Hola a todos aún desde Bali. Hemos tenido un par de días la mar de tranquilos por aquí. Ayer nos dedicamos a dormir bien y las circunstancias ayudaron para que nos moviésemos menos que los ojos de Espinete. Estaba pendiente el cambio de habitación, que en principio iba a ser a mediodía, después a las 4, más tarde a las 6 y finalmente se produjo casi a las 7. Todo el puto día esperando para tener la habitación con cama de matrimonio - y nos encontramos el baño sucio. El hotel ha reconocido su error y mañana tenemos un masaje de una hora gratis. Belén estuvo torera a la hora de reclamar, correcta pero molesta. No esperábamos nada pero mira, mañana tenemos temita y estamos muy agradecidos al Bali Hyatt.
Debido al arresto domiciliario, estuvimos casi todo el tiempo en la habitación y en la piscina del hotel - el principal motivo por el que decidimos alojarnos aquí sobre opciones de precios parecidos. Aquello parece la cueva de Indiana Jones, hasta hay una calavera pintada dentro. Por la noche dimos una vuelta, descubrimos una especie de almacén de souvenirs superbarato - lástima de limitaciones de espacio - y cenamos en un sitio que, cuando menos, era pintoresco. Había una banda de músicos locales - el guitarrista, un crack - cantando canciones en español, pero ninguno hablaba nuestro idioma. Se lo habían aprendido en plan papagayo, lo cual tenía su gracia - Maná, Celia Cruz y rollos así. Conocimos una pareja de vascos, Borja y Carmen, que están de luna de miel. Curiosamente hoy nos los hemos encontrado otra vez en otro punto de la isla. Manda cojones. Muy majos, muy sanos. Seguro que les va a ir muy bien.
El día de hoy ha sido bastante más completo. Hemos contratado al guía Madé - sin hipo pero aún adicto a Bob Marley - para que nos diese otro voltio por ahí. Hemos ido a un templo al lado del mar llamado Tanah Lot. Cuenta la leyenda que está lleno de serpientes, así que del templo en sí hemos pasado valientemente. Eso sí, había una especie de ermita ya casi en el mar en la que bendecían a gente y Belén se ha apuntado al carro en plena euforia. Digo bien, euforia porque el éxito de Belén en el templo ha sido acojonante. La foto de portada de esta entrada es de gente queriéndose hacer fotos con ella, no al revés. Un grupo de estudiantes le han preguntado de dónde era, qué hacía... He tenido que hacer un vídeo, no he podido contenerme porque se explica y no se cree. He añadido un vídeo del camino hacia el templo, todo lleno de tiendas de regalos, souvenirs y demás. Mercadeo puro y duro, oigan.
Justo antes de ir al templo de Tanah Lot hemos parado en un campo de arroz para hacernos unas fotos. Justo habíamos terminado cuando, con la habilidad que me caracteriza, he metido el pie en el arrozal. El calcetín al carajo y el zapato, casi casi. Madé Carradine ha limpiado lo que ha podido y tal. He subido el vídeo - premonitorio - de antes del desastre para que así quede registrada la risa piscopática de Madé. Crack. De todos modos en España un fulano como yo entra un par de metros en un campo de arroz y lo mínimo que se lleva es 20 insultos, agradeciendo que no me peguen un perdigonazo en mi generoso trasero, blanco fácil en un arrozal.
Tras visitar el templo hemos ido a una tienda, Divine Diva, que Belén quería ver. Belén es la reina mundial del regateo, pero aquí no hacen descuentos, presumen de ello. Ha comprado dos kaftanes - pareos para ir a la playa, vaya - y no ha conseguido que le rebajen una rupia. Un carajo, decían, en indonesio. Ha intentado decir que su madre tiene una tienda de ropa en España que podría encajar con sus modelos, pero ni así. Eso sí, le han pedido la dirección de e-mail y su nombre para mandarle información. Ha puesto carajaulas en el e-mail y Pepita Pulgarcita como su nombre. Hasta se han despedido de ella con "hasta luego, Pepita!!" mientras yo aguantaba la risa como podía.
