hay exposiciones de Nirvana y Jimi Hendrix, de la evolución de las guitarras y de la ciencia ficción, una sala dedicada a pelis de terror, un estudio donde puedes grabar los instrumentos por separado, una muestra del papel de las mujeres en la historia de la música.... y mucho más. Lo que más me ha gustado es la parte de Nirvana, ya que había 40 discos que o bien habían influenciado al grupo, o cómo empezó la escena alternativa en Estados Unidos, hasta contemporáneos del propio grupo. Pere Ubu, R.E.M. Pixies, Beat Happening, Husker Du y luego Soundgarden, Hole, Pearl Jam y demás. Muy guay. 




El tour del pato ha sido una risa. La música era siempre la adecuada, el guía patrón del barco - Leonardo Di Quackio, hay que ser gilipollas para elegir ese nombre - un crack que nos ha informado de todo y el tour ha merecido la pena. Estos tours siempre son geniales o una mierda dependiendo del guía, pero este tipo era el mejor de la historia. Preparadísimo, divertido... un 10. 




El museo Chihuly no ha estado nada mal. Chihuly es uno de los grandes artistas vivos norteamericanos, un maestro del vidrio. El problema es que tiene una exposición brutal gratuita en el Bellagio y nada de lo que hay allí se compara con la sala que tiene en Las Vegas. Me he quedado sin batería en el móvil y la única foto que he podido hacer es esta - la planta esa debajo del Space Needle que parece una remolacha chuchurría es de cristal. Emocionante, ¿eh? Vale, por dentro es mejor. El tipo es impresionante - lo que se puede llegar a crear soplando vidrio es increíble. Además, mejor ser un soplavidrios que un soplapollas. Generalmente está mejor pagado. 

Bueno, generalmente. 

Mañana nos vamos de Seattle dirección Portland. Será un día largo, el primero de nuestro viaje en la Costa Oeste que durará cinco o seis días. Pararemos en muchos sitios. Antes que eso, vamos a volver al sitio de las sopas - Pike Place Chowder - para volver a maravillarnos con tan delicioso mejunje. 

PD: Hemos subido vídeos tirando de wifi gratis en el McDonald's y el museo. Rastrero, pero efectivo. 

PDD: Belén está viendo un programa que se llama Amish Mafia. No sé de qué coño va el programa pero el título es ridículo. 

lunes, 19 de agosto de 2013

Día 20: Sleepless in Seattle





Hola desde Seattle, la ciudad más importante del estado de Washington, al noroeste de Estados Unidos - nada que ver con Washington D.C, la capital, que está en el otro lado del país. Hemos cerrado una etapa del viaje en Vancouver, ahora pasamos a otra cosa distinta - sabíamos que el gasto gordo lo íbamos a hacer en New York, Miami, Las Vegas y Vancouver, así que ahora vamos a hoteles más modestos y sitios más pintorescos, que también molan. Dormiremos en un hostal que Belén encontró por Internet hoy y mañana: wifi gratis - lento, pero gratis -, piscina gratis y a unos pasos del Space Needle, el gran símbolo de la ciudad. Hoteles dentro de ciudades universitarias (Eugene), hoteles de aeropuertos (Portland), en el barrio chino (San Francisco) o en plena montaña (Mt Shasta) es lo que toca ahora. Además, hemos superado el 100% del presupuesto a 13 días del final del viaje, lo cual quiere decir que tenemos que cortarnos un poco - ya hemos comprado lo que teníamos que comprar y ahora se trata de disfrutar sin grandes alardes. Además, que es la América Profunda, qué coño. Aunque quieras lujo asiático no lo vas a encontrar. 

