martes, 7 de junio de 2016

Australia, ¡10 años después!



Bien, toca reiniciar el blog, no sé si nos habéis echado de menos, pero para eso están los comentarios, para celebrar nuestra vuelta... o no. Un nuevo año, un nuevo viaje. Los que nos siguen saben que solemos hacer un viaje largo cada dos años - y los que no, coño, pues ahora lo sabéis. El caso es que hemos adelantado el de este año porque nos salía en condiciones muy ventajosas, la verdad - tenía un bono de Turkish Airlines que caducaba a final de año y que nos mandaba gratis hasta Kuala Lumpur, la capital de Malasia. Desde allí, vi que volar a Australia ida y vuelta eran 300 EUR por persona, así que decidimos lanzarnos a por ello... y a partir de ahora, haremos viajes largos en los años pares. Entre vuelos internos en Australia, que no deja de ser un continente, nos salen todos los vuelos (un total de 8) por 1,500 EUR los dos. Lo dicho, irrechazable.

Hay que añadir el hecho de que hace 10 años de nuestra primera visita a Australia en el viaje de novios, allá por Noviembre de 2006. No sé hasta qué punto es casualidad, pero nos apetecía volver. Tenemos una broma macabra según la cual nos gustaría morir, con 85 años cada uno, en un accidente de avión volviendo de nuestro quinto viaje a Australia en business class. A ver, seguramente la espicharemos de forma más convencional, pero oye, no es mala manera de morir. Obviamente no vamos a calcar el viaje de novios porque sería un poco absurdo, hacer exactamente lo mismo en un país tan grande como Australia. Nos habría gustado ir a Fiji, Belén solía soñar con ello, pero el incremento de precio era tremendo, lo mismo que ir a Nueva Zelanda. Quizás algún día, pero de momento, no. Con repetir la foto frente al Sydney Opera House que está a la entrada de casa me conformo.




¿Por qué Australia? Aparte de que vamos a un precio sensacional, Australia nos conquistó la primera vez. Sydney es, probablemente, la mejor ciudad que he visto - hablo por mí, pero seguro que está bastante alta en el ranking de ciudades de Belén, claro. La gente es muy amable allí, siempre con el chiste preparado a la mínima ocasión. Todos los australianos que conozco son así, la verdad. Hay que pillarles las gracias porque hablan en inglés, pero con un acento muy enrevesado... pero todo es acostumbrarse, imagino. Otra cosa muy buena de Australia son las excursiones. Hay mucho que ver, mucho bicho raro, mucho paisaje impresionante... y montan unas excursiones que lo flipas. Nos hemos asegurado de pillar al menos una excursión en todos los sitios que vamos.




¿Y a qué sitios vamos? Buena pregunta, Javi, y deja de hablar contigo mismo, que pareces gilipollas. Ya que pasamos por Kuala Lumpur, nos quedaremos allí 3 días. Varios motivos: el principal es que ya pasamos por allí en nuestro viaje tour de force por Asia en 2011 - ¿os acordáis? - y nos gustó mucho. Una ciudad multicultural, con un poco de todo. Aquella vez subimos a las famosas Torres Petronas y nos cayó un chaparrón de puta madre. Solo llovió a mares cuando estábamos en la torre, a ver si esta vez tenemos más suerte. Belén insiste en ir a las Cuevas de Batu... ¿Y quién soy yo para decirle que no? Es uno de los santuarios hindúes más populares fuera de la India y está dedicado a Murugan, el Dios indio de la guerra y la victoria. El jambo tiene un pedazo de estatua en la puerta y gastaron 300 kilos de pintura dorada para dejarlo replandeciente. Hay que subir 272 escalones para llegar a las cuevas, así que más vale que merezca la pena porque si no, del cirio que voy a montar, voy a hacer que el Dios de la Guerra y la Victoria parezca un adolescente reprimido en la puerta de un puticlub.