Hemos empezado la noche viendo la puesta de sol en Kuta - algo verdaderamente increíble, de lo mejor que he visto - y cenando muy, muy bien en un restaurante en Jimbaran, prácticamente a la orilla de la playa. A la vuelta hemos parado en un restaurante italiano que tiene takeaway de helados cojonudos por menos de un euro. La impresión general que nos llevamos de Bali es muy buena - la gente es genial y no tiene nada de estrés salvo cuando conducen, que aquello es una puta jungla en el asfalto. Creo que hemos acertado con Sanur, muy tranquilo, frente a la bulliciosa y ultraturística Kuta. No sé si volveremos, pero tendremos ganas de hacerlo, eso seguro. El clima es sensacional, perfecto, se suda lo justo o menos. Merece la pena este vídeo hecho en el atardecer de Kuta. Magia? No, accesorios. :)
Siguiendo el consejo de nuestro mentor Hugo hemos ido a hacer la colada en una lavandería local que va a peso. Es la mejor decisión logística de todo el viaje. Había calzoncillos y bragas sudadas en cuatro países distintos a cual más caluroso. Raro es que no nos hayan pedido un suplemento porque aquello debería ser como la colada de Brad Pitt en Siete Días en el Tíbet. Sí, amigas, a Brad Pitt también le sudan los huevos.
PS: El invento del extensor de la cámara de fotos es la bomba. El vídeo de Kuta en travelling circular está hecho con este simple palo extensor. Insisto, nos llevan años de ventaja...
PSS: Sigo probando todo lo que me parece curioso, lo cual me lleva a situaciones lamentables. Véase el ejemplo adjunto para cerrar esta entrada. Llámese curiosidad o gilipollez, pero es lo que hay.
PSSS: Un último consejo antes de irme a dormir. Si algún día vienen por aquí, el repelente de mosquitos Relec ultrafuerte es muy recomendable. Eso sí, si se van a rascar en sus partes íntimas se recomienda echarse Relec en las manos después de este placentero acto, nunca antes. Luego pasa lo que pasa. Palabra.
Hola a todos desde el lobby de nuestro hotel en Bali, Indonesia. Algunos diréis que hoy no tenía previsto escribir, pero es que ha habido cambio de planes. En vez de vegetar, hemos hecho un tour por la isla con un guía pirata. Así pues, hoy haré una entrada que estará a la altura de las mejores - sobre todo si al final puedo cargar los vídeos que hemos hecho, a medio camino entre la información y la ridiculez, dado que la conexión del hotel no solo es cara, también es una mierda - y mañana no escribiré nada, salvo que pase algo tan extraordinario como, digamos, que un elefante balinés trepe por la ventana y le de por culo a mi señora mientras el paquidermo socarrón canta Don't Leave Me This Way en la versión de los Communards.
Malas noticias, people. La conexión del hotel es, efectivamente, una grandísima mierda. Algunos recintos no se adaptan al siglo 21. Normal que esto esté lleno de sesentones adinerados. La música es totalmente insoportable. Con todos los respetos al arte local, yo tocaba la flauta con 13 años mejor que ese mamón. Era el primero de mi clase de largo pero mi profesora de música se encargó de que odiase el tema para siempre. Editando casi a medianoche, he encontrado un hueco espacio-temporal para subir, poco a poco, algunas cositas...
Belén se ha levantado a las 6 para ver amanecer en Bali, ha hecho unas fotos verdaderamente cojonudas mientras yo seguía a lo mío a esas horas, que esdormir, claro. El día para mí ha empezado a las 9, cuando nos ha recogido nuestro guía Madé. Habíamos pactado 8 horas por Bali a 400,000 pichurros - unos 35 euros al cambio actual - y ha cumplido como un campeón. Eso sí, el tipo es algo siniestro. Primero, ayer y hoy no ha dejado de tener hipo, sin parar. Daban ganas de pegarle un susto, pero dada su condición de pirata igual acababa con mis huesos en el camposanto, me he cortado. Segundo, el tipo tenía una risa de loco acojonante, a medio camino entre Miliki y Heath Ledger haciendo de joker.
Lo primero que hemos hecho es ir a ver banza balinesa. Nos han cascado seis euros por un dantesco espectáculo a medio camino entre los payasos de la tele y un festival de máscaras. La cosa era así, en cinco actos, lo había apuntado todo pero he perdido el puto papel, con dos cojones, así que tiro de memoria. Primero, un mono ha bailado con una especie de dragón que simbolizaba el bien. Segundo, han salido dos tías a bailar, una era la prota del asunto y la segunda una que se convierte en mala. Tercero, salen Moncho Borrajo, un tío hablando como Bigote Arrocet y un falso Pavarotti y acaban atando a la prota a un árbol. Cuarto acto, una especie de Dios hace una aparición breve pero intensa, dando inmortalidad a la prota. Aparece un barbapapá cabreado que simboliza el espíritu de mal y se intenta cargar a la prota, pero es inmortal, no puede y pasa lo contrario - la tía se cabrea y se carga al barbapapá. Hay un sainete entre el cuarto y quinto acto con un enano, un león y chistes de pollas - que es una especie de lenguaje universal. Quinto, pelea final entre el bien y el mal, y diría que gana el mal, lo cual mola. Dicho sea de paso, es lo único que ha molado. Todo el ritmo de unos imitadores de Sigur Ros. Con la calma he subido un vídeo, espero que lo apreciéis porque me está costando un cojón subirlos...