Un buen ejemplo ha sido el día de hoy en Seattle - lo hemos pasado muy bien sin tampoco gastar gran cosa. Antes que eso nos hemos ido de Vancouver muy temprano, toque de diana a las 5 de la mañana, con sus muertos tós. Menos mal que hemos llegado con tiempo porque el numerito de la aduana y el cambio de país es de traca. No menos de una docena de preguntas del palo qué han venido a hacer a Canadá, a qué se dedican en España, cuánto tiempo han estado aquí, de dónde venían, hacia dónde van después, cuándo se irán de Estados Unidos... Lejos de molestarnos, aplaudimos la rigurosidad y lo estricto del control de aduanas en este mundo cada vez más globalizado y peligroso. Ningún problema, la policía hace su trabajo. 

El que sí nos ha tocado los cojones es el tío de las maletas antes de subir al Amtrak Cascades. Otra vez, una maleta iba por encima del límite de peso y otra por debajo. Nos han hecho reubicar el equipaje. Se trataba de subir la maleta al vagón de equipaje y me he ofrecido personalmente a hacerlo yo mismo pero el tipo ha dicho que no, que los dos al suelo a cambiar equipaje de una maleta a otra. Insisto, son las reglas pero ha sido totalmente porque le ha salido de los cojones. Espero que un cangrejo canadiense le muerda en los huevos con tanta saña que tenga un andar gracioso durante dos o tres semanas. 




El viaje en sí ha estado bien. Un poco pesado, pero con muchas ventajas. Íbamos en business - no penséis mal, 55 EUR cada uno el billete, cinco horas y pico de trayecto. Nos han dado tres dólares de descuento en el vagón restaurante, que daba para un café y un plátano gratis. Además, el cambio te lo dan en la moneda del país de destino, el tren tenía wifi gratis y el conductor iba avisando de todo lo interesante que se podía ver por el camino. Bonito tren, hecho con tecnología española. Era un Talgo - cuando digo que los trenes españoles son la leche, realmente lo pienso.





Hemos hecho muchas fotos, pero no tantas como una señora neozelandesa que iba justo delante. Lo ha fotografiado TODO, ha hecho perfectamente 1,000 fotos en cinco horas. No es la primera vez que vemos a alguien de su país con ese exceso fotográfico. De repente me acojona ir a Nueva Zelanda. Pero bueno, bastante tiene ella con lo que tiene. Por nuestra parte, compartimos las mejores fotos del trayecto. No muchas. 






Hemos llegado a Seattle y nos ha recibido un taxista muy amable, somalí. La conversación ha sido así: 

- Toma, macho, la dirección (dándole un papel con la dirección en inglés) 

+ ¿Y esto dónde está? 

- Coño, tú eres el taxista, ¿no? 




El hombre al final se ha orientado al decirle que estaba cerca del Space Needle. Hemos soltado los bártulos en el Travelodge - nombre de la cadena de hostales - y pese al cansancio, hemos caminado más de media hora - se tardaba menos, pero nos hemos perdido - al Pike Place, el mercado de la ciudad. Una especie de Mercado de la Boquería con sus diferencias, claro, pero muy auténtico. El highlight del día ha sido comer unas sopas de pescado en un lugar llamado Pike Place Chowder. Dos sopas buenísimas, con mogollón de sustancias - cangrejo, gambas, marisco -, dos bocatas de pollo con marisco y dos bebidas por unos 34 dólares. Baratísimo y buenísimo. Estamos pensando repetir mañana. 





Después nos hemos ido a Chinatown, muy cansados, con la excusa de ver un parque. Cuando estábamos a una manzana nos hemos dado cuenta que cada uno de nosotros, reventados de tanto andar, queríamos ir porque al otro le hacía ilusión. Al darnos cuenta del error - en realidad nadie quería ir - hemos decidido que le den por culo al parque y volver al hotel en un monorrail rápido, efectivo y hasta divertido. Somos muy fan de los monorrailes. De todos modos hay que ser gilipollas. Imaginaros la escena - los dos andando fatigados cagándonos en el otro por ir a ver un puto parque que realmente ninguno de los dos queríamos ver. Cosas que pasan. 