Volvemos a Sydney - sus autobuses acuáticos, su gente, el cachondeo de los bares, el mercado de The Rocks, las Blue Mountains - a las que pensamos volver, fue una buena excursión aquella, pero será la única repetida. Esta vez vamos a hacer una cosa que me hace mucha, mucha ilusión. De hecho, se me ha ocurrido mientras escribía este párrafo y he reservado los billetes y todo. Vamos a ir a un partido de fútbol australiano, un deporte autóctono y tremendamente físico, mitad rugby mitad fútbol mitad no sé qué. Las puertas abren a las 10:00 y el partido es a las 13:45. Hay unos 200 sectores en el campo y solo uno para no bebedores. Estos australianos saben de qué va el rollo. Conocemos los puntos fuertes de la ciudad - Opera House, Circular Quay, Royal Botanic Gardens - pero eso no nos impedirá disfrutarlo como si fuese la primera vez.


Y entonces me pondrán a mí la estatua, claro.



Pasaremos cuatro días en Melbourne y otros cuatro en Perth. Melbourne está a 900 Km de Sydney, la ciudad principal del estado de Victoria y antigua capital australiana hace ya la hostia de años. Es una ciudad muy victoriana y cultural, y haremos una excursión que tiene un poco de todo - tres catas de vino, visita a animales autóctonos, un paseo en un trenecito a vapor llamado Puffing Billy y comeremos por ahí. No todo a la vez, claro. No voy a estar en el puto tren de vapor con un koala en una mano, una copa de vino en la otra y sujetando la comida con la punta del cimbrel. Perth está en el otro lado de Australia, a unos 3,500 Km y más de cuatro horas de vuelo. Tengo mucha curiosidad por ver si la gente allí es igual que en el resto de Australia, porque la distancia es como de Barcelona a Moscú. Allí haremos una excursión al desierto y a una fábrica de langostas. Ya lo sé, las langostas no se fabrican, pero es lo que pone el papelito.

Os iremos informando de fechas, sitios, cosas que se nos ocurran... de aquí en adelante.

¡¡¡Nos vamos a Australia!!!

martes, 2 de febrero de 2016

Cinco cosas gratis (o casi) que hacer en Tokyo



Bien, vamos a cerrar el blog - en lo que tiene que ver con Japón, claro, en general no lo voy a cerrar ni de coña porque aún nos queda conocer muchos sitios bonitos, como Cuenca, por ejemplo. Os habíamos prometido un post sobre cinco cosas gratis que hacer un Tokyo. Bueno, en realidad son cuatro cosas gratis y una que hay que pagar 200 Yenes, 1.5 EUR al cambio. Que digo yo que si te has gastado cientos de euros en billetes de avión y habitaciones de hotel, tendrás un euro y medio para entrar a un parque, rata miserable, mal nacido, agarrao.

Vamos al turrón. Pronto volveremos con más ilusiones como Porky, Porky nuestro rey. Algo tenemos pensado para 2016 y lo anunciaremos, básicamente, cuando nos pete, porque ya está todo reservado. Menos las excursiones.

1.- EL PALACIO IMPERIAL DE TOKYO



A ver, tampoco es lo más divertido del mundo, darse un paseo por el interior de un recinto amurallado en el que no se puede entrar en casi nada, pero merece la pena, son dos horas muy entretenidas. Es la residencia de la Familia Imperial Japonesa, de ahí que se pueda pasear por sus jardines y acceder a una variopinta y dicharachera tienda de souvenirs y artículos un tanto extraños, pero poco más. Está guay porque la explicación es 100% en japonés y hay muchos locales, con lo cual no te enteras de ni papa salvo que lleves una guía de audio, cosa que normalmente rechazo. Así te montas tu propia película.

Se visita por la mañana y el aforo es limitado, por lo que debes reservar obligatoriamente tus billetes en esta bonita web: http://sankan.kunaicho.go.jp/english/

Nótese que también se pueden visitar otras dependencias reales, destacando el Palacio Imperial de Kyoto. Podéis rellenar el formulario web o bien llamar por teléfono, pero no os lo recomiendo salvo que habléis un japonés fluído. Se puede llegar en metro a las afueras del Palacio, es bastante fácil llegar.