Hemos visto una serie de tiendas de camino al volcán, donde hemos comido. Antes de eso, hemos visitado un templo que ha terminado en actuación cómica cuando me ha puesto el faldín de lagarterana reglamentario para entrar en el sitio. Belén casi se mea de risa, literalmente, porque he hecho el numerito completo, desde posar como si fuese Zoolander hasta quedarme mirando un poste como si fuese - aún más - gilipollas para ver la reacción de los gúias locales. Es el único vídeo que he podido subir, y por Ley de Murphy, el más ridículo de todos...
Hemos comprado un par de cuadros en una tienda para aumentar nuestros problemas de peso en el equipaje, aquí son verdaderos artistas. En la tienda había un indonesio que no solo nos ha hablado en español - también nos ha preguntado por Pocholo, manda cojones. Hemos coincidido con un sesentón argentino gay y su novio treintañero mongol que lo debe de poner mirando para la tumba de Gengis Khan. Hemos comido bien cerca del volcán, cuando de repente he dado con la verdadera personalidad de nuestro guía - era el puto David Carradine. A Belén le han dado a probar una exquisita fruta exótica que le ha encantado. Al final los vídeos han subido. Bravo!
Tras la espectacular vista hemos ido a tomar café a una cafetería local, famosa por tener uno muy exclusivo. La cosa va así - un bicho se come el café, lo procesa en su estómago, lo caga incorrupto y tras limpiarlo - o eso dicen y eso espero - lo tuestan y queda exquisito. No sé quién tuvo la feliz idea de hacerse el café cagado del bicho en cuestión, pero es famoso y lo he probado. Francamente, nada verdaderamente especial, solo que ya puedo quitar de mi lista de cosas que hacer el apartado "beber café previamente cagado por un mandril". Hemos parado a ver los espectaculares campos de arroz, algo increíble, y la idea era ir a un parque lleno de monos pero nos ha dado palo, así que valientemente le he dicho al guía que a Belén le acojonan los mandriles y listo. Soy un caballero, sí señor - aunque es verdad que la idea ha sido suya. Ah, que se me olvidaba, qué memoria la mía. Casi nos chocamos y tenemos el vídeo. Nos hemos salvado por el pelo de un calvo. El tráfico en Indonesia, claro. El vídeo, con trabajito, es la mejor muestra.
Esta noche tenemos cena balinesa en el hotel, llevan liados desde por la mañana con el cochino en cuestión. Mañana sí que sí, será día de relax total y pasado mañana iremos a la zona sureste de la isla - Kuta, Seminyak, Ukuwatu y demás nombres extraños de ciudades sureñas aquí. Buenas noches...
Hola a todos desde Bali, Indonesia. Ha sido un día muy largo que empezó a las 03:45 de la mañana con uno de los mayores madrugones que recuerdo. Previamente, tras estar varias horas sin rumbo en Bangkok, encontrar el hotel que estaba al lado del aeropuerto fue toda una odisea, principalmente porque el taxista no se ubicaba bien y andaba con la picha hecha un lío el hombre. Tras varios minutos dándo más vuelta que un hijoputa buscando la partida de nacimiento, un servidor fue capaz de ver el hotel en lontananza. La secuencia de la conversación fue algo así:
Javi (alargando la mano para apuntar con el dedo): Eh, buen hombre, cabrón miserable, que el hotel está allí...
Taxista: estornudo brutal!
Javi: Aaaaah!!! Qué susto, hijoputa! La madre que te parió!
Belén: JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!!!!!!
El hotel era un pequeño establecimiento cerca del aeropuerto sin ascensor por el que hemos pagado 45 Euros por una noche. En teoría, todos los números para
ser un agujero infecto y miserable en el culo de la capital tailandesa. En la práctica, un hotel la mar de limpio, con buena tele y excelente servicio aunque solo hayamos estado unas seis horas en total. Perfecto para lo que se le pedía, esto es, un sitio limpio, decente y amplio en el que dormir unas pocas horas.
El aeropuerto de Bangkok ha mejorado un huevo desde mi última visita en 2002 - antiguamente habia unas salas de fumadores de 4x4 metros donde docenas de locales se hacinaban víctimas de su miserable e insalubre vicio. Los había que fumaban los cigarros de dos en dos. Ahora es un aeropuerto moderno con buenas tiendas y hasta una franquicia de mi marca de té favorita, Whittard of Chelsea. Ni puta idea de que tuviesen tiendas, y menos cafeterías. El aeropuerto es completamente nuevo y mucho mejor, a la altura del progreso que vemos en Asia en este viaje.