Mañana iremos a la casa de cristal de Chihuly, a un museo de Rock and Roll bastante famoso y haremos un tour mitad en barco mitad en autobús sin cambiar de vehículo. Lo hemos visto en más ciudades, nos hace gracia, lo vamos a hacer. Ya os contaremos mañana. 

PD: No habrá vídeos, salvo sorpresa, en Seattle. Los subiremos en una entrada especial cuando tengamos un wifi más válido. 

PDD: De hecho, si hay fotos será todo un éxito. 




(¡éxito!)

PDDD: Joder, tienen siete wifis distintos y todos van como el culo. Qué le costará tener uno que tire bien. 

PDDDD: Sleepless in Seattle es el título de una película. En España se llamó Algo Para Recordar, una de estas comedias románticas de Meg Ryan. Pero como estamos en Seattle sin dormir mucho he decidido titularlo así. Ingenioso, ¿verdad? ¿Hola? ¿Amigos? ¿Se ha ido todo el mundo? :)

domingo, 18 de agosto de 2013

Día 19: Vancouvereando, que es gerundio



Hola a todos desde Vancouver. Damos por prácticamente cerrada nuestra incursión en esta maravillosa ciudad. Nos ha faltado ver Stanley Park, lo mejor que tiene Vancouver, lo más de lo más... pero tenemos claro que lo más probable es que volvamos. No sé cuándo haremos la Aventura por Canadá, pero a los dos nos apetece y espero que sea cuestión de tiempo. Vancouver nos ha encantado - es el tipo de ciudad que nos gusta - tolerante, tranquila, divertida y llena de gente amable. 

El caso es que la idea principal del día era ir al parque. Nos hemos levantado medianamente temprano para pillar un par de bicis, cuyo alquiler en The Burrard - nuestro hotel, encantados con ellos - es gratis. Bien, hemos salido, paramos a desayunar en un Denny's para coger fuerza, salimos y estaba chispeando con pinta de caer la mundial. Belén ha sugerido un cambio de planes, y quién soy yo para negarme, joder. Total, que lo que iban a ser tres horas de bici a través de un parque se ha quedado en un paseo ridículo alrededor de una manzana. Qué le vamos a hacer, joder. 




Al final hemos vuelto a Canada Place, donde seguía la reunión de cosplay. Eso sí, los tipos estaban cansados y tenían pinta de que los zombies se hubiesen comido a 15 o 20 de ellos. Ambiente de funeral, vaya. El motivo de volver allí era FlyOverCanada, una experiencia 4D que Belén os explicará en un anexo porque merece la pena. Ha sido impresionante. No tengo palabras - ya sabía que los canadienses son buenos en este tipo de cosas, cualquiera que hubiese ido a la EXPO 92 y fuese al pabellón de Canadá sabrá de qué estoy hablando. Han pasado 20 años pero siguen a la vanguardia de estas cosas. Alucinante. 

Más cosas, más. Tras salir de allí no pude resistirme a hacer un vídeo de algo que nos pareció la frikada de las frikadas. El Elvis Supermán. 





Y también Belén se atrevió con un xilófono de viento, con resultados sorprendentes. 




También hemos ido a Gastown, un distrito de la ciudad lleno de turistas y que no nos ha gustado mucho. La principal atracción era un reloj que sí, que tiene su punto, pero que si eso es lo mejor que hay, apaga y vámonos.




También hemos ido a un alucinante bar lleno de cervezas locales en el que me quedaría a vivir - tiene todo lo que necesito, buena cerveza, buena comida y un lavabo Dyson completo. Soy muy fan de los productos Dyson. Son los amos. 





También nos hemos subido en el SeaBus, un transporte público marítimo que enlaza el centro con el norte de Vancouver, perimitiendo ver toda la ciudad. He hecho un vídeo para que os hagáis una idea. Creo que no ha quedado bien del todo, pero en fin, ahí está. Tampoco soy el puto Spielberg y bueno, es un blog gratis, qué queréis, joder. 