2.- LAS VISTAS DESDE EL TOKYO CITY HALL



No es más que eso - subir a un edificio alto a ver las vistas de la ciudad, pero son espectaculares. Bueno, también hay una serie de tiendas de juguetes y cachivaches que están bastante bien, operadas por una marca llamada Hakuhinkan o alsgo así, pero eso ya depende de cada uno - nosotros solo compramos una taza y por encargo. Se puede ir a la Torre Norte o Sur del edificio, el procedimiento es igual. Buscas el ascensor - probablemente haya un notita diciéndote dónde está sin necesidad ni de que preguntes -, subes al piso 45 y miras por la ventana para ver Tokyo. La putada es que cierra a las 17:30 pero insisto, es gratis, y la alternativa es subir a Roppongi Hills, que es pagando, seguramente más bonito, pero te cuesta la pasta. Las fotos son espectaculares. Bueno, potencialmente espectaculares. Si subes y haces unas fotos de mierda con ese pedazo de vista, es que eres un muy mal fotógrafo. Eso, o que estaba nublao.

Que todo puede ser.

3.- EL PARQUE YOYOGI (domingo)



Es un parque de medio millón de metros cuadrados, uno de los más grandes de Japón. Allí fue la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de 1964, pero no queda ni rastro de eso. Hay un par de templos que están bastante bien y recomiendo visitar. Es habitual ver a artistas locales tocando canciones populares, gente paseando el bici, haciendo el chorra o simplemente pasando el día, pero coño, para eso tampoco hace falta que salgas de tu ciudad: te vas a un parque cercano y tendrás el mismo tipo de peña, eso sí, local, no japonesa. Lo que lo hace interesante, templos aparte, es un grupo de rockabillies bailando swing en una de las puertas del parque. Parecen salidos de la peli Grease, bueno, si Grease se hubiese rodado en Osaka o algo así. Estuvieron muy simpáticos con nosotros, así que recomiendo hablar con ellos (ver vídeo sobre estas líneas). Son buena gente. Eso sí, solo están los domingos. Se supone que también hay chicas posando en plan cosplay, pero nosotros no vimos ninguna. Debían tener el día libre o algo.

Llegar es muy fácil - la parada de metro de Harajuku te deja al lado. Si estás por allí, recomiendo ir con tiempo a la calle peatonal Takeshita-dori, que está al lado del parque. Tiendas muy extravagantes y un paseo por una de las calles más freaks de la ciudad, que ya es decir.

4.- VISTAS DESDE LA BUNKYO TOWER



Esto no sale en casi ninguna guía y aún no me lo puedo explicar. Es una torre bastante alta con un mirador arriba. Desde arriba se ve una vista buenísima de Tokyo y en un día soleado puedes ver el Monte Fuji. El sitio en cuestión se llama Bunkyo Civic Center y el observatorio está en la Planta 25. Se trata de un edificio de oficinas y el día que fuimos había una exposición de arte abajo, pero no tenía pinta de que esté allí siempre. No había nadie, pudimos estar el tiempo que quisimos y en general fue de las mejores cosas que hicimos en Tokyo. Recomendadísimo.

5.- EL JARDÍN NACIONAL SHINJUKU GYOEN



La entrada vale 200 yenes pero merece la pena, vaya. Un jardín botánico, multitud de árboles cuidados hasta el más mínimo detalle, una serie de prohibiciones estrictas para preservar la tranquilidad del espacio, una esplanada con edificios al fondo que recuerda al Central Park de New York. Multitud de cosas que ver, estanques, palacios, plantas... recomiendo destinar mínimo dos horas y media para esto.

Y con esto damos por cerrada la etapa japonesa de Aventura Global. Muy pronto sabréis más sobre el viaje de 2016...

jueves, 10 de diciembre de 2015

Un viaje en imágenes: The Instagram Post

Como siempre escribo mucho y no a todo el mundo le gusta mi estilo desenfadado y lleno de palabrotas innecesarias, este post es para vosotros. El resumen del viaje según mi cuenta de Instagram. La de Belén está bloqueada, pero la podéis buscar, que os acepte y podréis ver las suyas, que probablemente son mejores que esta. O por lo menos, complementarias.

Enjoy!

Una foto publicada por Javier Gancedo (@ganchetto) el


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Cinco cosas esenciales en Japón

Hola a todos. Coño, cómo pasa el tiempo. Hace más de tres meses desde que volvimos de Japón y prometimos cerrar el blog con un par de especiales. La verdad es que lo echamos mucho de menos. Primero, porque estábamos de vacaciones y ahora, obviamente, no. A ver si os creéis que estos paseos por el mundo nos lo regalan. Llevamos un ritmo infernal en el curro, pero la buena noticia es que probablemente podamos saltar turno y en vez de irnos de Aventura en 2017 lo hagamos el año que viene. Segundo, porque Japón nos ha fascinado. Muchas vivencias en muy poco tiempo, gente estupenda y un país que hay que conocer. No descartamos volver pronto, pero ya veremos qué hacemos.