Me ha pasado algo muy raro en el avión hasta aquí. Me he sentado en fila 1 con un tipo de Malta - asi Belén tenía tres asientos libres para dormir a pierna suelta. Lo primero que he pensado es lo de siempre "un tío de Malta, 12-1, qué pringaos, por Dios". El caso es que me he dormido algo así como dos horas y cuando he despertado, zas, estaba sentado al lado mía una cuarentona francesa. Ha sido abrir un ojo, ver a la tipa y pensar "joder, pero ¿dónde cojones me he metido?". Me he interesado por la salud de nuestro amigo maltés, pero he buscado por el avión y no lo he visto. Nada más se ha sabido del colega. Pobre mamón, fagocitado por una francesa. Qué putada.
En el aeropuerto de Bali miran escrupulosamente cada maleta después del trancazo que la gente de Al-Qaeda metieron aquí hace unos años. Hay dos cosas que me gustan de Bali, al menos de momento. Uno, la gente es superamable, siempre con una sonrisa y ayudándote en todo lo que pueden. Dos, la gente - empleados del hotel, turistas en general - puede vestir hecha una auténtico mamarracho que no pasa nada. Sin problemas. Piensen en su hortera favorito y encajará perfectamente en este lugar. El hotel, el Bali Hyatt, fue atacado por los de las barbas hace casi 10 años y eso hace que las habitaciones valgan unos 100 Euros cuando deberían valer 300. Es un hotelazo con dos piscinas, acceso directo a la playa - donde nadie se baña, parece - y una vegetación impresionante. Tiene vicios de hoteles antiguos, como no ofrecer Internet gratis - estamos en un bar a 100 metros - o cobrar el desayuno aparte, pero para lo que hemos pagado para estar en un resort de lujo no me voy a quejar.
O sí, qué cojones. Doce euros por día para acceder a Internet es un abuso. Mamoneh!
Tampoco tenemos mucho más que contar. Primera toma de contacto con la piscina, siestorro inmisericorde de tres horas e iniciación a la comida balinesa. A favor en el hotel: tienen TVE Internacional por primera vez en el viaje, lo cual es un alivio. Tambien a favor: nos han recibido con un collar de flores al llegar al hotel. A Belén le ha encantado el detalle y le han robado el corazón a la primera, pero a mí, pese a parecerme un detalle, me parece un poco chorra, la verdad. De todos modos debo reconocer que el momento ha sido, cuando menos, sorprendente. En contra: se han equivocado y tenemos camas separadas. Nos cambian dentro de un par de días.
El plan de mañana es vegetar a saco - bien que nos lo hemos ganado - y dar una vuelta por la isla pasado mañana, que es cuando os contaremos más cosas.
PS: Compramos un candado para la maleta que ha cambiado de combinación aleatoriamente, el muy cabrón. Belén ha tenido que reventar la cremallera de la maleta con unas tijeritas del Mercadona para abrirla. Llegan a inspeccionar mi maleta en el aeropuerto y le digo que no pueda abrirla y acabo en comisaría. Un poco de suerte siempre viene bien...
Hola a todos desde Bangkok, en un ordenador sin acentos ni enyes, asi que no esperen birguerias linguisticas en esta entrada. Como indica el titulo del blog, estamos en un espacio extranyo entre el checkout de un hotel y el checkin del otro, cada uno en un ordenador en un cybercafe en la primera planta de un mugriento edificio de Bangkok. Esto parece Mision Imposible, el tipico hacker que da por culo a los buenos, solo que solo soy yo diciendo barbaridades en el culo del mundo, sin mas.
No ha sido el dia mas productivo del mundo. Estabamos cansados y hemos aprovechado el hotel hasta mas no poder - desayuno potente, tranquilidad inicial y salida del Lebua at State Tower 10 minutos antes de que nos echaran - amablemente - a patadas. Al final haciendo la cuenta la habitacion ha salido a 111 EUR la noche, un chollazo sin precedentes para los estandares europeos. Hemos decidido volver al MBK para liquidar todo el shopping que nos falta de aqui al final del viaje. Tendremos problema de peso en el equipaje de vuelta que ya veremos como solucionamos.
Bangkok es el paraiso del gordo follador y el cincuenton pervertido, especies casi autoctonas que viven por aqui y campan a sus anchas por todas partes. La sexta planta del MBK esta llena de orondos y siniestros personajes con la chochi de turno que les aguanta por una modica cantidad de dinero. No falla que veamos un cincuenton, casi siempre con un bigote ridiculo, que siempre va acompanyado por una chica tailandesa a la cual es imposible que se haya ligado por su arte en la materia. Nada que objetar al simpatico gordo follador que viene a Tailandia como buen soltero que es para trincarse a la chochi de turno que le aguante todo el dia. OK, cada uno tiene sus vicios aunque no los comparta. Eso si, aqui debe haber muchos casados, mucho pederasta y mucha gente que merece todo nuestro desprecio.
