sábado, 30 de mayo de 2026

Maldivas, Día 1: el largo camino a Rasdhoo


Hola a todos. Nos fuimos a las Maldivas el 20 de Diciembre de 2025. Era la primera vez que Aventura Global se echaba la manta a la cebza y hacía un viaje navideño transcontinental. Siempre había querido hacerme esas fotos bañándome en la playa en navidad con el gorro de Papá Noel y que la gente pensara, joder, qué hijo de puta es. Y las hicimos, sí, pero las vamos a publicar en verano. Es posible, querido lector, que ahora estés en la playa mirando el blog y pienses, joder, pues tampoco es para tanto. En su momento lo fue.

Teníamos un bono de Turkish Airlines que recibió cada empleado de la EuroLeague y que caducaba el 1 de Enero, y creo que fuimos los últimos en canjearlo. Era eso o no ir a ninguna parte. El calendario de la EuroLeague me dio una pequeña tregua y fue fácil cuadrar las fechas. Belén tuvo decisión total de ir donde fuese siempre que no nos pasásemos del presupuesto y acertó de pleno. Eso sí, el viaje de ida fue raro. Para empezar, nos fuimos a las 18:30 hacia Estambul y luego viajamos de madrugada a Malé, la capital de las Maldivas. De ahí cogeríamos un ferry hasta Rasdhoo, nuestra primera parada. A partir de ahora, llamaremos a Rasdhoo "Isla Pobre", en comparación con Kuramathi, que será "Isla Rica".




Cogimos un Uber lloviendo a mares hacia el aeropuerto de Barcelona, y viajamos juntos en el vuelo a Estambul. Últimamente hemos decidido que si las filas son de dos asientos vamos juntos, y si son de tres o más, no. Belén tiene una rara habilidad para encontrar espacio extra. Eso, y que es más amable que el resto. Tenía puntos para subir a business a los dos pero la reserva que teníamos no incluía los asientos. Cuando fui a pagarlos eran más de 200 EUR, combinando los cuatro vuelos del viaje, así que utilicé los puntos para comprar los asientos y por lo menos garantizar que teníamos ventanilla. Nadie quiere viajar en el puto asiento del medio. Qué asco.





Llegamos a Estambul y nos encontramos con una estampa bastante curiosa: un centenar de tipos con ropa ligera y una toalla en la cabeza. Llegué a pensar que había una especie de cabina de masajes eróticos en algún sitio del aeropuerto de Estambul, pero no: preguntamos y era algo religioso. No quise saber más, pero una religión que te permite ir medio en pelotas por un aeropuerto igual me representa. Tuvimos que andar de la puerta F18 a la B12, esto es, hacer el aeropuerto de Estambul de punta a punta. Son casi dos kilómetros (1.8, en concreto), es de locos. Belén hizo su magia con la tripulación de cabina y conseguimos dos asientos con nadie al lado. Es la mejor. Pregúntenle cómo lo hace. levaba una gente delante que parecía haber estado unas 70 veces en Maldivas. Esa es una cosa que sabíamos y esperábamos, que íbamos a ver pijos insoportables por todas partes...

Llegamos a Maldivas y ya vimos indicios de lo que sería el resto del viaje: en teoría no dejan entrar alcohol, pero pasaban mozos de carga con cajas y cajas de las mejores marcas. Le llegada al aeropuerto de Malé fue completamente caótica. Habíamos comprado nuestro billete a Isla Pobre a través del hotel, pero al llegar al muelle no estábamos en la lista y no nos dejaban pagar. Llamamos al hotel, pero al tipo ese, al que llamaremos Robustiano, no nos dejaba pasar. Solo cuando pasó todo el mundo y quedó sitio, Rosbutiano nos dejó pasar, el muy cabrón. Por cierto, es importante llevar cash a estos sitios, especialmente en los transportes, porque si intentas pagar con tarjeta te dirán que tararí. Los malvideños son guapos, con un pelazo que te cagas, más morenos que Julio Iglesias cuando volvió de Tahití.




Fueron casi dos horas en el barco hacia Isla Pobre sin incidencias, no al menos esta vez. No adelantemos acontecimientos desagradables (para mí). Allí nos esperaba Mohamed, el jefe del Beach Cottage, nuestro hotel en Isla Pobre. Belén y Mohamed llevaban meses hablando y parecía que se conociesen de toda la vida, fue un momentazo. Nuestra habitación tenía una ducha al aire libre, perfecta para ver las estrellas por la noche y para que los mosquitos te piquen en el culo.





Dimos un primer paseo por Isla Pobre. Las calles no están asfaltadas y acababa de llover torrencialmente, así que había mucho barro. Llegamos a la playa principal, que era maravillosa. De todos modos sabíamos que no iríamos a la playa hasta dos días después, porque el día 21 dormiríamos en Isla Rica. Kuramathi es un resort que está tan cerca de Rasdhoo que hasta llega el wifi de una isla a la otra. La playa de turistas, llamada bikini beach, tenía mucho potencial. 
El agua estaba a la temperatura perfecta. Esto prometía. Las calles no tenían nombres, como la famosa canción de U2. Cenamos en el Lamon Pop, un restaurante que Mohamed recomendó hasta la náusea, seguramente porque se llevará comisión. 

Cenamos bastante bien y nos fuimos a dormir muy pronto, afectados por el jet lag. Al día siguiente teníamos que ir a Isla Rica, pero esa es otra historia que os contaremos pronto...

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