De momento, y con la ilusión de que al menos una persona lea esto y le sirva de algo si algún día va a Japón, aquí llega nuestro primer especial sobre el país. Cinco cosas esenciales que necesitas para ir a Japón. A ver, a Japón se puede ir igual, pero estas cinco cosas harán que gastes menos dinero, disfrutes mucho más, no se te escape nada y tu vida en general sea más cómoda y práctica en este magnífico país. Al final los pequeños detalles son los que marcan la diferencia, claro.



1.- JAPAN RAIL PASS

Es fundamental solo si se quiere viajar por el país. Es un pase de tren que dura entre una y tres semanas para coger casi todos los trenes de la red Shinkasen. Los trenes japoneses funcionan mejor que en ningún otro país - cómodos, puntuales y muy rápidos. El Japan Rail Pass es solo para extranjeros y se tiene que comprar online - o en alguna agencia de viajes, pero mayormente en Internet - antes de viajar. Te lo mandarán a tu casa y tendrás que viajar con él para validarlo allí. Es importante validarlo el día que vayas a coger el primer tren para no perder días. También es importante no ser gilipollas y que se te olvide en casa, como le pasó a un amigo mío, qué huevos los suyos. Personalmente, recomiendo estar unos días en la ciudad a la que llegues en avión - Tokyo u Osaka, según el vuelo - para superar el jet lag y tener una primera visión del país, y activar el Japan Rail Pass pasados esos días para viajar por todo el país. El ahorro es brutal, el pase vale lo mismo que pagar el billete completo de un par de trayectos largos.

Hay dos tipos: el normal y el verde. La única diferencia es que el verde es más caro, pero tienes asientos más cómodos y te garantizas espacio en todos los trenes, porque el vagón verde nunca va lleno. Nosotros lo pillamos y la verdad es que se nota, aunque sea más caro. Merece la pena privarse de algunas cosas para pagar el extra del Japan Rail Pass verde. Otra cosa importante: conviene sacar el billete para el siguiente trayecto según llegas a la estación. Por ejemplo, si llegas a Kobe y tres días después vas a Kumamoto, merece la pena ir a la oficina JR de Kobe directamente, decirle que quieres un billete para Kumamoto tres días después y llevártelo, sabiendo a qué hora sale. En este sentido, y relacionado con el Japan Rail Pass, hay una web llamada Hyperdia con los horarios de TODOS los trenes y muy fácil de usar. ¡Cuidado! No todos los trenes entran en el Japan Rail Pass.



2.- LA TARJETA PASMO

Es mucho más que una tarjeta de metro, aunque se usa fundamentalmente para eso. La Pasmo es una tarjeta prepago parecida a la Oyster Card en Londres - metes dinero, lo vas usando y cuando se te acaba, pones más. Lo cojonudo de la tarjeta Pasmo es que se puede utilizar en máquinas de vending, pequeños comercios tipo 7 Eleven o Family Mart y en algún otro sitio más. Se obtiene nada más llegar en el aeropuerto o en cualquier estación de metro, en las máquinas expendedoras de billetes. En Tokyo se puede pagar con la Pasmo en prácticamente cada comercio, así que se puede ir sin dinero por la calle - aunque Japón es el país más seguro del mundo y nadie te va a atracar, vaya. Fuera de Tokyo es más difícil usarla pero también se puede. Te ahorras llevar muchísimas monedas y saber que puedes utilizar cualquier máquina de vending rápidamente para saciar tu sed, hacer un Reto de Bebidas Japonesas o lo que te venga en gana.