Me encanta pasear por las ciudades asiaticas, ir por la calle sin mas, sin que nadie me haga ni puto caso. El lector puede pensar que soy un grandisimo gilipollas porque eso ya lo tengo en Barcelona, donde soy un autentico don nadie... Es distinto, no van por ahi los tiros, por supuesto que paseo en BCN y Sevilla sin que me conozca ni Dios porque uno no es ni conocido, ni famoso, ni reconocido ni nada de nada - joder, tampoco he hecho nada espectacular con mi vida. Es respirar un aire distinto, olores, sabores, gente distinta, ambiente distinto, clima, costumbres, comportamientos... es observar como se vive de otra manera, y aprender. Dicho de otro modo, pasear por paises extranyos y ser un poco observador es cultura. Aprendes mas de la gente, como se comportan y cual ha sido su trasfondo como pais dando una vuelta por el mismo.
En una hora me hacen la prueba final de mi traje, que me lo mandaran a Phuket cuando este alli. Los sastres son unos profesionales y todo ha quedado estupendamente, genial. Totalmente recomendable a todo el mundo, la tienda estaba llena de militares americanos y todos venían a lo mismo. Son unos fenómenos y con un trato verdaderamente exquisito, no se puede tener más clase con ese turbante en la cabeza - qué cracks. Despues cenaremos, volveremos al Lebua y cogeremos un taxi hasta el nuevo hotel, justo al lado del aeropuerto. Manyana tenemos un vuelo a las 6:15 de la manyana y por eso intentamos optimizar nuestro valioso tiempo aqui. Bangkok tiene mucho que ver y creemos que volveremos, pero sin ninguna prisa por hacerlo, la verdad. Eso si, en brevisimo estaremos en Bali y seguro que eso va a ser una historia completamente distinta! No hay wifi gratis en el hotel y la organizacion, ante la falta de comentarios en el blog, se reserva el derecho de parar un par de dias para acumular cosas que contar...
PS: Os dejamos con un video del desayuno de hoy y el tio de los tostadas. El puto amo!
Hola otra vez desde Bangkok. Lo primero de todo, sé que debería haber añadido algo sobre el show de ayer, pero Belén lo ha explicado con pelos - nunca mejor dicho! - y señales, así que poco más puedo añadir del show chuminero de ayer. Fue algo muy decadente, la verdad. Lo verdaderamente decadente, y tengo testigos, no es que estas cosas vayan contra los más básicos derechos humano y hayamos contribuído a ello por pura curiosidad. Lo jodido y decadente es que hay gente que escribe con el coño con mucha mejor letra que yo con la mano derecha.
Ha sido un día muy completo en Bangkok. El desayuno del hotel es sencillamente increíble. Hay 12 tipos de pan, bollos, platos orientales, cafés, un cocinero que te hace lo que quieras de carne, cereales, zumos un tío haciendo tortillas, un personal superatento... y otra todo, un buen hombre al que tú le dabas un trozo de pan de molde y el tío metía la rebanada EN UN HORNO DE LEÑA para hacer la tostada. Acojonante. Me he acordado de un amigo viajero que se pirra por los buenos desayunos de hotel - Lebua at State Tower en Bangkok, Remmy. Hemos empezado cogiendo un barco hacia el Grand Palace, atracción máxima de la ciudad. Iba de biodramina hasta las trancas y he aguantado el envite, aunque obviamente Belén ha disfrutado más del evento en el barco que surcaba ese río marrón que debe estar lleno de peces radioactivos. Un ratito después estábamos en la zona que queríamos y ha sido muy barato, oigan. Dos billetes, el equivalente a 45 céntimos de Euro.
Nada más llegar y cuando teníamos que andar unos 15 minutos para llegar al Palacio el día ha pasado de repente y sin el más mínimo aviso de muy agradable y fresquito a totalmente infernal, caluroso y cabrón. Hemos sudado la gota gorda hasta llegar al Palacio pero ha valido cada segundo de sufrimiento, sudor y malestar general. El Gran Palacio es lo más bonito que hemos visto hasta ahora, una extensión inmensa y terriblemente recargada de cosas impresionantes que ver. Este vídeo no le hace justicia ni mucho menos, pero al menos os hacéis una mínima idea. De obligada visita.