Esta noche toca ir a un bar local a despedirnos a lo grande y, por supuesto, hay que ver Breaking Bad a las 21:00. No podemos esperar. Grandísima serie - siete episodios para el final de la misma, contando con el de esta noche. Heisenberg acorralado! 

Os dejo con la jefa... 

(anexo by Belén) 




¿La jefa?? ¿¿¿cuándo he sido ascendida???..., bueno, a lo que íbamos, lo del FlyOver Canada: ES LA LECHEEEEEEEEEE!!!, entras en una sala con una pantalla redonda, te sientas en un asiento en donde te cuelgan los pies y comienza el viaje. Salen imágenes desde el aire de Canadá y da la sensación real de estar volando, en serio, porque además de proyectar unas imágenes que son la leche en HD, el viento te da en la cara, incluso te salpica el agua y, cuando vuelas sobre el bosque puedes incluso olerlo. Ha sido la polla en vinagre (ays, esa bocaaaa..., ¿¿¿demasiadas horas pegada a Ganchetto maybe???), bueno, que me he quedado con ganas de más y más, ha sido como volar con supermán, en serio, chulo-chulísimo, además, como ves paisajes de todo Canadá hemos tenido la oportunidad de ver TORONTO-ENTERO (¡¡si no lo digo reviento!!)

Hoy hemos llevado un par de bolsas a una lavanderia china que hay cerca del hotel para no ir arrastrando gallumbos y bragas pestilentes y, eficientemente, nuestro amigo Chin-lú, nos ha lavado la ropa, secado y planchado por solo 25 dolares, un chollo!!




Mañana madrugon para coger el tren de camino a Seattle, en un tren llamado CASCADE, en el que se ven unas vistas increíbles del mar y los verdes prados que se calzan por estos lares.

Vancouver nos ha encantado, es una ciudad amable, educada, bonita, friki... vamos, estupenda y seguro que en un futuro nos volveremos a ver.

P.D.: ya tenemos comprado el souvenir para Keltse y Rakel por participativas y enganchadas al blog (premio!!). ¡¡¡Besos gordos para todo el mundo!!!

sábado, 17 de agosto de 2013

Día 18: naturaleza, risas y muchas sorpresas



Hola a todos desde Vancouver, Canadá, donde la realidad supera la ficción. No sabemos muy bien cómo expresar en palabras todo lo que nos ha pasado hoy - todo bueno, no se preocupen, no van por ahí los tiros. Casi que lo mejor es ir cronológicamente, pero hacía tiempo que no me reía tanto y no me lo pasaba tan bien. Si no volvemos, Vancouver quedará en nuestras vidas como un sitio donde la gente sabe divertirse con respeto, organización y buen rollo. Pero es muy probable que volvamos. No veo por qué no, Vancouver ha pasado a ser una de nuestras ciudades de referencia. 






Hemos empezado el día con una excursión a Grouse Mountain, que como su nombre indica es una montaña donde se ve toda la ciudad - aunque en sí es más una excursión a la naturaleza pura y dura más que otra cosa. Todo está muy bien organizado - se coge un autobús en Canada Place, que es un lugar al lado del mar a unos 20 minutos andando del hotel y allí coges un autobus incluído en el precio de la entrada que te lleva para allá. Una vez allí, hay que coger un telesférico con vistas alucinantes de la ciudad que te lleva a lo alto de la montaña, donde la temperatura ha bajado dramáticamente.




Las cosas que se pueden hacer en Grouse Mountain son limitadas, pero lo poco que hay es muy bueno y justifica el precio de la entrada.

- Puedes subir más de 2,000 escalones a lo lato del todo, en una ruta infernal al Quinto Pino. Hemos declinado esa opción porque va a subir 2,000 escalones a pie su puta madre.

- Puedes beberte una cerveza viendo las vistas. Oh sí, esto mola. A esto sí nos hemos apuntado, sorprendentemente.