3.- YAMATO Y EL EQUIPAJE

La historia fue que un catalán que nos encontramos no sé muy bien dónde nos dijo que había una empresa que te mandaba las maletas de hotel a hotel por 25 EUR las dos. La empresa en sí se llama Yamato Transport Co Ltd y tiene un logo con un par de gatos negros en un fondo amarillo, así que para nosotros siempre fue "la empresa del gatete". El caso es que el cierto, el gatete tiene sucursal en todos los hoteles grandes y medianos de Japón, e incluso puedes rellenar el albarán en la propia habitación. Está socialmente aceptado que como el gatete manda las maletas tan barato punto a punto, la gente lo usa a saco. Si estás en Kumamoto y vas a ir a Hiroshima, Miyajima y Tokyo, puedes mandar las maletas a tu hotel de Tokyo, coger una mochila con lo más básico, estar dos días sin cargar peso y cuando llegas, la maleta no es que esté en el hotel, es que te la han subido a la habitación. Es cojonudo, seguro y muy recomendable, especialmente si vas comprando cosas y, a la larga, la maleta pesa como tu tía abuela.



4.- JAPONISMO

Para nosotros Japonismo ha sido fundamental en nuestro viaje y solo tenemos palabras de agradecimiento. Es una web - http://japonismo.com/ - con consejos de qué ver en las ciudades, dónde ir a comer, qué hacer y cómo moverse. Todo Japón esta en esta web, en castellano y con explicaciones al detalle. Gracias a Japonismo, por ejemplo, comimos la mejor carne de Kobe posible o las mejores hamburguesas de Japón - oh, el Blacows, ¡cómo lo echamos de menos!), descartamos ir al Monte Fuji en un día nuboso y sobre todo, aprendimos muchas cosas de la cultura japones antes de ir de forma muy sencilla y rápida. Merece la pena pasar los ratos muertos leyendo Japonismo - cuando llegas allí y recuerdas lo que has leído, lo disfrutas mucho más. No siempre aciertan, pero sí el 95% de las veces. A lo mejor una de cada 15-20 veces discrepas con ellos, pero en general aciertan muchísimo y consideramos que es fundamental para que tu viaje a Japón sea mucho mejor.



5.- LA TARJETA SIM DESECHABLE

Bien, ya lo decían No Me Pises Que Llevo Chanclas. Japón está lejos. Muy lejos. Por tanto, las hostias que te pueden dar si utilizas tu teléfono español pueden ser de cientos de euros, literalmente. Pensando un poco, se me ocurrió una idea - comprar una tarjeta SIM japonesa y llevarme un teléfono liberado para tener Internet allí. La que yo compré fue en https://www.econnectjapan.com/ y por 4,500 Yenes - unos 34 EUR - resolví el problema. Te la mandan a tu hotel en Japón y la activas cuando llegas allí, muy bien, muy fácil. A ver, puede ser que la pantalla te salga en japonés, pero con ir a recepción con cara de pena y decirte que lo pongan en inglés o castellano, está solucionado. Teníamos 100 Mb al día, más que suficiente para utilizar el Google Maps, mirar Hyperdia y petardear un poco en Internet con Instagram, Twitter y demás. Sí, hay wifi en prácticamente todas partes, pero es bueno poder estar siempre conectado. Aviso: Google Maps no funciona muy bien por allí - sí que lo hace para decirte qué metro, autobús o trenes coger, pero no para callejear. Estáis avisados....

Nos queda un especial más - cinco cosas que hacer en Tokyo gratis o por muy poco dinero. Cuando tenga un rato, ¡os lo contaré!

Javi

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Día 23: Hasta pronto, Japón




Bien, se acabó lo que se daba. Nuestras vacaciones llegan a su fin tras un poco más de tres semanas de aventura por Japón. Puedo decir que es el mejor viaje que hemos hecho, y lo es gracias a la gente de este país, educada, respetuosa, entregada y muy generosa. Han hecho un gran trabajo en según qué valores en este país, y está claro que el sistema educativo funciona. Nadie se mete contigo si tú no empiezas, nadie te molesta si tú no lo has hecho antes, y responden a cualquier gesto de ayuda, simpatía o integración por tu parte con una gran sonrisa y una gran cantidad de buenas palabras que no entendemos en su mayoría. Mañana nos levantamos a las 06:30 para coger un autobús a las 07:00. Una vez en el aeropuerto de Narita, tocará avión a Barcelona via Moscú. Vamos a intentar no dormirnos... pero va a ser difícil.