El cansancio ha podido conmigo y casi al final del trayecto me han dado los siete yuyus. Me he tenido que sentar y tumbar, y solo un refresco extraño de sabor aún más raro me ha salvado de una peor. No sé a qué cojones sabía, pero estaba bueno y sobre todo, muy frío. Hemos visitado Un buda acostado gigantesco en un lugar llamado Wat Pho. Era más de lo mismo que el Gran Palacio - pequeños templos y pagodas, budas y demás. Demasiada parafernalia para mí en tan poco tiempo, con un calor de mil pares de cojones y medio KO por las circunstancias. Aún así le doy a la visita - un sitio está al lado del otro - un 10.
Hemos vuelto en tuk-tuk hasta el hotel. Todo lo que pueda decir es poco. Hemos cogido uno con una rueda medio pinchada pero aún así ha burreado a media ciudad con adelantamientos imposibles que habría firmado el mismísimo Juan Pablo Montoya en un día inspirado. Por fuera, por dentro... por el medio de los coches! Hasta nos hemos llegado a acojonar, aunque yo he disfrutado bastante. Hasta le he dejado propina al colega por el espectáculo que ha dado. Vean, vean.
Por la tarde hemos separado nuestros caminos. Belén ha ido a hacerse un masaje tailandés, pero ya os lo contará ella después - sí, amigos, hay anexo. Un servidor tenía que volver al sastre para una primera prueba y he comprobado que embajadores, pilotos y hasta espías americanos se hacen los trajes allí. Le he preguntado al jefe que cómo cojones sabían que eran espías, que qué mierda de espía le dice a un sastre indio cuál es su profesión. Me ha contestado que la gente larga mucho en estos sitios porque total, qué más da, ellos son discretos. He pasado por otro centro comercial de superlujo. Me preocupa el hecho de que en Taiwan, Malasia y Tailandia - tres países no conocidos mundialmente por su poderío económico - haya centros comerciales de superlujo que no hay en España. Aquí hay algo que no cuadra - o los asiáticos viven muy por encima de sus posibilidades o en Europa hay una relación calidad-precio malísima, porque una habitación así no cuesta 120 EUR ni, con perdón, en Moldavia.
Hemos cenado en un sitio que lo ponían bien en Tripadvisor pero no ha sido para tanto. Teníamos al lado unos franceses que hacían más ruido con la boca que una manada de ñus a los que les han pisado los cojones. Aparte la comida estaba bien, pero no al nivel que esperábamos. Mañana hacemos checkout del hotel para dormir cerca del aeropuerto. Nos iremos a Bali a las 6 de la mañana del día 16. Desconozco cómo será la conexión a Internet del nuevo hotel, lo único que sé es que no habrá un hotel mejor, un desayuno mejor y una conexión más potente que el del Lebua. Recomendadísimo.
(anexo by Belén)
Tarde de reina asiatica TOTAL!. No me quería ir de Tailandia sin probar en mis carnes un auténtico masaje tailandés. Me habían dicho de todo, que era muy fuerte, que es mejor el masaje de aceite, pero reconozco que soy FAN del masaje tailandés. Efectivamente es fuerte, brusco y, literalmente, mi amiga masajista me ha pisoteado, me ha clavado los codos, me ha estirado y retorcido las extremidades, pero he salido del masaje NUEVA!!!, vaya, porque no tengo fondo, que si no era para correr una maratón.
Hay que decir que no es un masaje apto para cuerpos flojos, ya que te pùedes dejar un brazo en un estiramiento, pero a mi me ha dejado el cuerpo genial. Me han hecho 90 minutos de masaje por la friolera de 400 baths (menos de 10 euros).
Como la tarde era mi momento, como guinda del masaje me he ido a hacer la pedicura + manicura en el local de al lado y, como me ha atentido una becaria a la que aún le faltan horas de vuelo y yo he demostrado tener mucha paciencia NO ME HAN COBRADO!!! yuhuuuuuuuuuuuuuuu!! me encantan las cosas gratis y más cuando vienen por sorpresa. Es decir, me he pasado toda la tarde mimándome y me he gastado menos de 10€... oleeeeeeeeeeeee!!
Ahora toca descansar para mañana irnos prontito al mercado flotante y seguir explorando esta sorprendente ciudad.
LISTA DE COSAS QUE ME SORPRENDEN DE BANGKOK:
*La amabilidad de la gente. Sales del ascensor y hay 3 chochis esperando para darte la bienvenida al piso de abajo (cierto!)
*Lo pequeños que son los escalones de las escaleras (tamaño pie asiático)
*Lo gordas que son las cucarachas (XXL)
*Lo que tiran los aires acondicionados en estos sitios (en la calle no se puede ni respirar y dentro hace frio)
*La cantidad de presunto pervertido que se ven por las calles (dan mucha cosa)
*Lo dificil que es decir gracias en Thai (se pronuncia: COM CUM KAA para las chicas y COM KUM KRAM para los chicos)
*La cantidad de sabores que estoy probando y no tenía almacenados en mi cerebro. Me gusta lo que como, pero no sé a qué sabe ¿?¿?¿?¿
*Lo presentes que está la monarquía (fotos de los reyes por todas partes!)