- Puedes ver un show de leñadores en plan humor, donde cortan troncos, hacen un número parecido al de los Rollitos de Primavera del mítico programa Humor Amarillo y uno de ellos se sube a lo alto de un tronco de como 15 metros de altura. Por un precio adicional más bien simbólico, 3 EUR y medio más o menos, puedes tirar un hacha a una diana. Te explican cómo hacerlo y te dan cuatro tiros. Este es el resultado - ojo con el primer lanzamiento de Belén.






- Puedes maravillarte con una exhibición de pájaros - águilas, lechuzas y demás. Ha sido realmente impresionante. Hemos hecho muchas fotos, vamos a poner las tres mejores. 









- Puedes ver un show que hay de osos. En nuestro caso, los osos estaban durmiendo y no había un carajo que ver. 




Y lo más divertido del día - puedes hacerte fotos con unas esculturas gigantesca de madera tallada que están por todas partes. En una de ellas había un águila y justo al lado, un muñeco de leñador gigante, a tamaño natural. La cosa ha sido así:

- Va, Belén, vete para allá y te hago una foto con el águila y el bicho ese.

+ No, yo paso, Javi, ¿para qué?

- Joder, va, que es una buena foto...

Belén va para allá y adopta una postura guarrona con el muñeco de trapo. Y de repente sucede lo inesperado:

+ AAAAAAH! JODEEEEEEER JAVIIIII!!!!!!!!!!

No era un muñeco de trapo. Era una tía disfrazada de leñador.

A partir de ahí, catarsis. Los tres - Belén, la tipa del disfraz y yo - descojonados de risa. Momentazo. Luego le hemos pedido perdón por si las moscas. El programa Just for Laughs, famoso en el mundo entero, se hace en Canadá. Ha sido digno del programa. 






Total, que después de unos hachazos, unas cervezas y muchas risas hemos cogido el camino inverso de vuelta hasta Canada Place. A partir de ahí, catarsis. Antes de salir habíamos visto gente haciendo cosplay - básicamente, se trata de disfrazarse como personajes de tebeos manga, o de personajes de películas o series de ciencia ficción. Lo que eran cuatro frikis cuando salimos a las 12 de la mañana se ha convertido en centenares de personas cuando hemos vuelto. Es como si una niebla rara hubiese llegado a Vancouver mientras que no estábamos y al volver todo había cambiado. Nunca habíamos visto nada así.





El caso es que estaba bien organizado. Primero, nadie se reía de nadie, todo lo contrario - la gente admiraba el esfuerzo y la dedicación de muchos en los disfraces. Segundo, no era algo de personas tímidas: la gente posaba con su mejor sonrisa o su mejor cara de acción a todo el que le pedía una foto. Tercero, la tendencia es pensar que esto es cosa de cuatro frikis gordos y feos. Nada más lejos de la realidad. Tíos cachas, tías buenas, asíaticos y no asiáticos y sí, algún que otro que cumple con aquel estereotipo, pero en la misma proporción que los demás. 



Esto sin fotos y vídeos no vale nada, así que compartimos algunos vídeos y, digamos, diez o doce fotos.





















No contentos con lo que habíamos visto y aún aturdidos, nos hemos encontrado con un desfile de zombies camino del hotel. Cientos de personas haciendo fotos por todas partes, zombies y más zombies. Gente muy bien caracterizada, organización perfecta de la policía, controlando el cotarro sin que se parase la marcha de la ciudad pero respetando a todo el mundo. Fantástico. Otra vez, esto sin fotos ni vídeos no vale nada, así que allá vamos... 

















En resumen, si no lloviese nueve meses al año pensaría seriamente vivir en Vancouver. Y aún con la que cae de Octubre a Mayo, es para pensárselo. Tolerancia, diversión, respeto, educación y una gente muy divertida y abierta.

Y esta noche repetimos en el restaurante malayo. ¡Espectacular!

Bueno, ¿qué os ha parecido? Podéis comentar más abajo...