Hemos dedicado el día de hoy a darnos un homenaje en Tokyo y repetir todas las cosas que nos han gustado de esta ciudad, incluído interactuar con vosotros, claro, nuestros amigos y familiares. Belén compró unas cartulinas muy grandes y escribió HOLA en ellas para pasar por el cruce de Shibuya - retransmitido en YouTube las 24 horas - y que así nos pudiéseis ver el directo. Y así ha sido - seguro que hemos sacado una sonrisa a algunos de vosotros, que era el objetivo de todo esto. Hemos sido la sensación del minuto en Shibuya, con algunos españoles pidiéndonos prestados los carteles para hacer lo mismo y algunos locales pidiéndonos una foto. Gracias a todos los que nos habéis mandado fotos y vídeos para inmortalizar el momento. ¡Os queremos!







El día ha empezado tarde porque a las 12 teníamos que estar delante de un ordenador para sacar la tarjeta de embarque y coger unos asientos que nos gustasen. Particularmente en el vuelo hasta Moscú, la distribución de asientos es dos a la izquierda, cuatro en el centro, dos a la derecha y francamente, queremos ir solo y no que se nos siente Boris el hijoputa al lado. De hecho, el asiento de al lado de Boris el hijoputa seguramente sea el último en elegirse, por motivos obvios. Hemos ido directamente al mercado de Tsukiji para volver a probar el mejor sushi que jamás hemos comido. Los camareros no estaban tan chisposos como la última vez pero eh, no había cola y hemos comido muy bien.


















Y ya puestos, cómo no, hemos acabado el Reto de Bebidas Japonesas en el Mercado de Tsukiji. No, no encontramos la mítica botella de sopa de pez volador con el bicho dentro - existe, pero no está aquí - y tampoco nos dio por la gelatina - hay otra de la misma marca, naranja. Veréis que nos quedan cuentas pendientes para el futuro... 



Hemos dado una última vuelta por Shinjuku porque teníamos una cuenta pendiente - Gizmo. Se cumplen 30 años del estreno de Gremlins, la película ochentera, y han sacado unos muñecos de gizmo edición limitada y numerada. Quedaban tres, pero uno de ellos era el 110, que es el número de nuestro piso en Barcelona, así que Gizmo se viene con nosotros. Hemos hecho un poco más de shopping antes de ir a Shibuya a hacer el gamba, que es lo que hemos hecho, con un resultado muy satisfactorio. Nuestra última cena, al menos por ahora, en Tokyo ha sido en el Blacows, el lugar donde sirven las mejores hamburguesas que hemos comido. El listón estaba muy alto pero esta vez estaban hasta mejores. Un 10, recomendadísimo.






Por cierto, en el Hotel Ryumeikan son todos muy amables y tienen multitud de servicios. Uno de ellos es bastante curioso - te ofrecen, por 700 yenes (unos 5 EUR y pico) mandarte una carta escrita por ti estos días, pero dentro de cinco años, en 2020. Curiosamente, la carta llegaría durante los Juegos Olímpicos de Tokyo ese año, pero hemos decidido no hacerlo. Estas cosas las carga el diablo. Si quiero ver algo que escribí hace cinco años en 2020, ya leeré este blog y descubriré con gran sorpresa que me estoy cagando en mis propias putas muelas - ¡jaja, Javi, jódete!




Total, que volvemos a Barcelona con nuestros cerebros llenos de recuerdos, nuestros corazones llenos por las emociones vividas y nuestras cuentas bancarias vacías, esperando la próxima oportunidad. Creo que estas tres semanas nos han enseñado mucho sobre Japón, pero también sobre nosotros mismos - a ser más respetuosos con el otro, a saber que sí que hay gente que no desconfía de ti por adelantado y que quizás deberíamos hacer lo mismo... A intentar vivir de otra manera, en definitiva. La verdadera cultura se inspira en los libros y textos en Internet, donde puedes aprender cosas sobre un país, sus virtudes y su historia, pero al final, la cultura se APRENDE viajando - conociendo lugares, a sus gentes, viendo cómo se comportan, cómo tratan ellos a su propia historia... si eres curioso, absorbes todo lo bueno que aprendes, lo asimilas y tratas de usarlo en tu vida. Y además, conoces mundo y ves que hay gente que vive de forma radicalmente distinta a la tuya, pero que también pueden llegar a ser igual o más felices que tú.