*Y, con lo geniales que son los TUK-TUK ¿porqué no los han exportado????
Mi madre hoy me ha dicho que escribo poco asi que, por una madre lo que sea ¿verdad?.
Bangkok es una ciudad increiblemente grande y con un altisimo nivel de "Lucky Budas" por todas partes. Viene aquí un vietnamita y le da un jamacuco con tanto gordito por metro cuadrado. Las pintas que se ven por la calle son muy curiosas, sin duda alguna aquí es donde hay más occidentales con respecto al resto de ciudades, de hecho nos habíamos acostumbrado a ser los únicos occidentales y ahora tenemos un montón de competéncia (mi índice de popularidad se ha devaluado más que el zloty!). También se ven tipos grandes y con bigotes espesos que tienen pinta de no venir buscando lo que se dice paz interna... La verdad es que, de momento, las asiáticas más bonitas las hemos visto en Thailandia, tienen aspecto de muñequitas delicadas.
Hoy, después de descansar un ratito en este estupendísimo hotel, hemos cogido un tuk-tuk para irnos a Patpong, que es un mercado nocturno rodeado de chusma por todas partes.
De hecho la misión a cumplir era cenar, petardear por el mercado y asistir a un ping-pong-show por petición mía, ya que, aunque pueda parecer lo contrário, Javi no estaba demasiado interesado en asistir al Show y, al final, después de cenar, hemos sido reclutados por un caza-turistas y hemos entrado en el SUPER PUSSY (adjuntamos vídeo del momento)
Dentro está prohibidísimo grabar, pero la verdad es que ha sido todo un show desde el minuto 0. Hemos entrado y, una vez sentados, nos han venido 4 chochos locos en braguitas y poco sujetador pidiendonos propinas, bebidas o lo que les quisieramos dar. Mi sensación es que estas pobres chicas pasan mucha sed, ya que todo el rato piden bebidas, jejeje. El local es el sitio más crápula y cutre en el que he estado en mi vida y las chicas estaban subidas a un escenario ligeras de ropa y dispuestas a ofrecernos su performance.
La primera ha absorvido agua por la vagina, a lo más puro estilo Cela y luego la ha sacado en plan surtidor. La segunda ha encendido unas velas de una tarta y las ha apagado soplando con la vagina. La tercera se ha sacado una guirnalda de tropecientos metros. La cuarta ha disparado dardos (todo siempre con la vagina) y ha explotado unos globos del techo mientras que otra se sacaba cuchillas del mismísimo. A todo esto imaginaros nuestras caras de alucine viendo el percal y como las chicas iban viniendo sedientas perdidas todo el rato. Momentazo total cuando ha salido una, se ha metido un rotulador en el toto y ha escrito WELCOME TO THAILAND con una caligrafía perfecta!! (ella escribe mejor con sus partes íntimas que yo con la mano!!) y nos ha regalado el cartelito a cambio de una propinilla (todas pedían propina). Otra ha tocado la trompeta y, como fin de fiesta, han disparado pelotitas de pin pon hacia nosotros y a Javi le han dado una raqueta para que las devuelva. Lo genial ha sido que Javi le ha arreado un mamporro con la raqueta a su cerveza y se la ha tirado por encima... sin duda era el momento de irnos, ya habíamos visto suficiente. LA BRUTALIDAD!!
Después del circ-du-choché hemos dado una vuelta y hemos vuelto al hotel, en donde nos hemos tomago un Gin&Tonic en la terraza del piso 64 admirando las vistas y totalmente entregados al disfrute y al placer de estar aquí.
De momento estás siendo unas vacaciones inolvidables y aun nos queda mucho por disfrutar.
Hola, qué tal, Día de sorpresas en Bangkok, la capital de Tailandia, donde hoy escribimos estas líneas. Algunas de esas sorpresas han llegado aún en Taipei, donde hemos despertado muy temprano para coger un taxi hacia aquí. Ayer quedamos con nuestra amiga taiwanesa Jenny Luo, que nos invitó a cenar y nos hizo una serie de regalos. El más sorprendente es un extensor de cámara para autofotos. La verdad es que no sé qué cojones de nombre ponerle a esto, así que hemos hecho un vídeo rollo teletienda en plan demostrativo. Atentos.