Nadie nos va a quitar lo vivido - aquella tarde viendo las montañas en todo lo alto de Miyajima con una nube negra encima, pensando que aquello era el fin del mundo. Aquella noche que entramos en el Santuario Yasaka de Kyoto por una puerta de atrás y cada cosa que veíamos era más impresionante que la anterior. La visita al museo de la paz en Hiroshima en aquel día tan gris. El momento en el que Belén tiró la comida de ciervos cuando uno de ellos le mordió el culo. La fiebre por Kumamón y aquella noche tan divertida en Kumamoto. Los castillos de Osaka y Kumamoto, todo lo bueno de Tokyo - el Robot Restaurant, el concierto en el quinto coño, el parque de Shinjuku, el cruce de Shibuya. La carne de Kobe, oh Dios mío, qué palo nos pegaron pero qué buena estaba. Las mejores tiendas de discos - y de tantas y tantas cosas: ordenadores, manga, anime, juguetes... - que uno pueda imaginar. La jungla de asfalto que es Osaka, la tranquilidad de Takayama y sus tiendas en casas de muchos siglos, mil cosas más...




...y Belén. Siempre Belén y sobre todo Belén. Siempre lo mejor de cada viaje.

Volveremos ya desde Barcelona. Tenemos un par de ideas para cerrar la temporada en el blog. Espero que no sea lo típico que digo y luego no hago, como en los últimos dos viajes. No olvidéis dejar vuestros comentarios al final de estas líneas, que leeremos con mucho gusto al llegar a Barcelona. ¡Seguiremos viajando muy pronto! Y por supuesto, vamos a volver a Japón. Esto no es un sayonara, baby... 

martes, 1 de septiembre de 2015

Día 22: Museos, mercados y karaokes en Tokyo



Hola a todos aún desde Tokyo. Nos queda un día por aquí - realmente el jueves no cuenta porque planeamos coger el autobús al aeropuerto de Narita a las 07:00 para evitar imprevistos. Más vale estar dos horas en un aeropuerto haciendo el monguer que perder un avión que te pueda salir la broma por 2,000 EUR por persona. Ha sido un día muy divertido, con muchas cosas que hacer.




Antes de que se me olvide.... todos atentos mañana a las 10:00 hora española porque vamos a volver a pasar por el cruce de Shibuya, esta vez con carteles gigantes que pongan HOLA. Hay un vídeo en YouTube - el que podéis ver justo encima de este párrafo - que retransmite el cruce de Shibuya 24 horas al día, siete días a la semana. Marcad vuestros calendarios porque mañana a las 10:00 estaremos por allí, y agradeceremos que hagáis capturas de pantalla para que nos veamos luego. Pasaremos varias veces entre 10:00 y 10:05. Avisaremos en Twitter, también.




Nos hemos levantado temprano para hacer unos trámites burocráticos que han resultado ser un sonoro y contundente fracaso. Primero, el autobús a Narita no se puede reservar por anticipado si no es tres días antes. Segundo, el día anterior me olvidé tres paraguas de plástico en el tren. El valor residual de los paraguas es mínimo, menos de 15 EUR entre los tres, pero es que los paraguas de plástico transparente son de puta madre. Puedes andar bajo la lluvia y ver a la gente a través del mismo. El día que alguien haga un paraguas de plástico transparente con estructura reforzada - ver la entrada de blog de Hiroshima -, ese hijoputa avaricioso se va a forrar. En fin, que hemos ido a objetos perdidos. La conversación (no) ha sido (del todo) así:

- Buenos días, estimado agente de objetos perdidos.
+ Joder, otro guiri que pierde algo. Me cago en todo. Cualquier día olvidáis hasta de qué país sois, gilipollas.
- Gracias. El caso es que el otro día nos dejamos olvidados unos paraguas en el tren. Era este tren, este asiento, llegamos a esta hora y confiamos en la honestidad y la eficiencia de su compañía para que nos lo devuelvan.
+ Cara?
- Qué coño cara, eran baratísimos, joder.
+ What cara? (queriendo decir what colour, qué color)
- Ah, joder, a ver si aprendéis a hablar inglés de una puta vez - de plástico de esos de mierda.
+ Y habéis venido hasta aquí para recuperar tres paraguas de esos? Joder, qué miserables sois... (pasan 10 minutos) Que no, que no hay nada. Que he llamado a todo Dios y no hay nada.
- Cómo se nota que nos ha caducado el Japan Rail Pass, hijos de puta. Un día somos amiguitos y el día siguiente pasáis de nosotros. Ojalá vayáis al infierno, que allí con las llamas los paraguas no os van a durar ni dos segundos.
+ Vale, bien... bien. Alguna otra cosa, estimado cliente?
- No, la verdad es que no.
+ Pues fuera de mi vista, guiri de mierda. Hala, a pastar.
- No habla usted demasiado bien español, con expresiones rebuscadas, para lo rematadamente mal que habla inglés?
+ Aunque está basado en hechos reales, esta conversación es producto de tu enferma imaginación. Ve a que te vea un médico, mamonaco.