Llegamos al aeropuerto y el personal de Thai, muy atento, nos puso unas etiquetas de prioridad en nuestro equipaje, lo cual llamó mi atención pero me callé como un putas porque es lo que cualquier persona con tres dedos de frente haría. Al llegar a la puerta el encargado nos dijo que había un grupo de voluntarios taiwaneses que iban a Bangkok a hacer no sé muy bien qué cojones, benditas sean sus santas intenciones. El caso es que provocaron un overbooking y nos pasaron a business por toda la cara. Dos de dos, irrepetible. Comida exquisita, espacio sideral para las piernas... y de repente, ese vuelo de las 6 de la mañana de Bangkok a Bali dentro de tres días va a ser difícil. Muy difícil. Estas cosas no pasan todas los días, así que lo he disfrutado pegándome un siestorro post-desayuno que me ha dado más energías que siete conejitos de Duracell con sobredosis de Red Bull. Además hemos pasado el siempre difícil control de aeropuerto de Bangkok muy rápido gracias a un pase que nos han dado los de Thai.
El taxi que hemos cogido desde el aeropuerto era probablemente el peor de toda la puta ciudad. No había espacio para las maletas, así que el tío ha cerrado el maletero a medias con una cuerda extensible. El aire acondicionado solo ha funcionado desde la mitad del trayecto, cuando - en pleno recorrido - el hombre ha urgado en el bajo del coche a la altura del asiento del copiloto, en una postura acrobática que parecía que le estuviera tocando el chocho a una enana. El cuentakilómetros tampoco funcionaba pero el tipo iba a carajo sacado, adelantando a todo Dios a derecha e izquierda. Nos ha intentando tangar al final, cobrar 470 Bahts por una carrera que eran exactamente, con suplementos y hostias, 357. Le he dado 370 y le he dicho de buenas maneras que se vaya al carajo y que haga el decente favor de timar a su puta madre cuando vaya de turismo al infierno.
Al llegar al hotel, tampoco sé muy bien por qué, nos han cambiado de habitación a una mejor. Ando un poco mosqueado porque me han cargado bastante más pasta de la que me toca pagar - dicen que por si acaso y tal. Veremos. En este caso una imagen sí que vale más que mil palabras, qué leches. Salvo sorpresa final hemos pagado 120 Euros la noche, 240 total. No puede ser esta relación calidad - precio. Observen.
Hasta aquí lo placentero del viaje, el sentirse como un verdadero VIP - hasta hemos pensado que la gente cree que tenemos una enfermedad chunga y que por eso nos van haciendo favores por todo el continente. Estamos bien, no se alarmen, cansados pero bien. La primera parada tenía que ser el sastre hindú-tailandés que me han recomendado. El taxista nos ha mandado a otro por toda la cara, el muy cabrón desalmado, espero que su taxi se quede sin gasolina en todo lo alto del puto Everest y cuesta abajo, por pirulero y compinchado. Hemos perdido una hora, porque encima estoy acarajotado y miré la dirección mal en el Google Maps. Una hora perdida para llegar, pero el traje ya está encargado, mañana tengo que ir por allí a que me lo prueben y tal. Dos camisas, un traje a medida, un pantalón extra, total poco más de 350 Euros. Caro para los estándares tailandeses, pero es que este tío le hace los trajes a muchos militares americanos y hasta a un par de ex-presidentes USA - los dos Bush. Digo yo que no es que los Bush sean santo de mi devoción, pero coño, los tíos visten impecables. Pondría fotos, pero me veo más gordo que una morsa bigotuda tras cenar cuatro meses seguidos en el Friday's y en fin, paso. Me han hecho sacar barriga y se ve la cruda, horrible, desgarradora realidad - soy mitad hombre, mitad cachalote.
Después hemos ido al MBK, centro comercial inmenso, monstruoso y brutal que hay en Bangkok. Tiene miles de pequeñas tiendas y todas las tallas posibles - dice Belén que ha visto una 7XL y todo. Pasa que con el madrugón y el agobio que da un sitio así nos hemos ringado poco antes de las 6 por puro agotamiento físico. Hay de todo, imitaciones de todas las marcas - algunas mejor que otras, claro -, camisetas, pantalones, bolsos... Hasta he visto un monje budista delante de un iMac. Os lo juro. Al llegar a la habitación nos hemos encontrado con este atardecer tremendo.
Esta noche toca tuc-tuc y visita al Patpong Night Market antes de pegarle una paliza - bien merecida - a la piltra.
PS: Ayer Jenny nos dio a probar una bebida típica taiwanesa. Vaso tipo Starbucks con pajita tipo Starbucks, pero al ir a beber, esperando un frappucino o algo así, subieron por mi gaznate dos pelotitas pequeñas que a saber qué pollas eran. No lo quiero saber, dicen que era tapioca pero bien podrían haber sido los huevecillos de un gorrión o cagarrutas de oveja lechal. Otro lost in translation.