Total, que hemos comprado unos paraguas nuevos y nos hemos ido a ver dos museos en el Parque de Ueno. Los dos buenos - el Museo de Ciencia y Naturaleza y el Museo Nacional de Tokyo. Por el segundo hemos pasado casi de puntillas, porque queríamos ver el cuadro de la famosa ola japonesa - ver foto antes de este párrafo - pero justo ese pabellón está siendo reformado y nos hemos quedado con las ganas. Al Museo de Ciencia y Naturaleza sí que le hemos metido un buen meneo. Lo bueno es que hay un pabellón pequeño, que vimos primero, y uno grande, que dejamos para el final y que era mucho mejor. Vamos, que nuestra primera sensación fue que el museo era una chorrada, una puta estafa y que había que quemar los pocos fósiles que había, y hemos acabado pensando que es un buen museo, con muchos esqueletos de dinosaurios, muy interactivo y que merece la pena visitar. Hemos hecho este vídeo sobre el Homo Monguer para que os riáis un rato. Representa la involución del ser humano.












Ah sí, también hemos comido de puta madre y superbarato dentro del museo. Recomendado. Otra cosa que me ha sorprendido es que había muchos abuelos en labores de voluntariado en el museo. A ver, no le he preguntado a ninguno porque nos gusta ver los museos a nuestra bola. Coño, no nos cogemos una audioguía, pues no vamos a aguantar la chapa de un abuelo en japonés sobre los fósiles de los peces tropicales. Pero vaya, que están bien que estén allí, informando a la gente en vez de estar mirando obras o jugando al pachinko. En el Parque Ueno hemos hecho el penúltimo reto de bebidas japonesas. Esta vez, con un oso panda y una ciruela. Tiene cojones, las cosas que venden aquí.










Hemos dado una vuelta por el Parque de Ueno. Esperábamos ver un lago y, efectivamente, lo hay... pero plagado de nenúfares. Ha sido un poco raro. Justo cuando nos íbamos, hemos visto una calle con mucho bullicio y allí que nos hemos metido. Se llama Ameyayokocho y es genial - principalmente es un mercado de pescado, pero había tiendas de deportes con camisetas de primeras marcas metidas en caja, tiendas de marroquinería y mamonadas en general, todo muy desordenado y caótico. Además, tenían las únicas camisetas XXL que he visto en todo el viaje, eso sí, a precio de oro. Hemos dado una vuelta bastante guapa antes de hacer una breve parada en el hotel.






Hoy tocaba quedar con David y Sani, una pareja de buenos amigos que viajaban con sus dos hijos y una sobrina de 20 años. Les admiro por ello, porque mover a cinco personas no es lo mismo que movernos dos, y en bastante buena sintonía. Hemos ido a cenar en un restaurante de carne en el que tú te cocinabas en un horno delante tuya y creo que ha estado bastante bien. Después hemos ido a un karaoke a liarla parda durante dos horas (hemos colgado un par de vídeos) y poco después Belén ha acompañado a las chicas a hacerse unas fotos en unos fotomatones muy curiosos que te cambian los ojos y los labios rollo manga y que te dejan poner todo tipo de efectos. La sesión vale solo 400 yenes y son muy populares aquí. Es una chorrada como un piano, pero ya nos hemos hecho tres porque se pasa bien por muy poco dinero. David, Sani y su gente han pasado un buen rato con nosotros y, desde luego, nosotros lo hemos pasado mejor que bien.







Mañana es nuestro último día en la ciudad y tenemos algunos planes. Recordad, nos vemos - bueno, nos veréis - en el cruce de Shibuya a las 10:00. ¡Pronto estaremos en Barcelona!